La rebelión juvenil contra el cambio climático florece en Madrid

La rebelión juvenil contra el cambio climático florece en Madrid

Cientos de jóvenes se concentraron ayer a las puertas del Congreso de los Diputados para exigir a los cargos públicos un compromiso real contra el agotamiento de los recursos naturales.
2 marzo, 2019
La Mirada Común
  • Medio Ambiente

La rebelión juvenil contra el cambio climático florece en Madrid

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Algunos sostenían carteles que ocupaban más que ellos. Otras coreaban consignas con una mezcla de rabia e ilusión en la que era la primera manifestación de su vida. La mayoría de los jóvenes que se concentraron ayer frente a las puertas del Congreso de los Diputados compartían al menos dos cosas: forman parte de una generación que nació cuando el siglo XXI ya estaba bien entrado y sienten que la lucha contra el cambio climático no es un desafío futuro y difuso que puede seguir postponiéndose, sino una amenaza real e impostergable.

Protestas cada viernes

Por eso, decenas de jóvenes madrileños decidieron sumarse ayer a la iniciativa #FridaysForFuture, un movimiento internacional promovido por estudiantes de instituto. El proyecto se originó en Suecia. Allí Greta Thunberg, una adolescente de 15 años, optó por saltarse las clases de los viernes para concentrarse semana tras semana a las puertas del Parlamento de su país y exigir a los líderes políticos acciones concretas para frenar el cambio climático. Su acción no pasó inadvertida y fue invitada a la última conferencia del clima de la ONU, donde pronunció un discurso que dio la vuelta al mundo. “En 2078 celebraré mi 75 cumpleaños. Para entonces, si tengo hijas o nietos, quizás me pregunten por qué (vuestra generación) no hizo nada cuando aún había tiempo para actuar. Decís que amáis a vuestros hijos sobre todas las cosas, pero les robáis el futuro delante de sus ojos”, reivindicó tras insistir en el enorme coste ambiental de la pasividad gubernamental.

Sus palabras inspiraron a cientos de jóvenes en diversos puntos del globo, que iniciaron movilizaciones para seguir sus pasos. En Bélgica, las protestas crecen semana tras semana. En enero, unos 3.000 estudiantes salieron a las calles. A mediados de febrero, apenas unas semanas después, el número había aumentado hasta 30.000. El ejemplo cundió en Alemania, Francia o Australia hasta convertirse en un movimiento internacional que ahora florece en España.

“Ni un grado más, ni una especie menos”

Los jóvenes que se concentraron ayer en Madrid lo hicieron bajo a un sol que caía a plomo. Las altas temperaturas, inusitadas para esta época del año, parecían reforzar su discurso cuando coreaban frases como “ni un grado más, ni una especie menos”. En los carteles que sostenían, la palabra “futuro” se repetía una y otra vez. Para estos jóvenes estudiantes, la célebre frase que reza que el planeta no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos es algo más que una consigna. Son conscientes de que las previsiones alertan de que, si no se toman medidas, el colapso ambiental será irreversible a partir de 2030. Y han decidido adelantarse al tic-tac del reloj.

Además de las movilizaciones de cada viernes, el movimiento internacional ha convocado una huelga estudiantil por el clima el próximo 15 de marzo. El propósito de esta acción puede resumirse con las palabras con las que Greta Thunberg cerró su discurso en la ONU: “No hemos venido aquí a rogar a los líderes mundiales que se preocupen, nos habéis ignorado en el pasado y nos ignoraréis otra vez. Os habéis quedado sin excusas, y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, os guste o no”. Por el momento es imposible determinar si su movilización tendrá repercusiones a nivel político, pero ha logrado sembrar una semilla que tal vez haga florecer las conciencias.


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