El último 20N de Franco en el Valle de los Caídos

El último 20N de Franco en el Valle de los Caídos

La intención del Gobierno es exhumar al dictador de su tumba en el Valle de Cuelgamuros, que cada 20 de noviembre acoge a nostálgicos y enaltecedores de la dictadura.
20 noviembre, 2018
Luis Casal
El Valle de los Caídos, panteón que acoge la tumba de Franco. Foto: Wikipedia
  • Memoria Histórica

El último 20N de Franco en el Valle de los Caídos

Luis Casal
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Este 20N no va a ser como los demás. Los nostálgicos del franquismo se reúnen este martes en el Valle de los Caídos para dar su último adiós a Francisco Franco, cada vez más cerca de abandonar el suelo de la basílica tras más de 40 años. Su exhumación, anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez, podría dejar el histórico mausoleo vacío de su gran referente y símbolo de la dictadura en España.

A día de hoy, Cuelgamuros acoge a casi 35.000 personas enterradas, muchos de ellos republicanos exhumados de los cuales uno de cada tres permanece sin identificar. Pero hoy, una vez más, el protagonista es solo uno: Francisco Franco. A lo largo del 2018, las visitas al Valle se han disparado en más de un 100% con respecto al año pasado: muchos saben que es la última vez que podrían verlo en su actual estampa, con la sombra de Franco todavía presente. Es también, por tanto, un 20N de despedida.

Cortejo fúnebre acompaña al cadáver de Franco hasta el Valle de los Caídos (1975).

Pero el adiós podría no afectar solo al dictador. La última batería de enmiendas de Unidos Podemos al decreto ley de exhumación ataca también a los ejes vertebradores de la memoria histórica: sacar a Franco y a Primo de Rivera de sus tumbas, derribar la cruz del Valle, investigar las víctimas de la dictadura o anular la Ley de Amnistía de 1977 son algunas de las más de 60 propuestas del grupo confederal; respecto a los otros muertos enterrados, los familiares podrán pedir su retirada de la cripta -desde 1980 no se mueve un solo hueso-. En resumen, una resignificación total para el mal llamado «monumento a la reconciliación» de la Guerra Civil.

En realidad, el relato oficial –en forma de decreto ley– habla de un «monumento destinado a perpetuar la memoria de los Caídos en la Cruzada de Liberación para honra de quienes dieron sus vidas por Dios y por la Patria». Aunque es bien sabido que «la Patria» no significaba lo mismo para los vencedores que para los vencidos, el BOE establece más tarde la construcción de un mausoleo «a todos los Caídos» -no menciona la sonada «reconciliación»- que, no obstante, nunca llegó a producirse.

Juan Carlos I pidió expresamente que Franco fuera enterrado en el Valle de los Caídos.

«Pensemos simplemente en el día de la inauguración. Fue el 1 de abril de 1959, ‘El Día de la Victoria’ según el calendario del régimen-que coincidía con el 20 aniversario de la victoria golpista-. El hecho de que esté aquí el cadáver de Franco es una prueba de que no es un homenaje a las víctimas de la Guerra Civil«, señala el historiador José Álvarez Junco. El decreto ley, fechado a 23 de agosto de 1957, estableció la administración del lugar a cargo de la Fundación del Valle bajo el patronato del Jefe del Estado: el rey -aunque desde 1982 se encarga Patrimonio Nacional-.

A su muerte, la responsabilidad recayó sobre Juan Carlos I, quien pidió por carta al Padre Abad que enterrase al dictador en el Valle de los Caídos en contra de los deseos de la familia Franco -y siguiendo indicaciones de Arias Navarro-. Según su viuda, Carmen Polo, el testamento no dejaba ninguna indicación sobre dónde quería que descansaran sus restos, pero la tradición y el anhelo de sus allegados señalaban a un lugar bien distinto: el panteón familiar en el cementerio de Mingorrubio en El Pardo. Polo sería enterrada allí 13 años después.

Aún así, aunque la exhumación de Franco llegase a término, el Gobierno no tiene todavía un destino fijo para enterrar al dictador. Los de Sánchez aseguran que el actual decreto alude solo al desenterramiento de los restos, no a dónde deben sepultarse. Entre los posibles destinos suenan el ya mencionado mausoleo del Pardo, el panteón familiar en Ferrol o incluso la catedral de la Almudena en Madrid. Aunque las opciones son diversas, lo único claro es que el Valle de los Caídos no está en el menú.

Pintada protesta en la tumba de Franco: «Por la libertad”.

Valle de Cuelgamuros

Desde Unidos Podemos buscan cambiar radicalmente lo que significa el Valle de los Caídos. En una enmienda sin precedentes, el grupo confederal ha propuesto convertir el actual mausoleo «en un lugar de memoria donde se expliquen los crímenes del franquismo» afectando incluso al nombre del monumento, que pasaría a ser «Valle de Cuelgamuros».

Según ha adelantado eldiario.es, los morados piden eliminar toda los elementos franquistas del Valle para acabar con el «desmantelamiento o demolición de aquellos elementos incompatibles con un Estado democrático». El objetivo también sitúa el foco en temas como los esclavos de la dictadura, los campos de concentración de presos o el papel de la Iglesia católica durante el régimen, tres elementos clave que deberían explicarse en el nuevo proyecto de Cuelgamuros.

Incluye también conceptos como «el reconocimiento de las víctimas» y la prohibición de actos de homenaje y apología del «fascismo y nazismo». No obstante, y a pesar del proyecto inicial, la enmienda plantea «un concurso público internacional» de ideas y «un proyecto presupuestario suficiente» para, con el paso del tiempo, pasar a las manos del Ministerio de Justicia.

Ilegalizar el golpe y destruir el Valle

Por su parte, Compromís también ha presentado en el Congreso una batería de enmiendas a las propuestas socialistas. Entre los 21 artículos enviados a la Mesa del Senado, a los que ha tenido acceso LA MIRADA COMÚN, el grupo parlamentario incluye medidas como reconocer a los desaparecidos forzosos y exiliados como víctimas del franquismo -entre otros-, retornar a sus familiares «los cuerpos secuestrados» -incluido el de José Antonio Primo de Rivera- y declarar ilegal el golpe de Estado de 1936.

Compromís coincide con Podemos en derogar la Ley de Amnistía y en reparar a los represaliados por el franquismo. De esta forma, desde el Grupo Mixto mandan un alegato para «dinamitar el Valle una vez exhumados todos los cuerpos«, que deberán tener derecho a una sepultura digna.


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