Cuatro violaciones múltiples en lo que va de 2019

Cuatro violaciones múltiples en lo que va de 2019

En la primera semana del año se han contabilizado ya cuatro casos mediáticos de violación múltiple, todos ellos a una menor de edad y durante las fiestas.
9 enero, 2019
Tania Brandariz
  • Violencia Machista

Cuatro violaciones múltiples en lo que va de 2019

Tania Brandariz
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Hace tan solo cinco minutos una mujer, en algún rincón, denunció una violación. Ahora lo ha hecho otra. En una hora, habrán sido doce. No han denunciado a un hombre por acoso, ni por abuso: lo han hecho por agresión sexual o violación. Ha transcurrido poco más de una semana desde que comenzó el año y ya podemos contabilizar cuatro casos mediáticos de violaciones múltiples, la mayoría de ellas con víctimas menores.

Solo nueve días después de empezar el 2019 ya tenemos una nueva Manada en Alicante. En su imaginario somos una “mujer pública” que, si no es de un hombre, pasa a ser de todos: esto es, ni más ni menos, lo que se esconde detrás del acoso -disfrazado de piropos- en la calle, que no es más que una manifestación del poder estructural que ejercen los hombres sobre las mujeres. Ellos, que se sienten con la capacidad de intimidar, física y verbalmente, lo hacen porque la sociedad los ha legitimado para ello.

Las violaciones no son ajenas al contexto en el que se producen. Se normaliza, excusa y se buscan los porqués de los violadores. Como si los hubiese. Por otro lado, se culpabiliza a la víctima. El alcohol, la ropa, el hecho de estar en un lugar que se presupone como inadecuado, la incapacidad de mediar palabra en situaciones de shock, entre muchas otras excusas inventadas por el patriarcado para culpar a las violadas. A las asesinadas. La cultura de la violación no solo los abraza, sino que también los protege.

Hablar de violencia doméstica en lugar de violencia machista significa asumir que las agresiones suceden únicamente en el ámbito privado.

En las últimas semanas hemos visto cómo se volvía a debatir el concepto de violación o agresión sexual o cómo La Manada de los San Fermines y el asesinato a Laura Luelmo se utilizaban como arma política. De hecho, algunas fuerzas que miran con miedo y recelo al feminismo han aprovechado para hablar de la prisión permanente revisable y para introducir el concepto de “violencia doméstica”. Este hecho no puede pasar desapercibido, porque hablar de violencia doméstica en lugar de violencia machista significa asumir que las agresiones suceden únicamente en el ámbito privado y por lo tanto, que la violencia no es una cuestión estructural basada en la construcción del género. En realidad, la violencia no solo sucede de puertas para dentro y no tiene nada que ver con el espacio en el que suceden.

No obstante, si bien es cierto que se ha visibilizado la cara más amarga, también se ha vuelto a hablar del miedo a volver sola a casa. El lema ‘No quiero ser valiente, quiero ser libre’ inundó las redes sociales y se puso de nuevo el foco en las calles y en el espacio público, espacios reservados todavía para los hombres.

Cuatro violaciones en la primera semana del año

El día dos de enero se procedía a la detención de cuatro hombres por una agresión sexual en Nochevieja, sucedía en Burriana y se trataba de una menor. A la joven, que apenas podía caminar, la drogaron y la violaron. Uno de los detenidos ya tenía antecedentes por violencia machista y abusos sexuales a otra menor. Además, se sospecha que los detenidos podrían haber protagonizado dos situaciones iguales con otras dos mujeres. Un golpe, sin duda, para los que hablan de que la violencia no tiene género y de que legislar “no soluciona el problema”.

En un contexto en el que la la labor de los jueces ha quedado en entredicho con casos como el de La Manada -en los que se ha visto que violar no sale tan caro- han salido a la luz los sectores más machistas de la sociedad con lemas del tipo “hoy follo, mañana juicio”.

También han aflorado las violaciones múltiples: otra menor de 17 años fue violada, también, por dos hombres la misma noche. En esta ocasión, en Callosa. También en Nochevieja, un menor de 16 años violaba a una niña 14 en Villablino, un pueblo de León. Queda claro que la violencia -y la violación- no entiende de edades, ni de clases sociales. En definitiva, en hombres ejerciendo el poder.

La Policía Nacional detenía el día de Reyes a otro hombre por una presunta agresión sexual a una menor de edad, de entre 14 y 16 años, en Algeciras. Se sospecha, además, que otras dos personas podrían haber participado en la agresión sexual. De nuevo, otra violación múltiple. Van cuatro y solo llevamos una semana.


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