Los jóvenes salen de la crisis con el doble de minijobs

Los jóvenes salen de la crisis con el doble de minijobs

CCOO denuncia la normalización de la precariedad al trasluz de una década en la que “mileurista” ha pasado de ser un insulto a una aspiración.
19 noviembre, 2018
Violeta Muñoz
Pintada en el metro de Sol durante el 15M. Foto: Flickr.
  • Desigualdad

Los jóvenes salen de la crisis con el doble de minijobs

Violeta Muñoz
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Vidas “inestables e imprevisibles siempre condicionadas por bajos salarios, insoportables tasas de temporalidad y una rotación que los convierte en auténticos nómadas en el mercado de trabajo: de un sector a otro, de asalariados a autónomos, de víctimas de la parcialidad no deseada a falsos becarios con escala impuesta en el paro o en el extranjero”. CCOO ha radiografiado a la “generación móvil” y estas son sus credenciales:

El porcentaje de jóvenes que trabaja con contratos parciales es del 27%. Antes de la crisis eran el 15%. Significa que los asalariados de hasta 29 años han salido de la crisis con el doble de ‘minijobs’ de los que ocupaban antes. La mayoría de ellos (el 66%) tiene contrato temporal y tiene que firmar una media de 5,2 contratos para trabajar todo el año. En 2007 eran 3,2.

En 2017 se firmaron 7 millones de contratos con personas de hasta 29 años. Y casi la mitad eran por un mes o menos. 2,2 millones de contratos no duraron más de una semana. En global, el 40% de los jóvenes trabajan con “doble precariedad”: contrato temporal y a jornada parcial.

La consecuencia directa de ello está en los sueldos. La Federación joven de CCOO ha comparado los datos actuales con lo que ocurría antes de la crisis. El resultado es una década en la que “mileurista” ha pasado de ser un insulto a una aspiración: “Lo que entonces era sinónimo de precariedad ahora se nos presenta poco menos que como un “chollo” (cobrar 1.000 euros). La normalización de la precariedad”, denuncia el informe.

Los datos muestran cómo el ajuste salarial se ha cebado con esta generación. Aumenta la brecha de sueldos respecto a los adultos mayores y esa realidad se agrava porque crece la pobreza derivada de ello. Entre 2008 y 2016 el salario medio cayó el 28% entre los menores de 20 años, el 15% entre los 20 y los 24 años y el 9% entre los 25 y 29 años.

Los jóvenes, la carne y el pescado

Los datos del informe del sindicato señalan los huecos que España reserva a sus jóvenes en su escala socioeconómica: si en 2008 el 18% de la población de 16 a 29 años se ubicaba dentro de los dos deciles más bajos de ingresos, en 2017 era ya entraban en esas franjas el 26%.

De acuerdo con la tasa AROPE, en 2008 el 23% de las personas jóvenes se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social, similar al 24% que registraba el conjunto de la población. ¿Qué ocurre diez años más tarde? Que el porcentaje de jóvenes pobres es del 35%, frente al 27% de toda la población.

Sobre lo concreto, el 14% de los que aún no han cumplido los 30 no pueden afrontar gastos imprevistos. Otro 40% no puede permitirse una semana de vacaciones al año. Un 12% ha tenido retrasos en pagos asociados a la vivienda principal en el último año (hipoteca, alquiler, recibos, comunidad…), y un 9% no puede permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Un 5% no puede permitirse un ordenador personal y un 4% no puede permitirse comer carne o pescado al menos cada dos días.

Las soluciones

CCOO ha presentado los datos este lunes acompañados de diez grandes propuestas para paliar la brecha. Porque el fenómeno amenaza cada vez a capas más amplias: «La precariedad ya no es un viaje que se acaba en la treintena, sino que lo arrastramos más allá de la juventud y no nos permite hacer planes a largo y medio plazo», ha denunciado Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo.

Una de las principales propuestas es ampliar la educación obligatoria hasta los 18 años, además de apostar por la formación profesional. «Becas y becas-salario para garantizar la igualdad en el acceso a la universidad y su permanencia en ella» y «un Estatuto del Becario» que se conviertan en relación laboral las prácticas que ahora mismo se realizan de manera extracurricular.

Otra de las demandas del sindicato es cambiar el enfoque de las ayudas y mensajes que se envían a los jóvenes: «Más economía social y menos “emprendimiento” individual».

Las aportaciones del informe no pretenden ser «propuestas no cerradas ni desarrolladas, sino abiertas a un proceso amplio de enriquecimiento y concreción a través del debate con otras organizaciones sociales especializadas en cada uno de los ámbitos (movimiento estudiantil, plataformas en defensa del derecho a la vivienda, etc.)», explica el informe.


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