Endesa aumenta sus beneficios recortando personal y endeudándose más

Endesa aumenta sus beneficios recortando personal y endeudándose más

Enel, la multinacional italiana dueña de Endesa, reparte sus beneficios entre accionistas mientras la deuda no deja de crecer.
10 noviembre, 2018
Luis Casal
El consejero delegado de Enel, Francesco Starace (izq), y el presidente de Endesa, Borja Prado (der). Foto: EP.
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Endesa aumenta sus beneficios recortando personal y endeudándose más

Luis Casal
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Endesa ha aumentado sus beneficios netos en más de un 10% en el último trimestre, pero al mismo tiempo ha incrementado su deuda hasta un 33,2% y recortado en gastos de personal y número de activos (unos 9.700 en la actualidad). Cada año, las mejoras de resultados vienen acompañadas de recortes en la plantilla, que no ha dejado de bajar desde que Enel, la multinacional italiana, compró la eléctrica en el año 2007. En aquel momento contaba con más de 27.000 empleados.

Actualmente, Endesa sigue acumulando deudas hasta los 6.640 millones de euros, mientras que sus beneficios han ascendido a un récord de 1.193 millones, cinco veces menos. En paralelo, este dinero se convertido en dividendos para los accionistas, un total de 1.463 millones de euros desembolsados casi íntegramente en las cuentas de Enel, que capitaliza el 70% de la empresa que preside Borja Prado. En contrapartida, los gastos en personal continúan reduciéndose (8 millones) y la plantilla no deja de reducirse (183 trabajadores menos en lo que va de año).

Enel ingresará a finales de este año cerca de 26.000 millones de euros a costa de Endesa.

Las cifras señalan que, si Enel cumple con su plan estratégico 2018-2020, habría recuperado en beneficios de Endesa el 82% de lo que invirtió: 32.000 de los 39.000 millones de euros que invirtió en la eléctrica. La empresa italiana, que a su vez está controlada por el gobierno del país, habrá ingresado al finalizar este año 26.000 millones gracias a su política de «superdividendos», en la que reparte a los accionistas –principalmente a sí misma– todo el beneficio obtenido en cada ejercicio, según desvela el último informe de gestión consolidado, al que ha tenido acceso LA MIRADA COMÚN.

El documento muestra, a grandes rasgos, un nuevo capítulo en la descapitalización de una Endesa cada vez más empobrecida por la gestión del gigante italiano. Con el paso del tiempo, Enel ha ido reduciendo a la eléctrica a una auténtica sombra de lo que fue. Parte de los negocios más rentables –como la división de renovables– han sido trasladados a su matriz, la operadora se encuentra aislada, los servicios de tesorería y nóminas se encuentran en países como India o Rumanía y el capital de la empresa se utiliza para pagar impuestos en Italia. Oficialmente, Endesa sigue siendo española.

Los trabajadores, los más perjudicados

En lo que respecta a los derechos laborales, la plantilla italiana está mucho más blindada que la española, prueba de ello es que ha incrementado su número en los últimos años. Los empleados españoles se encuentran actualmente en negociación de un nuevo convenio marco que amplíe sus derechos y garantías, aunque la directiva de la eléctrica se mantiene firme en limitarlos.

Miembros de los tres sindicatos que conforman el comité de empresa –UGT, CCOO y SIE– critican la descapitalización, desmantelamiento y externalización de la eléctrica y apuestan por un «proyecto global de viabilidad que mantenga la unidad». Las protestas continúan, sobre todo este 2018, y los objetivos a perseguir son muy claros: mejorar la calidad del servicio, reducir los precios tarifarios y mantener servicios sociales iguales para activos y pensionistas, entre otros.

Porque al final son ellos, los trabajadores, los que han sido y son máximos perjudicados del saqueo de Endesa; mientras ven cómo sus derechos se rebajan, los ingresos de los accionistas no dejan de subir: 3,18 millones para el presidente Prado; 2,2 millones para José Bogas, consejero delegado.


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