Vivir pegado a la carretera: se extiende el movimiento por la vía urbana

Vivir pegado a la carretera: se extiende el movimiento por la vía urbana

Varias autopistas dividen algunos municipios madrileños en distintas partes y conectan a los que están cada vez más cerca. Los vecinos piden acabar con el ruido, la contaminación y la inseguridad que generan
5 febrero, 2019
Arturo Tena
Foto: Flickr.
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Vivir pegado a la carretera: se extiende el movimiento por la vía urbana

Arturo Tena
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Algunos vecinos de El Bercial (Getafe) tienen su hospital y su polideportivo muy cerca y, al mismo tiempo, muy lejos. Hay 50 metros entre su barrio y el de enfrente (Buenavista), donde están el Hospital Universitario y el Centro Deportivo Alhóndiga, pero una carretera (la M-406) hace el camino mucho más largo. Si quieren ir de un lado a otro, sólo pueden cruzar a través de un largo y viejo puente a la altura del Hospital. Una tarea complicada para las personas mayores, que sufren al tener que andar por la larga y empinada pasarela a la que muchos llaman “antipeatonal” desde hace años.

Los jóvenes, dicen los habitantes de la zona, ni bajan hasta el puente: cruzan directamente por medio de la carretera para ir al McDonalds, que está en el lado de El Bercial, delante del Centro Deportivo. A esa altura, en el muro que separa uno y otro sentido de la carretera, se puede leer un grafiti que dice: “PASO DE PEATONE”. No es una señal de protesta aislada. Los getafenses de la zona se organizaron hace un año en una plataforma llamada ‘M-406 Vía Urbana’ a través de la que siguen pidiendo que se transforme este tramo a su condición de travesía urbana y permeable; quieren semáforos y pasos de peatones, una glorieta a la altura de la calle Cieguita y un carril bus.

Muro de la M-406 a la altura del Centro Deportivo Alhóndiga. Foto: StreetView (junio 2018).

Estos movimientos vecinales se están reproduciendo en otros lugares de la Comunidad. También se protesta por la dificultad de pasar de Getafe Norte a Villaverde a través de la rotonda de la M-45 o, algo más arriba, en el tramo de la M-301 comprendido entre la M-45 y el bypass de la A-4 en Butarque. A esto se le suman las reivindicaciones sociales y políticas que está habiendo también en Las Rozas para transformar la M-505 -Carretera de El Escorial- en una vía urbana, aunque ya en 2011 se aprobó una moción en el municipio para el soterramiento de la misma.

Estas peticiones tienen ya un referente cada vez más cerca de ser real: la transformación en vía urbana de la A-5 entre el kilómetro 3 y 8, el espacio que va desde la Avenida de los Poblados hasta Batán. El Ayuntamiento de Madrid, impulsado también por el Grupo Municipal Socialista, aprobó esta medida que ya tiene listos sus primeros rádares que registrarán el nuevo límite de velocidad a 50. Se han instalado también semáforos, y se ha previsto la reducción del número de carriles para su circulación, conexiones con otras zonas, nuevos pasos de peatones y la instalación de un carril BUS-VAO, todavía pendiente.

“Este movimiento está causado por el reciente crecimiento de las ciudades en la Comunidad”

¿Por qué se está extendiendo ahora este movimiento? Carlos Enjuto, concejal de Ahora Getafe y miembro de la plataforma M-406 Vía Urbana, asegura que estas peticiones están causadas “por el reciente crecimiento de las ciudades en la Comunidad: los municipios están cada vez más cerca por el aumento de zonas urbanas, pero sigue habiendo autopistas entre unos y otros para conectarlos”. Además de los espectaculares aumentos de población en Rivas, Parla o Collado Villalba, Las Rozas tiene un 99% más de población con respecto a 1998 y Getafe un 25%, según el último Padrón Municipal.

Las carreteras, aseguran los vecinos, no sólo impiden las conexiones peatonales o pacificadas entre un municipio y otro, sino que parten también en varias zonas las localidades, aislando a sus habitantes. Este “efecto barrera” sucede, de forma evidente, en Las Rozas, cruzada por la mitad por la M-505 y la A-6. Albert Oliver, líder de Podemos en Las Rozas y diputado de la formación en la Asamblea de Madrid, denuncia que la localidad “está así dividida en siete cachos, con todas las características de ser poco vivible”. 

Eso es de lo que, por ejemplo, llevan años laméntandose las asociaciones vecinales para la transformación de la A-5, como la Plataforma Campamento Sí: los ruidos, la contaminación y los problemas de seguridad y habitabilidad asociados a la ocupación del espacio público por parte del coche. Esta plataforma piensa que el paso a la vía urbana significa “un uso más racional” de las zonas de tránsito para “conseguir la transferencia de desplazamientos en vehículo privado al transporte público” y mejorar así la permeabilidad.

Estas medidas “no van contra el coche”, sino que “son por las personas”

Las objeciones a este movimiento en la A-5 vinieron por parte de las autoridades de algunos municipios en el suroeste, que aseguraron que atascarían y crearían colapsos a los habitantes de Alcorcón, Arroyomolinos, Móstoles o Navalcarnero que quieren acceder en coche a la capital. Según algunos alcaldes locales, los semáforos o las reducciones de velocidad bloquean el tránsito normal de los vehículos y ralentizan aún más el tráfico. Enjuto, sin embargo, piensa que estas medidas “no van contra el coche”, sino que “son por las personas”.

La seguridad es otro de los puntos por los que los vecinos defienden la conversión a vía urbana. En la zona de Avenida de los Rosales (M-301) han muerto 7 personas desde 2007 en ese tramo por accidentes, al ser el único acceso para los 16.000 vecinos de Butarque. El último sucedió hace unos días, que dejó sin acceso a sus casas a los vecinos durante más de una hora y con un motorista en estado grave. La Asociación de Vecinos de Butarque pide una rotonda que reduzca la velocidad en ese tramo, que sigue siendo hoy una carretera autonómica.

La gestión de estas carreteras corresponde a la Comunidad de Madrid y, dependiendo del caso, a los ayuntamientos. El pasado 10 de enero, tal y como adelantó Madridiario, el diputado Alberto Oliver presentó una Proposición No de Ley en la Asamblea de Madrid  para pedir a  la Consejería de Transportes que ceda la gestión de carretera M-505 al Ayuntamiento y que este lo convierta en vía urbana. Por el momento, la Comunidad no ha mostrado disposición para realizar este tipo de modificaciones en la organización de la vía.

Por su parte, el Ayuntamiento de Las Rozas ha pedido un estudio técnico de los ruidos de la M-505 para valorar acciones a realizar, aunque rechaza de momento la opción de convertirla en calle. Para Oliver, la instalación de paneles que absorban el ruido son soluciones “que se quedan en la superficie. Nosotros planteamos un modelo diferente que se puede empezar a implantar ya“.


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