Charles Perrault y el legado de los cuentos con moraleja en el Antiguo Régimen

Charles Perrault y el legado de los cuentos con moraleja en el Antiguo Régimen

Adaptó obras como 'Cenicienta', 'La bella durmiente', 'Caperucita roja' o 'El Gato con botas'. Además, participó en la creación de la Academia de las Ciencias.
12 enero, 2019
Tania Brandariz
El cuento de 'La bella durmiente'. Foto: Europa Press.
  • Literatura

Charles Perrault y el legado de los cuentos con moraleja en el Antiguo Régimen

Tania Brandariz
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Érase una vez, en un país cercano, un joven de la burguesía acomodada. Un 12 de enero de 1628 nacía en París Charles Perrault, el autor que convirtió la palabra oral en emblemáticos cuentos infantiles como ‘Pulgarcito’, ‘Cenicienta’, ‘La bella durmiente’, ‘Caperucita roja’ o ‘El Gato con botas’.

Perrault no solo adaptó las obras, sino que además les dio una perspectiva distinta. Uno de los casos más representativos, ‘La Bella durmiente’. En el relato original, la protagonista se convertía en víctima de un violador. Perrault, impresionado por la dureza que desprendía el cuento, decidió convertirlo en príncipe salvador. Una opción que no deja de ser perjudicial pero que, al menos, se dulcifica.

Funcionario del Gobierno y escritor

La situación económica holgada de su familia le permitió estudiar Derecho y desde muy joven, dejó entrever su fascinación por la escritura creativa. Compaginó ambas facetas, siendo funcionario del Gobierno, participando en la creación de la Academia de las Ciencias y cultivando las letras, que vieron la luz a sus 55 años, cuando escribió ‘Cuentos de Mamá Ganso’, donde se encuentran muchos de sus escritos más reconocidos.

Su obra fue percibida como una sucesión de moralejas que trataban de explicar qué era y cómo funcionaba el Antiguo Régimen. Habló de la desigualdad entre ricos y pobres -y de la servidumbre-, en cuentos como ‘La Cenicienta’ y también explicó, en obras como ‘Caperucita roja’, que tenemos que evitar a los desconocidos.

El autor francés -crítico social de la época- pretendía hacer llegar la literatura a la sociedad con un tono menos amargo y, aunque fuese solo inmersos en las letras, que los ciudadanos pudiesen anhelar un mundo en el que el conocimiento estuviese al alcance de todos.

 


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