Los madrileños se despiden del ‘chino subterráneo’ de Plaza de España

Los madrileños se despiden del ‘chino subterráneo’ de Plaza de España

El emblemático local, ubicado en el parking subterráneo de Plaza de España, echará el cierre con motivo de las obras de rehabilitación de la zona
16 febrero, 2019
María De Castro
  • Sociedad

Los madrileños se despiden del ‘chino subterráneo’ de Plaza de España

María De Castro
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Si a cualquier madrileño se le pide definir algunos de los iconos de la ciudad, seguramente a su cabeza vendrán imágenes como los heavys de Gran Vía, las colas que se forman cada Navidad ante la puerta de Doña Manolita y ‘el chino’ de Plaza de España. Porque este restaurante se ha convertido en patrimonio sentimental de los madrileños. Su peculiar ubicación -literalmente dentro del parking subterráneo de Plaza de España- lo convierte en uno de los secretos menos secretos de la ciudad.

“Es el típico sitio al que llevas a tus amigos de fuera de la ciudad para hacerte la guay y sorprenderles”, cuenta Marina, una joven estudiante de periodismo, mientras espera fuera del local a que le sirvan unas bolas de sésamo. A nuestro alrededor se extiende un pasillo subterráneo por el que pululan turistas despistados, hipsters, castizos madrileños entrados en años y ejecutivos ajetreados. Todos ellos confluyen a las puertas del restaurante, que echará el cierre en las próximas semanas con motivo de las obras de remodelación de Plaza de España.

Welcome Mother Nature’, el proyecto ganador de los trabajos que se acometerán en la zona, prevé modificar integralmente el lugar, derribando los antiguos locales y creando otros nuevos. Conviene recordar que actualmente todos los comercios del subterráneo de Plaza de España son de titularidad municipal y funcionan gracias a una concesión que expirará en apenas unos meses, en el momento en el que comiencen las obras. De hecho, ‘Extremo Oriente’, el local de artesanía, libros y alimentación aledaño al restaurante, lleva ya unas semanas con la persiana bajada.

Foto: La Mirada Común
Foto: La Mirada Común

Desde 1969

En su puerta, un cartel anunciando el cese por causas de fuerza mayor es el único rastro visible de sus 40 años de actividad. En él, algún cliente nostálgico ha dibujado un corazón a bolígrafo bajo el que puede leerse “gracias, si vuelven, aquí les esperamos”. Un ejemplo de la huella que este rincón ha dejado en la memoria de varias generaciones y de personas como Elena. Esta pensionista, que nació hace 71 años en Filipinas aunque sus padres eran españoles, acudió a comprar soja al mercado y se lo encontró cerrado a cal y canto. “Llevo viniendo aquí desde que abrió en 1969, porque hace años éste era uno de los pocos sitios de la ciudad donde podían encontrarse sabores asiáticos verdaderos, que me recordaban a mi infancia. Era muy amiga del primer dueño, que tenía un restaurante en la calle Leganitos”, evoca antes de dirigirse al restaurante para preguntar a sus encargados si el local de comida correrá la misma suerte.

Foto: La Mirada Común
Foto: La Mirada Común

No obtiene una respuesta concreta. Los dueños del restaurante, conocido popularmente como ‘el clandestino’ de Plaza de España por su inusitada ubicación, mantienen un hermetismo absoluto acerca del futuro del emblemático local. A pesar de la insistencia de este periódico para conocer si se plantean trasladarse a otro lugar o si optarán por competir por la única concesión de restaurante que el Consistorio ofertará tras las obras, los empleados del local guardan silencio. Prefieren seguir con su frenético ritmo de trabajo, que pasa por tomar las comandas a los clientes que se arremolinan haciendo cola a su puerta para maximizar la efectividad y lograr que los humeantes platos de comida al vapor ya estén listos cuando se sienten a sus mesas.

Como estar en Blade Runner

En una de las esquinas del local, acodados en una mesa sin mantel, Andrea y Daniel dan buena cuenta de un plato de empanadas, “la especialidad de la casa”, tal y como afirma Andrea. Esta joven de 33 años lleva literalmente media vida acudiendo al local. “Vengo desde hace 15 años. Es un sitio con mucho carácter. A lo mejor en Usera es posible encontrar lugares así, pero no en el centro de Madrid… Además, tiene una estética a lo Blade Runner muy guay”, sonríe.

Su afirmación se ve respaldada por el constante zumbido de la televisión, que emite programas de espectáculos de la televisión china en bucle, y por las titilantes luces de neón que se extienden por el pasillo subterráneo. Podríamos estar en un barrio de Shanghai, pero estamos a unos metros del corazón de la capital madrileña. Quizás esta sea una clave del éxito de este mítico lugar, cuya posible desaparición ha sido acogida con pesar entre muchos ciudadanos. “Es una putada que cierre. Es el mejor restaurante chino de la ciudad. Yo lo conocí hace años por el boca a boca y desde entonces no he dejado de venir”, comenta David, quien ha venido a enseñarle a su amiga Beatriz el lugar.

David, cliente habitual del comercio. Foto: La Mirada Común
David, cliente habitual del comercio. Foto: La Mirada Común

A sus 43 años, David es consciente de que quizás sea una de las últimas veces que pueda degustar sus famosas sopas de tallarines con carne picada, que hicieron famoso el local entre la comunidad china residente en Madrid hace décadas, convirtiéndolo en uno de los primeros “chino de chinos” de la ciudad. Ahora, que la comunidad china en la región supera las 60.000 personas, es más fácil encontrar sabores provenientes del gigante asiático en Madrid. Y sin embargo, ‘el clandestino subterráneo’ de Plaza de España sigue teniendo algo especial. Tendremos que esperar para saber si continuará siendo un lugar de peregrinaje para los amantes de la gastronomía de la ciudad o si pasará a convertirse en un recuerdo entretejido en la memoria colectiva de los madrileños.


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