¿Qué suponen las medidas de Vox para Andalucía?

¿Qué suponen las medidas de Vox para Andalucía?

El partido ultraderechista presenta ante el PP andaluz un documento lleno de fallos, contradicciones y medidas imposibles.
9 enero, 2019
La Mirada Común
Santiago Abascal y Francisco Serrano, de Vox. Foto: EP.
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¿Qué suponen las medidas de Vox para Andalucía?

La Mirada Común
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Tras casi seis horas de reunión, la dirección nacional de PP y Vox han terminado sin un acuerdo concreto que garantice un cambio de Gobierno en Andalucía. El motivo principal ha sido la actitud del partido ultraderechista, que ha presentado un documento con 19 propuestas contradictorias e “inaceptables”, según miembros del PP. Queda así en vilo el acuerdo para echar al PSOE de la Junta, que en la mañana de este martes se daba por cerrado.

El primer motivo -y quizás el más comentado- del cese de las negociaciones ha sido el Artículo 3, el más extenso en matices. La formación de Santiago Abascal pide reducir en un 75% “las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronales con el horizonte final de lograr su completa eliminación”una medida que no deja demasiado claro si pretenden eliminarse a sí mismos, pero que implicaría que fuesen las grandes empresas y las fortunas privadas las que decidiesen quién y cómo dedicarse a la política, controlando la democracia. Suponemos que reducir las subvenciones públicas a los partidos también sería un soplo de aire fresco para los de Abascal, que recibieron algunas de sus primeras financiaciones del extranjero, concretamente de Irán, según El Plural.

También reclaman la renuncia al autogobierno de la Junta de Andalucía, una petición igualmente imposible. Para llevar a cabo la propuesta habría que romper el Estatuto de Autonomía, blindado con el rango de Ley Orgánica, avalado por el Congreso de los Diputados y por el sí mayoritario de los andaluces en un referéndum. Pasa lo mismo con la supresión de las competencias a Educación y Sanidad, la derogación de las leyes de género o las ayudas a las asociaciones.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el de Vox, Javier Ortega Smith. Foto: EP.
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el de Vox, Javier Ortega Smith. Foto: EP.

Fundaciones y duplicidades

El mismo artículo señala que se eliminen “las subvenciones a las asociaciones y ONGs ideológicas”. Este epígrafe supondría la eliminación, por ejemplo, de la asociación Hazte Oír de la Fundación Nacional Francisco Franco, afines a Vox: además de ser el partido favorito de su líder, algunos de sus patronos forman parte del órgano directivo de la formación. En cuanto a la supresión de “duplicidades para su ahorro”, Santiago Abascal olvida que él mismo dirigió -por dedazo de Esperanza Aguirre- la Agencia Española de Protección de Datos, un organismo con las mismas funciones que Agencia de Protección de Datos de Madrid.

Todavía no nos hemos ido del Artículo 3 y ya nos encontramos una nueva polémica: la “supresión de todo Instituto o Agencia que no acredite fuera de toda duda su utilidad pública”. Un ejemplo de ello es la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social de la Comunidad de Madrid, otro órgano dirigido por Abascal -también a mediación de Aguirre- por el cobraba más de 80.000 euros al año y que no tenía ninguna actividad económica conocida. Curiosamente, el cierre de esta fundación fue lo que provocó que abandonase el PP y fundase Vox.

Impuestos  y tasas

La primera medida fiscal directa de la carta se encuentra en el Artículo 4, donde se alude a una “desgravación (…) por gastos educativos”, o el 10, sobre la “coexistencia de la educación, pública, privada y de iniciativa social”. Lo que supone este epígrafe es que los impuestos de todos los ciudadanos sirvan para pagar los colegios privados, que reúnen solo al 3% del alumnado.

Se reclama también una “bonificación al 99% del Impuesto de Sucesiones y Donaciones”. Aunque sobre este tema ya hemos hablado largo y tendido en otros artículos, cabe resaltar que el mayor agujero de ingresos en Andalucía –90 millones de euros– vino precisamente por la liberalización de este impuesto, compensando esta falla con recortes en gasto público y en subida de otros impuestos. Las sucesiones no solo reducen la desigualdad, sino que alterarlas solo beneficiaría al 0,7% de los contribuyentes (los futuros herederos de las 181.778 grandes fortunas españolas), mientras que perjudicaría al 72,4% de los ciudadanos con ingresos anuales entre 6.000 y 60.000 euros.

Inmigración

Otro de los puntos polémicos del acuerdo. Aunque la posición de Vox en temas de inmigración es bien conocida, la carta de propuestas ha puesto de manifiesto el por qué de las críticas. Cuando Santiago Abascal habla de “suprimir las ayudas a los inmigrantes ilegales [para] terminar con el efecto llamada” en realidad no está diciendo nada, porque ese efecto no existe y, si existiera, vendría dado por unas subvenciones que, por cierto, tampoco existen.

Por otro lado, el artículo referente a la inmigración (5) llama a la Junta a “evitar el ‘turismo sanitario'” e ilegalizar “organizaciones que, cooperando con las mafias de tráfico de personas, favorezcan la inmigración ilegal”, lo cual no estaría del todo mal si no fuera porque Vox cree que esas organizaciones son, en realidad, las ONG que asisten a los inmigrantes desfavorecidos. El supuesto motivo: cobrar del Estado.

Valores tradicionales y no tan tradicionales

Vox pide en su Artículo 7 la creación de una Consejería de Familia y Natalidad que, entre otras funciones, se encargue de que las mujeres puedan “evitar el drama del aborto” y que las defienda de “coacciones o presiones”. En resumidas cuentas: que los únicos que puedan coaccionar o presionar sean ellos.

En la misma línea se sitúa un epígrafe del Artículo 10, donde se llama a que los colegios no difundirán ninguna ideología que niegue hechos científicos indubitados, con especial atención a la biología. Esta cita, en clara referencia a la cuestión de género negada por el partido, supondría también la eliminación de materias como Religión, donde no se demuestra que la mujer naciese de la costilla del hombre.

Sobre la mujer, en esta caso, también se habla. Vox pide derogar las protecciones a mujeres maltratadas y acabar con las leyes de violencia machista, sustituyéndolas por una “Ley de Violencia Doméstica”. Hablar de violencia doméstica -o “intrafamiliar”-, en este caso, significa asumir que las agresiones y os abusos sobre las mujeres suceden solo en el ámbito privado, y nada más lejos de la realidad; en cuanto al colectivo LGTBI, los de Abascal opinan que “España no es un país homófobo que necesite leyes especiales”. En contraposición con este dinero y leyes retiradas, la formación sí invertiría más en leyes que protejan “la tauromaquia, la actividad cinegética [caza] (…), las tradiciones, las artesanías, la Semana Santa, etc.”.

Por último está el tema del Día de Andalucía, del que sobran explicaciones: “Pasará del 28 de febrero al 2 de enero, en conmemoración de la culminación de la Reconquista”. Justo lo que ocho millones y medio de andaluces estaban reclamando.


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