La confesión de Casado
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

La confesión de Casado

Pablo Casado lleva razón: Abascal es un jeta que vivió de los chiringuitos del PP de Madrid y Vox es de extrema derecha.
1 mayo, 2019
Hugo Martínez Abarca
Pablo Casado con Díaz Ayuso y Martínez Almeida, tres criaturas de Esperanza Aguirre.
  • Elecciones autonómicas

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La confesión de Casado

Hugo Martínez Abarca
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Ayer Pablo Casado dijo un par de cosas que eran verdad… y que le dejan a él y al Partido Popular en el rincón que merecen.

Comenzó por explicar que Vox era un partido de extrema derecha, cosa que todos sabíamos pero que él y Albert Rivera se negaban a expresar. Es una confesión importante, porque quiere decir que en Andalucía gobiernan con la extrema derecha, que quisieron llevar al gobierno de España a la extrema derecha (¿quién es el felón, quién el traidor a España?) y que, salvo que haya cambiado el plan, PP y Ciudadanos van a gobernar con la extrema derecha en las comunidades y ayuntamientos que puedan. En Madrid, por ejemplo, quieren sustituir a gente peligrosa como Manuela Carmena y Pepu Hernández  y a Íñigo Errejón y Ángel Gabilondo por la extrema derecha. Eso es lo que ha confesado Pablo Casado.

La otra sorprendente confesión fue sobre el pasado de Santiago Abascal. Efectivamente Santiago Abascal representa la España jeta que ha vivido de lo público sin hacer absolutamente nada por su país más que cobrar. Y cuando hubo quien se lo dijo recibió los gritos, insultos e interrupciones de los diputados del PP a los que estamos acostumbrados.

Abascal representa la cultura parásita de una España jeta que instauró en Madrid el PP al menos desde el tamayazo.

Pero lo interesante ahora es que la desesperación del Partido Popular lleva a Casado a confesar lo que el PP de Madrid ha hecho durante estos 25  años en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento cuando pudo: efectivamente la cultura política que instauró Esperanza Aguirre al menos desde el tamayazo es la de estos jetas que no necesitan trabajar para llevarse más de 90.000 euros de sueldos públicos, que no necesitan estudiar para licenciarse en Derecho y obtener un título de Máster, que no necesitan ganar elecciones para gobernar, que financian sus campañas electorales con más dinero proveniente de ilegalidades que con dinero limpio…

Sí, Vox es extrema derecha. No hacía falta que viniera Casado a aclarárnoslo: los españoles demostraron que algo habían intuido. Pero es la extrema derecha a la que él abrió la puerta y sobre todo a la que él copió el discurso. ¿En qué se diferencia el discurso de Ortega Smith y Rocío Monasterio del de Isabel Díaz Ayuso y David Pérez? ¿Merecen los madrileños que esta extrema derecha esté al mando de nuestros colegios, institutos, hospitales, que nos llene Madrid de humo por su ideología desarrollista tardofranquista? ¿Y Ciudadanos? ¿También han visto la luz Villacís y Aguado y han visto por fin a la extrema derecha en Vox? ¿Y aún así quieren gobernar Madrid con ellos?

Entre los cachorros de la cultura política de Aguirre están además de Abascal Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y Martínez Almeida.

Sí, Abascal es un jeta. Efectivamente, lo suyo fue un chiringuito para saquear a los madrileños y forrar el lomo de los cachorros que descubría la cazatalentos Esperanza Aguirre. Pero lo que no puede hacer Pablo Casado es esperar que nadie se quede ahí: porque entre esos talentos del aguirrismo nacidos a la política en esa cultura de la sinvergonzonería están él, está Isabel Díaz Ayuso, está Martínez Almeida (secretario de los gobiernos de Aguirre e Ignacio González)…

La confesión de Pablo Casado es de un cinismo repugnante. Pero es la prueba evidente de una cosa: la puerta no se cerró del todo el 28 de abril, hay que cerrarla el 26 de mayo.


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