Conocer los delitos de odio ayuda a combatirlos judicialmente
Invitado
La Mirada de Rufino Arco

Conocer los delitos de odio ayuda a combatirlos judicialmente

Entender los detalles relativos a los delitos de odio favorece que se traten como les corresponde, tanto a nivel policial como judicial.
6 noviembre, 2018
Rufino Arco
Aumentan los delitos de odio en Madrid, aumentándose los homófobos. Foto: EP.
  • Derechos Humanos

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Conocer los delitos de odio ayuda a combatirlos judicialmente

Rufino Arco
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Hay muchas personas que mantenemos presente en nuestros pensamientos la reciente la muerte de Francisco Javier, La Ely, en Valladolid. Las circunstancias del caso aún permanecen bajo secreto de sumario pero, según algunas versiones de lo sucedido, indicaría que viene a engrosar la lista de agresiones por odio -en este caso por LGTBIfobia- ocurridas en nuestro país.

Es interesante cómo grupos determinados o individuos, de manera particular, se esfuerzan en descalificar muchos de estos sucesos aduciendo que se trata de hechos fortuitos. Aseguran que deben ser tratados como tal, fuera de los delitos de odio.

A las personas que enarbolan este discurso les dirigimos estas palabras, y también a todas las demás interesadas en conocer cómo es el correcto tratamiento que debe hacerse de estos incidentes de odio.

Tratar los discursos excluyentes como hechos fortuitos es, tristemente, un denominador común en las investigaciones.

Partimos de una situación en la que hay una cifra de infradenuncia alarmante en estos casos por no querer -las personas afectadas- dirigirse a las fuerzas y cuerpos de seguridad ni a las asociaciones que podrían asistirlas. A esto se suma el agujero de cifras reales, ya que hay multitud de víctimas que no son conscientes de que lo están siendo.

Que se fomente este modo de concebir los hechos favorece que, a la hora de plantear una investigación policial en pos del esclarecimiento de los hechos, se hayan perdido previamente las oportunidades de la toma de testimonios, indicios, evidencias y demás pruebas efímeras, con el riesgo que esto plantea. Se dejan de lado detalles de la realidad fuera de la investigación y, por tanto, fuera del alcance de la maquinaria judicial que busca hallar la verdad.

Es un denominador común en este discurso excluyente, como ya se menciona unas líneas atrás, el entender el hecho como fortuito. Interesante argumento, no obstante, porque uno de los indicadores más importantes para detectar cuando se está dando un incidente de odio es exactamente ese; y reproduzco textualmente: “La aparente gratuidad de los actos violentos, sin otro motivo manifiesto. Este factor debe ser considerado como un indicio muy poderoso“.

Éste indicador aparece como tal en el ‘Protocolo de Actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad para los delitos de odio y conductas que vulneran las normas legales sobre discriminación‘, en otras palabras, la piedra angular del trato e investigación a nivel policial de los delitos de odio.

Es necesario que estos hechos se conozcan no solo a nivel policial, sino entre abogados y jueces.

Este texto es abierto a todos los ciudadanos, y de recomendada lectura para todas aquellas personas que van a participar en un proceso judicial relacionado con un delito de odio, amén de las posibles personas víctimas. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de personas forman parte de un colectivo que pueda ser objeto de delito de odio (tengamos en cuenta que también aborda el delito de odio por “género”), la posibilidad de ser víctima de uno de estos delitos es bastante elevada. Que las personas víctimas estén informadas de cómo puede identificarse, ayuda a reconocerlo y abordarlo como tal.

La importancia de que se conozca a nivel policial o en esferas próximas a la función investigadora, como puede ser abogacía o entorno judicial, queda fuera de discusión, por la obviedad. Hablando de los indicadores, es importante también mencionar uno de los más relevantes: “La percepción de la víctima”.

El protocolo nos dice: “La percepción de la víctima. Siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa (ECRI), la sola percepción o sentimiento, por parte de la víctima, de que el motivo del delito sufrido pueda ser racista, xenófobo o discriminatorio debe obligar a las autoridades a llevar una investigación eficaz y completa para confirmar o descartar dicha naturaleza. Esa percepción subjetiva de la víctima, no significa que finalmente el hecho deba calificarse de racista, xenófobo o discriminatorio, pero obliga a la policía judicial o a los fiscales o a los jueces de instrucción a su investigación. En este sentido, se expresa el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en sentencias de fechas de 4 de marzo de 2008, de 31 de marzo de 2010, de 4 de marzo de 2011 y de 20 de octubre de 2015″.

Como bien refleja el protocolo, la percepción de la persona agredida es vital, y no puede ser minusvalorada por los agentes encargados de tomar la denuncia. Cuando se habla de la percepción de la víctima, también se está hablando de la percepción de los presentes en el incidente o las que constituyen el entorno de esta víctima; en muchas ocasiones, esta circunstancia puede pasar desapercibida para la persona protagonista.

El definitiva, el tema de los delitos de odio es un tema global, y común a todas las personas que viven en la sociedad, porque conocer estos detalles, favorece que se traten legalmente como les corresponde. Que se gestione debidamente, junto con políticas de socialización, educación y sensibilización, genera el efecto esperado: reducir el número de incidentes de odio y alcanzar una sociedad donde los valores de convivencia en paz y de tolerancia a la diversidad pasen de ser una mera idea a constituir una realidad efectiva.


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