Andaluzas y primarias: una tormenta perfecta
La Mirada de Gaspar Llamazares

Andaluzas y primarias: una tormenta perfecta

Para España, las elecciones andaluzas han sido unas primarias de las generales condicionadas por la inseguridad, el miedo y la reacción identitaria y autoritaria.
5 diciembre, 2018
Gaspar Llamazares
  • Política

La Mirada deGaspar Llamazares

Andaluzas y primarias: una tormenta perfecta

Gaspar Llamazares
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“El patriotismo republicano es una teoría que defiende la patria, entendida como libertad común, bien común, como un modo de vida inspirado en la libertad, esta es la patria que los republicanos necesitan amar. Y los nacionalistas cuando hablan de nación, y de lealtad a la nación, la entienden como comunidad cultural religiosa o étnica y en primer lugar no ponen la libertad ni el bien común”. G. MAZZINI.

La explicación tiene que ver con Andalucía y con España. El agotamiento del gobierno del PSOE andaluz y el españolismo centralista reactivo al Procés han formado un cóctel que ha sido letal para la izquierda, abriendo paso a un gobierno de las derechas. En Andalucía, la crisis económica, la corrupción y un gobierno agotado han sido determinantes para tan negativo resultado. Si le sumamos la división en el propio PSOE, su giro a la derecha en alianza con Ciudadanos y la confrontación en la izquierda, todo ello ha desmovilizado al electorado progresista y desencadenado la tormenta perfecta.

Para España, las elecciones andaluzas han sido unas elecciones primarias de las generales y de las próximas elecciones del último domingo de mayo: Autonómicas, Municipales y Europeas. Unas primarias que han estado condicionadas por la inseguridad, el miedo y la reacción identitaria y autoritaria, después de la crisis del Procés, de la moción de censura y del nuevo Gobierno del PSOE en precario apoyado por Unidos Podemos, y en menor medida, por los nacionalistas e independentistas. Un gobierno de dudas, rectificaciones y sin dirección clara, que no ha sabido salirse del
tornado “procesista”.

“Las derechas han leído mejor y han iniciado su recomposición en torno al nacionalismo españolista”.

Dibujados ambos contextos, nacional y autonómico, podemos afirmar que las derechas han leído mejor que la izquierda la implosión de la política y han iniciado su recomposición, no en torno al PP como propugnara Aznar, sino al nacionalismo españolista, utilizando la polarización y el antagonismo como argumento movilizador de los propios y desmovilizador de los ajenos.

Sus programas están repletos de tópicos conservadores, como la patrimonialización de la identidad nacional, la mano dura con el independentismo, la involución autonómica, la deslegitimación de los apoyos del gobierno y la xenofobia, con distintos acentos. A esto se ha sumado un mensaje cínico sobre la corrupción de la izquierda, ocultando la más grave y evidente de las derechas. Han sabido aprovechar una pluralidad sinérgica que ha movilizado a sus diversos electorados en torno al lema común del cambio frente al casi régimen de décadas de gobierno del PSOE.

“La confusión y el enfrentamiento en la izquierda pasan factura”.

Sin embargo, la izquierda no ha sido capaz de sumar ni movilizar a sus potenciales electores. Se ha desmovilizado el voto PSOE hacia la abstención. Un voto que tampoco ha logrado recoger Adelante Andalucía, donde la suma en frío y la confrontación con el gobierno se ha demostrado que restan. La confusión y el enfrentamiento en la izquierda pasan factura.

Como resultado, estamos ante una histórica mayoría de la derecha con la extrema derecha, con una trascendencia política más allá de Andalucía. Ha bajado la participación democrática y aumentado el rencor. Los resultados andaluces también constatan que en las Comunidades Autónomas de fuerte identidad española, la alianza con los independentistas es dinamita. Por ello la participación ha disminuido al mismo tiempo que el miedo y la rabia se han incrementado. La patada al sistema funciona ahora por la extrema derecha.

En resumen, la derecha se ha movilizado y la izquierda no. Por eso, la presencia de los líderes nacionales de la derecha y su extremo contrasta con la ausencia de los de la izquierda.

Lo del voto de las derechas es cada vez más como el de Trump, en mucha menor medida proveniente de las izquierdas. La influencia de la dinámica internacional es también significativa. Ya nos parecemos a Europa, también en lo malo.

Por tanto: a preparase para Municipales, Autonómicas y Europeas y, si acaso, a
Generales.

“El malestar social persiste y la desconfianza política se ha convertido en rabia”.

La impugnación de la extrema derecha se da por descontado. Sin embargo, no puede ser un frente común altamente improbable y que tendría efectos contraproducentes. El malestar social persiste y la desconfianza política se ha convertido en rabia frente a la complejidad de la política, el diálogo y el pluralismo social y territorial y en definitiva frente a la democracia. Por ello, se trata de preservar la pluralidad y la cooperación en la izquierda. De hacer coincidir la ideología con el programa social concreto. De no abandonar la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción.

Pero es sobre todo es urgente la prioridad de la reconstrucción del federalismo inequívocamente español de los derechos y las libertades constitucionales, argumentado con razones y emociones, y tan diferenciado del centralismo, como de los nacionalismos y el independentismo. Un federalismo español en el marco del federalismo europeo y la internacional progresista.


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