La trayectoria de Isabel Ayuso, la apuesta del PP para frenar a Vox en Madrid

La trayectoria de Isabel Ayuso, la apuesta del PP para frenar a Vox en Madrid

La madrileña, amiga de Pablo Casado, recorrió las FAES de Aznar hasta recalar en los Gobiernos de Aguirre, González y Cifuentes al frente de la Comunidad.
12 enero, 2019
Luis Casal
La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Foto: EP.
  • Elecciones autonómicas

La trayectoria de Isabel Ayuso, la apuesta del PP para frenar a Vox en Madrid

Luis Casal
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Hacerse cargo de la manzana envenenada del PP madrileño solo podía confiársele a alguien de la más estricta confianza. Hace tan solo unas horas esta labor recaía sobre los hombros de Isabel Díaz Ayuso (Madrid, 1978), vicesecretaria de Comunicación popular, elegida por Pablo Casado para representarle en la plaza más difícil de las próximas elecciones: la Comunidad de Madrid. La dirigente, que también es portavoz autonómica, fue catapultada a los medios de comunicación de la noche a la mañana y éstos pronto le dieron el sobrenombre que hoy le acompaña: “La nueva Rafa Hernando”.

Lo dicen sobre todo por sus intervenciones, las veces directas, las veces faltonas, y por su fervorosa defensa al líder del partido, pero lo cierto es que Ayuso no tiene ningún otro parecido con el portero de discoteca alcarreño. Esgrime otro carácter, otra personalidad, y su postura política está más destinada a frenar el inexorable avance de Vox que a recuperar al electorado perdido en los naranjos. Con una trayectoria estrechamente ligada a la Comunidad de Madrid, la diputada se ha convertido en una de las mejores embajadoras del discurso “sin complejos”.

Y es que a día de hoy Ayuso una de las figuras emergentes del nuevo PP de Casado, ese que cada vez echa más en falta otro referente femenino -sobre todo tras las marchas forzadas de Cifuentes, Cospedal y Sáenz de Santamaría-, que flaquea en entenderse con su electorado y que ha tenido que reconstruir su estructura a base de tratos en los pasillos y viejas amistades. El caso de Ayuso es de los segundos.

Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado.

Aguirre, Casado y el PP madrileño

Conoció a Pablo Casado en 2005, durante su etapa en la Universidad Complutense, cuando todavía era un joven militante del distrito de Moncloa que se preparaba para presidir las Nuevas Generaciones de Madrid. Ella, que acababa de licenciarse en Periodismo, acudió por recomendación suya a la sede del partido para inscribirse, ya que era una “enamorada de la política”. Se había acercado a ella tras pasar por varios medios de comunicación, pero terminó de meterse de lleno al entrar de becaria en FAES, el ‘laboratorio de ideas’ del PP, y participar como voluntaria en la campaña de María San Gil hacia el Parlamento Vasco. Durante esos comicios en Euskadi conocería a otro joven prometedor del partido: Santiago Abascal, con quien según ABC le une desde entonces una amistad.

Su primer puesto de responsabilidad dentro del partido llegaría unos meses más tarde, y sería ni más ni menos que en el departamento de prensa de Alfredo Prada, exconsejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid en la época de Esperanza Aguirre. Fue en ese mismo equipo de comunicación cuando se reencontró con Pablo Casado, asesor de Prada desde 2004, y conoció a Manuela Villena López, actual esposa del próximo presidente de Andalucía, Juanma Moreno. Durante esa época parece que los continuos paseos de la lideresa por los despachos de sus consejeros no sirvieron solo para ayudarla a destapar la Gürtel, sino que le permitieron poner en la diana a las jóvenes promesas del partido, entre las que se encontraba Ayuso.

Y Aguirre no tardaría en reclamar sus servicios. Después de que Prada abandonase la Consejería en 2008, víctima del espionaje en el aguirrismo, Ayuso fue rescatada por la dirigente popular y pasó a formar parte de su gabinete de prensa, ejerciendo las funciones de asesora y responsable de redes sociales “sin una sola metedura de pata”, recuerda Aguirre. Cuando la poderosa presidenta dimitió en 2012 en favor de Ignacio González, Ayuso -ya con el puesto de diputada- se acercó a otra parlamentaria que con el tiempo cobraría más importancia, primero como delegada del Gobierno y luego como sustituta del propio González.

Isabel Díaz Ayuso y Cristina Cifuentes, en 2012. Foto: PP.

La era Cifuentes

Así empezó la relación de Ayuso con Cristina Cifuentes, la presidenta que prometió levantar las alfombras de la corrupción. Con el paso del tiempo, los pocos ‘aguirristas’ que quedaban en la cámara terminaron cayendo por su propio peso, entre ellos la exconsejera Lucía Figar -imputada en el caso Púnica– y el empresario Alejandro de Pedro -arrestado por la misma operación-. Según los investigadores de la causa, este último había mantenido con Ayuso diversas “comunicaciones e intercambio de información sobre trabajos para distintos candidatos del partido en el año 2011”.

Pero Ayuso nunca llegó a ser imputada, ni siquiera señalada. En aquel momento era responsable de las redes sociales de la presidenta y su directora de campaña, pero con el paso de los años ascendería hasta Portavoz adjunta del Grupo (2015). Dos años más tarde, ya en el ocaso del ‘cifuentismo’, la presidenta volvió a trasladarla a un nuevo puesto de responsabilidad: Vicesecretaria de Presidencia y Justicia, el mismo área que coordinaba el actual presidente de la Comunidad, Ángel Garrido. Cuando ascendió al Gobierno regional, ya en 2018, éste cesó a Ayuso y la dedicó a tareas de comunicación, de las que sería rescatada con el ascenso de Pablo Casado al poder. Ahora es la encargada de recoger el testigo de sus dos mentoras.

Una candidatura polémica

Si se dice que Ayuso recuerda a Hernando en ciertas cosas no es por nada. Durante la época de Cifuentes al frente de la Comunidad, Ayuso logró recrear precisamente ese perfil de guardiana mordaz de la presidenta, el mismo que ahora reproduce con Casado. Cuando salió el caso de su máster -el de ella, no el de él-, la entonces viceconsejera criticó que “gente sin títulos que ni ha pisado la universidad” atacase al PP por la polémica, dándose a conocer en las redes sociales. No sería la primera vez.

Pero ha sido durante las últimas semanas cuando Ayuso verdaderamente ha ganado notoriedad en los medios. Después de su polémica entrevista en el programa Más Vale Tarde, en la que no se desligó de Vox, y de varias declaraciones no menos controvertidas, la candidata se ha hecho especialmente conocida tanto no solo en su propio electorado, sino también en el postulado más a la derecha. La exlíder de la Falange vasca y nuevo fichaje del PP en Euskadi, Yolanda Couceiro, celebró su candidatura como “la mejor para la Comunidad”.

Declaraciones como “estoy a favor de romper con la dictadura de las feministas radicales“¿quién dice que Vox es extremo? ¿La Sexta y Podemos?” le han granjeado titulares y notoriedad por las redes, tanto es así que algunos miembros del PP aseguraban que estaba naciendo una nueva “estrella” para el partido que le permite competir con el estilo de los de Abascal. Según el propio PP madrileño, tanto ella como José Luis Martínez-Almeida, candidato a la Alcaldía, “se atreven a defender sin complejos los principios y valores de siempre”. Un activo indispensable para este nuevo PP.


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