Cifuentes silente con Casado de fondo
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

Cifuentes silente con Casado de fondo

La Comisión del Caso Máster ha dejado claro qué chalaneos han protegido los fraudes de tantos años en la Comunidad de Madrid
7 marzo, 2019
Hugo Martínez Abarca
  • Opinión

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Cifuentes silente con Casado de fondo

Hugo Martínez Abarca
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Llegó Cristina Cifuentes a la Comisión de Investigación del Caso Máster. Se sentó, miró al frente, clavó una sonrisa imperturbable. Y mantuvo la postura durante algo más de una hora.

El PP y el PSOE han logrado una paradoja en la Comisión del Caso Máster. Con la excusa de que su caso no está judicializado, han pactado excluir de la Comisión la comparecencia de Pablo Casado, por ejemplo. Con la excusa de que su caso está judicializado, muchas de las personas que han venido no han abierto la boca. Si no está judicializado no le llamamos; si está judicializado no habla.

Pero no ha sido así en todos los casos. Ignacio Escolar intervino en primer lugar. Y su caso también está judicializado: Cristina Cifuentes se querelló por delitos que conllevan más años de cárcel por informar que los que le piden a Cifuentes por falsificar un acta de un máster inexistente. La otra periodista perseguida, Raquel Ejerique, no pudo venir porque de nuevo PPy PSOE se opusieron, pero a buen seguro que también habría declarado sin esconderse en la judicialización que sufre: porque sabe que no ha hecho más que cumplir su obligación.

La hierática quietud de Cifuentes parecía un homenaje a la guardia real británica pero en realidad era un patético recordatorio póstumo del personaje político que habían fabricado en la Puerta del Sol como sucesora de Rajoy y creadora del nuevo PP: era un fraude, otro más, la cuarta presidenta del PP de la Comunidad de Madrid; envuelta, como todos sus antecesores en tramas podridas.

Cristina Cifuentes fue presidenta de la Comunidad de Madrid, no es sólo una ciudadana acusada de delitos: sigue acarreando cierta representación de todos los madrileños, por eso vino a la Asamblea de Madrid protegida, entrando por el parking, en coches públicos. Es perfectamente razonable que fuera así, pero por lo mismo es humillante para los madrileños que se esconda en sus derechos procesales y su estrategia de defensa penal para evitar las respuestas políticas que sigue debiendo a los madrileños y, sobre todo, a nuestra comunidad universitaria.

Cristina Cifuentes se creyó destinada a ocupar un papel en la Historia de España: alguien (quizás ella misma) le convenció de que tenía un aura que le conduciría a la Moncloa, que era capaz de simular no haber formado parte del PP de la corrupción y la estafa. Pero Cifuentes, como Pablo Casado, estaba más cerca de ser el Bigotes que de ser Napoleón. Su caída, como un castillo de naipes, recuerda al patetismo de El crepúsculo de los dioses, la película de Billy Wilder.

La pregunta que queda en el aire es ¿por qué Cifuentes y no Casado? Y sólo hay dos explicaciones:

La primera es que a Casado lo pillaron más tarde. Y tuvo tiempo de observar  todas las meteduras de pata de su compañera de “estudios” y de escaños en la Asamblea de Madrid. Tuvo tiempo de preparar sus propias mentiras sin someterlas a posible contraste. Casado sobrevivió porque observó cómo moría Cifuentes. Si la primera noticia del fraude se hubiera referido a Casado y no a Cifuentes quizás hoy Cifuentes presidiera el PP nacional y nos diera las lecciones (y la vergüenza ajena) que da hoy Casado.

La segunda es que la descomposición del PP y su guerra interna tuvo como consecuencia imprevista convertir a Casado en alguien too big to fail a quien podía proteger el Tribunal Supremo, cuya independencia quedó hecha trizas con este caso. Del mismo modo que los gobiernos decidieron salvar a la banca en detrimento de la ciudadanía española, el Tribunal Supremo (y ahora el PP de la mano del PSOE) han decidido que lograr la impunidad del presidente del PP es más importante que defender a la Universidad de las tramas corruptas  que la han parasitado.

La Comisión del Caso Máster no ha conseguido investigar el Caso Máster. Pero ha dejado demasiado claro qué chalaneos han protegido los fraudes de tantos años en la Comunidad de Madrid.


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