Ciudadanos: la cabeza frágil de la hidra
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

Ciudadanos: la cabeza frágil de la hidra

A Ciudadanos le va a hacer mucho daño terminar con la ambigüedad. Ser un partido completamente insustancial, que sólo busca cierto protagonismo a golpe de topicazo, ha sido su principal abono electoral y en Andalucía se le acaba el margen.
18 diciembre, 2018
Hugo Martínez Abarca
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Foto: EP.
  • Política

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Ciudadanos: la cabeza frágil de la hidra

Hugo Martínez Abarca
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En Andalucía no nació un problema de extrema derecha para España, en Andalucía eclosionó un problema de extrema derecha para la derecha española. Vox no tiene mucho que ver con lo que representan Marine Le Pen o incluso Trump, Vox es la cabeza de la hidra que antes de decir lo mismo que el resto de partidos aznaristas se toma tres whiskies y eructa. Pero dice básicamente lo mismo y se nutre del mismo caladero de votos.

A Vox no le van a debilitar los ataques frontales de sus adversarios. Al contrario: un vistazo por las redes sociales de Vox y de sus dirigentes es una colección de vídeos y fotos en los que alguien los insulta. Desde el victimismo y, sobre todo, mostrándose como el enemigo real de la izquierda (que va desde El País a «las hordas podemitas») es desde donde parece querer crecer Vox en este momento.

Tampoco es probable que al PP le debilite apoyarse en Vox. Lo que el PP ha llamado «vuelta a las esencias» es una entrega al aznarismo más rudo, que viene a ser tomarse esos tres whiskies y, quizás, taparse la boca con un pañuelo mientras se eructa. Sin complejos. Es probable que a largo plazo este discurso lleve al PP a la irrelevancia, pero parece un camino emprendido con convicción, quizás porque la cascada de juicios que evidenciarán (más) su estructura corrupta sólo les permite un atrincheramiento numantino. Sólo desde el fanatismo se puede recuperar aquella consigna de la época de Zaplana, Acebes y Trillo (con Rajoy al frente) según la cual los casos de corrupción del PP eran un ataque del «comando Rubalcaba».

Santiago Abascal y Francisco Serrano, de Vox.
Santiago Abascal y Francisco Serrano, presidente y candidato de Vox en Andalucía.

De la hidra aznarista es Ciudadanos quien tiene más difícil salir ileso de la jugada andaluza. Ciudadanos creció apoyado en esa cosa que en España se ha definido como liberalismo y que pretende dotar de un nombre bello e intelectualmente respetable a un espacio nacionalista y autoritario heredero de los tecnócratas de los 60, un ámbito elitista, arrogante y fanático representado por Jiménez Losantos, Arcadi Espada y Juan Carlos Girauta: son personas que no evitan esos tres whiskies pero eructan palabras esdrújulas intentando parecer así inteligentes analistas.

Pero ese bello nombre, el liberalismo, apela también a ciudadanos más sensatos (menos arrogantes y con más sustento intelectual), eso que se ha llamado centrismo, una suerte de derecha económica europeizada: tolerante, dialogante, tímidamente regeneradora y moderadamente defensora de las libertades individuales clásicas. Los socios europeos de Ciudadanos, ajenos a la tradición de la derecha española, están más cercanos a esta visión; como lo está una minoría de referentes de Ciudadanos, como José Antonio Zarzalejos o quizás Manuel Valls.

Hasta ahora Ciudadanos ha podido bailar entre todas esas aguas con la ambigüedad y las contradicciones que se difuminaban al ser un partido con mucha más representación que poder institucional. De los cuatro grandes partidos es el que menos poder institucional tiene con muchísima diferencia, apenas gobierna en un puñado de municipios medianos y pequeños en los que su gestión está siendo un desastre y los casos de corrupción desproporcionadamente rápidos y graves.

Ciudadanos tendrá que gobernar Andalucía con la extrema derecha, la que responde a los alaridos de Losantos, Espada y Girauta.

Pero esa irrelevancia le ha permitido no hacer ruido (¿cuánta gente sabe en España lo que está haciendo Ciudadanos en Arroyomolinos?). Sus continuas contradicciones y mentiras y su supérflua actividad institucional pasan desapercibidas para una gran mayoría de la ciudadanía y son eclipsadas por el eficaz aparato de propaganda del partido.

En Andalucía Ciudadanos no va a poder escapar del foco. En Andalucía Ciudadanos va a tener que gobernar con la extrema derecha española, la que responde a los alaridos de Losantos, Espada y Girauta. Ciudadanos apostó desde las últimas elecciones catalanas por buscar un crecimiento electoral muy parecido al de Vox: el que reclama una respuesta visceral y contundente al independentismo catalán como si el problema de España se resolviera a golpe de testosterona.

La otra opción que tendría Ciudadanos es buscar una cierta coherencia con su supuesto centrismo y su equidistancia entre quienes quieren recortar derechos humanos y quienes apostamos por su ampliación. Ese supuesto liberalismo centrista que tendría que buscar acuerdos exclusivamente con el PSOE y con el PP. A la luz de las declaraciones de todos los dirigentes de Ciudadanos y de los acuerdos que va cerrando con el PP parece evidente que no es la vía por la que están apostando: buscarán gobernar con el PP y los votos de Vox. Y puede ser razonable porque su electorado no soporte otro vaivén más: su apuesta por el flanco derecho ha sido tan nítida que dificulta un regreso al caladero del centro sin hacer el ridículo y marear aún más a su electorado.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Foto: EP.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Foto: EP.

A Ciudadanos le va a hacer mucho daño terminar con la ambigüedad. Ser un partido completamente insustancial, que sólo busca cierto protagonismo a golpe de topicazo, ha sido su principal abono electoral y en Andalucía se le acaba el margen. Ciudadanos es el partido que en 2015 defendía sacar la violencia machista del Código Penal y sustituirla por violencia doméstica (lo mismo que ahora Vox) y en 2018 quería ser protagonista del 8 de marzo; el partido que se opuso al matrimonio igualitario y saca su carroza a desfilar en el Orgullo. Ha necesitado poder decir una cosa y su contraria para no molestar a nadie… y tras Andalucía va a serle imposible.

Se acabó. ¿Alguien cree que el partido que va a intentar que la hidra aznarista (Vox, PP y Ciudadanos) gobierne ayuntamientos, comunidades autónomas y España va a poder tener la cara de simular al tiempo estar defendiendo las libertades y los avances sociales de los españoles? A Ciudadanos se le ha acabado el chollo de permitirse gritar mucho sin decir nada: su acuerdo en Andalucía lo dice todo de Ciudadanos.


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