El sudoku del cambio climático
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

El sudoku del cambio climático

Todos podemos hacer modificaciones en nuestro comportamiento pero son las políticas económicas de los gobiernos las que introducirán cambios radicales.
28 octubre, 2018
Jorge Ruiz Morales
Central nuclear. Foto: Pixabay.
  • Medio Ambiente

La Mirada deJorge Ruiz Morales

El sudoku del cambio climático

Jorge Ruiz Morales
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Hemos tenido unas semanas muy intensas sobre el informe del Panel Internacional de Expertos (IPCC), respecto a las consecuencias del aumento de la temperatura originado por el cambio climático. Se nos presenta la oportunidad, quizás no queden muchas, de resolver este grave problema para la Humanidad. Son muchas las variantes que influyen tanto en el origen como en su solución. Tenemos la madre de todos los sudokus.

Tiene una difícil solución, pero la tiene. Como la tiene el que acompaña a estas líneas, por si alguien se quiere entretener (adaptado del que consiguió ganar en el Primer Campeonato Mundial de Sudoku).

Todos sabemos que la energía que necesitamos (industria, construcción, transporte, doméstico), se produce a través de diversas fuentes. Por un lado, estas fuentes emiten distinta cantidad de CO2, uno de los principales responsables de la contaminación atmosférica. Y por otro, hay que considerar quiénes son los principales contaminantes, destacando el transporte como el principal generador de CO2.

Es decir, tendríamos dos frentes sobre los que actuar. Por un lado, reducir/eliminar la energía de las fuentes mas contaminantes como el carbón y el petróleo; y por otro, conseguir un transporte más eficiente. Y esto está muy ligado. Sería cómico incentivar un transporte eléctrico con energía producida por una central de carbón. Ya van algunas pistas del sudoku.

Algunas entidades y organizaciones ambientalistas consideran que un camino necesario es reducir el consumo de energía. Incluso consideran viable conseguir energía 100% renovable para 2050 y reducir en un 55% el consumo energético. Sin duda, es un reto importante e interesante. La eficiencia, por ejemplo, en la construcción, sería conveniente y necesaria.

Sin embargo, la reducción del consumo no es fácil. A menudo obviamos ese consumo de energía que hacemos muchas veces, a diario, todos y cada uno de nosotros…y la industria de la comunicación.

Las TIC han usado el 20% de toda la electricidad, emitiendo el 5,5% de todas las emisiones de carbono del mundo

Según el investigador sueco Anders (que trabaja para Huawei), las TIC han usado el 20% de toda la electricidad, emitiendo el 5,5% de todas las emisiones de carbono del mundo. Y el consumo aumenta. Anders prevé que se pase en esta industria de los 200-300 teravatios hora/año, a 1.200 TWh para 2025, lo que es lo mismo, la energía que producirían unas 100 grandes centrales nucleares.

Añade “[…] se acerca un tsunami de datos. Todo lo que puede ser, está siendo digitalizado. La 5G, el tráfico IP es mucho más alto de lo estimado, todos los automóviles, máquinas, robots e IA, se están digitalizando, produciendo ingentes cantidades de datos que se almacenan en las centros de datos”.

El pasado año había más de 8.000 millones de dispositivos conectados a internet, estimándose que para 2020 serán más de 20.000 millones, según la agencia Gartner.

Un solo centro de datos de Apple, el situado en Galway (Irlanda) espera usar 300MW de electricidad eólica. La sorpresa está en que ha previsto contar con 144 generadores diesel grandes como respaldo cuando el viento no sopla. Otra pista del sudoku.

Si la innovación tecnológica sigue por este camino, dejar el aumento de la temperatura en 1,5º se volverá inalcanzable.

Otra fuente demandante de un consumo grande de electricidad son las criptomonedas. Aunque esto puede ser, o no, circunstancial, lo cierto es que las estimaciones más modestas los consideran en un rango de 8-10 TWh/ año. Al ser empresas privadas no hay datos muy concretos para tener estimaciones precisas.

Si la innovación tecnológica sigue por este camino y las emisiones no se reducen drásticamente, la propuesta del IPCC de dejar el aumento de la temperatura en 1,5º se volverá inalcanzable. Y este objetivo demanda un cambio de políticas energética radical. Exige una inversión mundial de unos 1,7 billones de euros anuales hasta 2035. Cómo comparación, conviene saber que la inversión total en el mundo en energías renovables el pasado año, se situó en los 240.000 millones de euros. Y, a pesar de ello, estamos como estamos.

Un dato que ayuda a comprender cómo debemos enfocar ese necesario cambio radical en las políticas energéticas: un reciente estudio de investigadores de la Universidad de Sevilla, publicado en la revista Sustainability, estima que las temperaturas interiores de una vivienda del sur de España, sin aire acondicionado, podrían aumentar en 3,5º respecto a los actuales. De nuevo nos enfrentamos a un aumento del consumo energético en los hogares, al instalar y usar mas, y mas a menudo, el aire acondicionado.

El IPPC considera que son las clases más pobres y vulnerables las que sufrirán de forma más acusada estos aumentos de temperatura. Fijar el aumento de temperatura en ese 1,5º permitiría reducir significativamente las población expuesta a riesgos relacionados con el clima. Igual ocurriría con el abastecimiento de agua potable. Ciento de millones de personas no quedarían expuesta a la escasez de agua.

De todo ello parece que emergen algunas pistas de por donde deberían ir las soluciones, no excluyentes, sino complementarias. Habría que partir de un cambio radical en la política medioambiental. En la construcción, con normativas exigentes para las nuevas viviendas aplicando las nuevas tecnologías de los materiales. Así como ayudas para la rehabilitación de viviendas en cuanto aislamiento. Potenciar la electrificación reduciendo el gas.

Buscar un transporte eficiente y no contaminante. En las ciudades potenciar el transporte público con limitación al vehículo privado más contaminante. Cerrar las centrales dependientes de fuentes sucias como el carbón y el petróleo. Apostar por las energías renovables con base de respaldo de la energía nuclear (cuadro 1).

Gráfico del IPCC 2014 donde se compara las emisiones de CO2 en gramos por KWh de cada fuente de energía.

En el Estado de Washington (EE.UU), la empresa estatal sin ánimo de lucro Energy Northwest, está batiendo récord de generación de energía de cero emisiones de carbono. Opera instalaciones solares, hidroeléctricas, eólicas y nuclear. La planta nuclear de Columbia Generating Station es el tercer generador de energía más grande del estado, detrás de dos centrales hidroeléctricas, y lleva funcionando desde 1984. Produce energía suficiente para alimentar a Seattle. Sin duda, parece una interesante iniciativa pública para favorecer la emisión de 0 carbono.

El IPCC en su informe Global Warning of 1.5ºC, destaca el papel clave de la energía nuclear, señalando su incidencia significativa en el mix eléctrico para alcanzar las metas globales indicadas. Y añade que “se pretende proporcionar a los políticos y legisladores la información necesaria para adoptar decisiones correctas, dirigidas a afrontar el cambio climático teniendo en cuenta el contexto local y las necesidades de las personas”.

Todos podemos hacer modificaciones en nuestro comportamiento que beneficie el medio ambiente. Sin embargo, son las políticas económicas de los gobiernos las que introducirán cambios radicales. Sin duda, la mayoría estaríamos de acuerdo en afrontar decididamente este problema que nos afecta como especie. La solución al sudoku está en nuestras manos.


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