Los sindicatos se rebelan y declaran huelgas en Endesa

Los sindicatos se rebelan y declaran huelgas en Endesa

Con 46 reuniones a la espalda, la empresa no se ha movido de sus planteamientos y ha seguido atendiendo a las exigencias de Enel, matriz de la eléctrica.
14 diciembre, 2018
Luis Casal
Protesta de los sindicatos en Endesa. Foto: UGT.
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Los sindicatos se rebelan y declaran huelgas en Endesa

Luis Casal
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Los trabajadores dicen basta. Pasan factura los años de expolio, los recortes en derechos laborales, las negociaciones fallidas y las deudas acumuladas, y los sindicatos de Endesa han decidido responder. A lo largo de los meses de diciembre y enero -empezando este jueves- la plantilla está convocada a huelgas y paros parciales para dar un último toque de atención al consejo de administración de la empresa, al que culpan del desplome de la que fuera la joya de la corona de las empresas públicas españolas.

Es una crítica compartida entre los tres sindicatos que conforman el comité de empresa –UGT, CCOO y SIE–, observadores pasivos de cómo Enel, matriz de Endesa, reparte todos sus beneficios (1.463 millones de euros netos en 2017) en dividendos entre los accionistas. Mientras tanto, el 70% del capital de la empresa (más de 28.000 millones de euros desde 2009) contribuye a pagar impuestos en Italia -propietaria de la firma-, desviar créditos hacia Roma y repartirse lo restante a 1,342 euros por acción.

La directiva no ha dejado de enriquecerse con dividendos mientras  pide un convenio para “reducir derechos laborales, económicos y sociales”.

La gota que colmó el vaso ha sido la negociación para el V Convenio Marco, que ha supuesto un total de 46 reuniones infructuosas. Desde el inicio del proceso, la directiva no ha dejado de enriquecerse con dividendos mientras en paralelo pide un convenio para “reducir derechos laborales, económicos y sociales”, según denuncian los empleados. “Descapitalización, desmantelamiento y externalización de la compañía” son algunas de las causas que citan, pero hay muchas más: falta de previsiones, cierre de centrales sin previo aviso, posturas intransigentes…

Al final, las exigencias de negociación son las de la compañía, las de Enel, siempre amparadas por la Reforma Laboral; la respuesta de la plantilla, por contra, ha sido una huelga que venía gestándose desde hace meses. En pleno 2018, las condiciones de los trabajadores siguen siendo las mismas que las aprobadas en periodo de crisis económica y recesión -IV Convenio Marco-. Esto no es nuevo, y los empleados tampoco es que se hayan quedado callados.

El consejero delegado de Enel, Francesco Starace (izq), y el presidente de Endesa, Borja Prado (der). Foto: EP.
El consejero delegado de Enel, Francesco Starace (izq), y el presidente de Endesa, Borja Prado (der). Foto: EP.

Silencio ante la protesta

La plantilla no ha permanecido en silencio ante el expolio de la empresa, todo lo contrario, pero quien sí lo ha hecho han sido los principales medios de comunicación. Tampoco es muy difícil aventurar el motivo, ya que existen estrechos lazos entre la dirección de Endesa y  los principales conglomerados españoles de la comunicación, como Vocento, Mediaset, UTECA o PRISA, de los que muchos son consejeros.

A este supuesto clientelismo habría que añadirle el dinero que la eléctrica se gasta en publicidad y márketing, unos 6,7 millones (2016) que la sitúan como la cuarta empresa energética que más invierte en esta actividad, solo por detrás de Repsol, Iberdrola y Gas Natural Fenosasegún el ránking de Infoadex. Con todo esto en cuenta no es difícil explicar por qué las principales movilizaciones no han salido a la luz.

Solo durante el 2018 la plantilla ha protagonizado protestas como la de los 1.500 presentes frente a la Embajada de Italia (marzo), la tensión de los 2.000 frente a la sede de la compañía (abril) o la movilización en la gala de la Liga Endesa de baloncesto (septiembre), en la que se produjeron varias agresiones a los manifestantes.

Protesta de los sindicatos en la presentación de la Liga Endesa de baloncesto. Foto: CCOO.
Protesta de los sindicatos en la presentación de la Liga Endesa de baloncesto. Foto: CCOO.

La huelga

Todos están convocados. No solo los empleados del Grupo Endesa, sino también los de Enel Green Power España. Desde este jueves -día 14- hasta el 31 de enero, todos los centros de trabajo planearán sus paros como protesta, siendo el primero de todos el más llamativo: dos horas de huelga en el turno de mañana, una en el de tarde y una en el de noche.

A partir del 17 de diciembre y hasta el cierre del periodo de huelga, los paros parciales se dividirán en tramos de 30 minutos según el territorio, según estipula el derecho de huelga conforme a las disposiciones legales vigentes. A finales de mes, y con la regulación laboral actual, finaliza el período de ultraactividad del IV Convenio, por lo que la plantilla permanece a la espera de que el Gobierno les dé algo más de margen.

El ultimátum de los trabajadores ya venía avisado de largo. Una carta sindical a la directiva del pasado mes de junio advertía de que se tomarían las medidas necesarias para evitar “el expolio de Endesa”, que lleva perpetrándose desde el año 2009 -cuando Enel se hizo con la empresa-.  Casi diez años de liquidación continua por parte de una multinacional cuyo mayor accionista es el Gobierno de Italia, país en el que tributa.


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