¿Por qué unas autopistas de peaje bajarán de precio y otras subirán?

¿Por qué unas autopistas de peaje bajarán de precio y otras subirán?

Las nueve vías de pago rescatadas por el Gobierno bajarán sus tarifas, pero otras, a punto de cumplir su concesión, subirán levemente.
13 diciembre, 2018
L. Martín Cortés
  • Movilidad

¿Por qué unas autopistas de peaje bajarán de precio y otras subirán?

L. Martín Cortés
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El ministerio de Fomento ha anunciado que bajará el peaje de las nueve autopistas rescatadas por el gobierno de Rajoy a comienzos del presente año. Esto provoca la paradoja de que mientras estas bajan, suban otras vías de pago que, además, se encuentran en los últimos plazos de su concesión administrativa.

Así, aunque a partir del 15 de enero de 2019 las nueve autopistas rescatadas bajarán sus tarifas hasta un 30%, el resto de redes de peaje subirán desde el 1 del mismo mes, de manera que la media subirá un 1,67%.

Lo cierto es que en algunos casos supone los últimos pasos del fin de las concesiones de pago de dichas autopistas. La explotación privada de las carreteras está a punto de acabarse o se ha acabado ya, como es el caso de la AP-1 en su recorrido entre Burgos y Álava.

Las próximas autopistas en vencer el plazo de su concesión serán los tramos de la AP-4 de Sevilla a Cádiz y la AP-7 entre Alicante y Tarragona, cuando finalicen sus contratos el 31 de diciembre de 2019. Dependerá de quien gobierne en ese momento si se mantiene la idea de Burgos y Álava o renovar con una nueva concesión.

Las empresas concesionarias afectadas por esta liberalización serán Itinere, Aumar y Acesa (las dos últimas subsidiarias de Abertis) quienes dejarán de prestar sus servicios en las autopistas mencionadas para pasar a ser responsabilidad del Ministerio de Fomento.

Fomento busca aumentar ingresos

Las autopistas en las que Fomento bajará el peaje son las cuatro radiales de Madrid, la Madrid-Toledo, la que une la capital con el aeropuerto de Barajas, la Ocaña-La Roda, la Cartagena-Vera y la Circunvalación de Alicante.

Las nueve vías quebradas, las de más reciente construcción, suman unos 510 kilómetros de longitud y suponen una cuarta parte (el 20%), del total de 2.550 kilómetros que suma toda la red de carreteras de pago. El Gobierno pretende, con la bajada de precios del peaje, aumentar la circulación, y con ella los ingresos.

A pesar de que estas nueve vías han recuperado su tráfico en los últimos años, aún no han alcanzado los niveles precrisis y, menos aún, las estimaciones realizadas cuando se construyeron, una de las causas de su quiebra junto con el sobrecostes de las expropiaciones.


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