La nueva Gran Vía pone a prueba el urbanismo de Carmena

La nueva Gran Vía pone a prueba el urbanismo de Carmena

La calle más famosa de la ciudad estrena oficialmente su ampliación de aceras y nuevos bancos, árboles y pasos de cebra.
23 noviembre, 2018
Arturo Tena
La nueva Gran Vía en uno de los primeros planos del Ayuntamiento. Foto: Ayuntamiento de Madrid.
  • Urbanismo

La nueva Gran Vía pone a prueba el urbanismo de Carmena

Arturo Tena
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Hoy se inaugura oficialmente la nueva Gran Vía, el escaparate más vistoso de la gestión urbanística de Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid. Dos años más tarde de las primeras restricciones al tráfico, nueve meses después de que empezasen las obras y a seis meses de las elecciones, la calle más famosa de la ciudad estrena cambios importantes. Las autoridades municipales presentan, “con  alguna sorpresa”, la ampliación de la acera por los dos lados, la introducción de nuevos tramos de carril bici y la instalación de bancos, vegetación, semáforos, nueva iluminación y pasos de cebra. 

El cambio más importante que ha llevado a cabo el Ayuntamiento en la emblemática calle fue la peatonalización de la vía, que se ha traducido en 5.400 nuevos metros de acera. Para ello, se han quitado dos carriles a los vehículos y se ha incluido una acera por cada lado, con una gran proporción hecha de granito. La  media del espacio nuevo creado es más o menos de 3 metros por cada lado, es decir, alrededor de un 30% más de lo que había antes.

Nuevas aceras en la Gran Via
Nuevas aceras en la Gran Via. Foto: Enrique Esturillo.

La ampliación reduce a dos los carriles para vehículos: uno para los privados, y otro para el transporte público. Además, se ha introducido un carril bici, integrado en la vía, en el tramo que va desde Plaza de España hasta Callao. En lo que queda de calle se ha apostado por el ciclocarril, es decir por la opción en la que la bicicleta y el coche coexistan compartiendo uno de los carriles de la calzada.

La polémica por el carril bici


Esta última decisión ha sido una de las más discutidas por asociaciones y vecinos. La Plataforma Pedalibre puso en marcha una recogida de firmas en change.org para pedir un carril bici completo que empezara directamente desde la calle Alcalá y que fuera junto a la acera para proteger a los ciclistas.  Luis Ángel, portavoz del colectivo Carril Bici Castellana, suspende la reforma en este sentido: “De 0 a 10, es un 4,5”.

Luis valora positivamente la reforma general de la calle (“está mucho mejor ahora que antes”) que se inaugura mañana, pero piensa que “la gente que no coge la bici por miedo o por comodidad no van a hacerlo con unas líneas pintadas en la calzada en un tramo”. El Delegado del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, ha defendido esta medida a LA MIRADA COMÚN: “La parte que va desde Callao a Alcalá está en pendiente descendente y ahí entendemos que la bici y el coche pueden coexistir perfectamente. Van a la misma velocidad con la nueva limitación a 30 km/h”. 

Los nuevos bancos

Con el espacio ganado con la ampliación de aceras, el Gobierno municipal ha introducido también lugares para el descanso: 143 bancos en total. La grandísima mayoría de las mismas (110) son sencillos bloques macizos de piedra de más de 500 kilos, que pretenden ser sitios para sentarse y también para dar mayor seguridad a la zona porque funcionan como pantalla de bloqueo ante posibles ataques terroristas a peatones mediante vehículos motorizados, como ocurrió en los atentados de Las Ramblas de agosto de 2017.

Los otros 33 bancos, en los que ya se ha podido ver sentada a la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, están hechos de madera y con un planteamiento diferente al habitual: combina distintas tipologías de banco (individual, compartido, con y sin respaldo…) en la misma construcción. La idea principal viene del arquitecto Marcos Plazuelo, que propuso un diseño modular dinámico como este en su propuesta ganadora  ‘Yo tenía tres sillas en mi casa…’.

Árboles, semáforos y pasos de cebra

Por otro lado, se han instalado árboles en toda la vía. Se trata de 89 perales chinos en flor, que son de una especie poco frondosa para no perder visibilidad de lo que ocurre en la calzada. Los árboles llegaron poco después de los semáforos, los primeros en aterrizar en Gran Vía.  Son 61 de tipo columna y luego habrá 34 especiales al estilo báculo, que tiene el extremo superior curvo para que se puedan ver desde diferentes lados.

Además, el cruce de personas de un lado a otro de la calle se facilita con la construcción de seis nuevos pasos de peatones y la modificación de dos dos ellos: hay nuevos frente al hotel Tryp, el Vinci o dos entre Plaza de España y San Bernardo, y se han cambiado los pasos en otras zonas para que coincidan más con las llamadas ‘líneas del deseo’ de los peatones.

Obras del nuevo túnel que conectará las estaciones de Sol y Gran Vía. Foto: Enrique Esturillo.

Estos cambios vendrán acompañados de otros en el futuro: lo primero será la aplicación de Madrid Central, la nueva zona de restricción de tráfico de coches al centro, el 30 de noviembre. Para mediados del años que viene verá la luz  el túnel peatonal que conectará las estaciones de Sol y Gran Vía.

Los grupos de la oposición se han mostrado críticos en el pasado con la reformas de esta calle. El portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento, José Luis Martínez-Almeida, dijo este verano que la ampliación de las aceras estaba hecha “para los manteros”.  La líder de Ciudadanos en el municipio, Begoña Villacís, ha criticado en diversas ocasiones el “colapso” que crea la restricción de tráfico y “no descarta” abrir la Gran Vía en el futuro si es elegida como alcaldesa en las próximas elecciones.


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