Cristina Cifuentes: un caso del pasado
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

Cristina Cifuentes: un caso del pasado

Hace un año de la comisión de los delitos por los que se juzgará a Cifuentes. El PP-Madrid ha demostrado que es el mismo de tantos años de delincuencia.
12 abril, 2019
Hugo Martínez Abarca
Isabel Díaz Ayuso mintió para defender a Cristina Cifuentes frente a la fiscalía
  • Elecciones autonómicas

La Mirada deHugo Martínez Abarca

Cristina Cifuentes: un caso del pasado

Hugo Martínez Abarca
Compartir

Ayer no escuchamos a Isabel Díaz Ayuso (la candidata del PP de las ideacas concebidas pero no pensadas) hablar de Cristina Cifuentes. Cuando la fiscalía pidió para ella tres años y tres meses de cárcel por la falsificación del acta del Máster que no hizo, Ayuso mintió (¡sorpresa!) inventándose que era una pena superior a la que se pide por asesinar a un niño. Ayer, cuando la justicia mantuvo la acusación y garantizó que Cifuentes será juzgada por la falsificación del acta, calló Ayuso, calló todo el PP de Madrid, calló el compañero de másters falsos, Pablo Casado.

Suele decir el PP en su defensa que todo eso son casos del pasado porque aún no se ha descubierto ningún delito cometido por el PP en esta legislatura que termina. Es falso.

Suele decir el PP en su defensa que todo eso son casos del pasado porque aún no se ha descubierto ningún delito cometido por el PP en esta legislatura que termina. Es falso. Cifuentes será juzgada por un delito que habría cometido el 21 de marzo de 2018, hace un año y tres semanas. A Cifuentes se le juzga por aquella acta falsa de la que presumió sabiendo que era falsa. Son casos del pasado porque Minority Report es una película de ciencia ficción: en el mundo real sólo se juzgan y publican delitos ya cometidos.

Cuando el Tribunal Supremo garantizó la impunidad de Pablo Casado, beneficiario de la trama corrupta de la Universidad Rey Juan Carlos, por considerar que el delito de Casado (cohecho) estaría prescrito garantizó que no se juzgara gran parte de la trama de intercambios de favores liderada en la Universidad por Enrique Álvarez Conde y en la Comunidad de Madrid por Esperanza Aguirre, que fue protegiendo en la Universidad a su cantera (cantera, por cierto, muy fructífera no sólo en lo penal, también en lo político: Casado, Cifuentes, Ayuso, Almeida, Abascal…).

Durante este año hemos conocido (de nuevo) la capacidad mafiosa del PP.

El día que conocimos la información de eldiario.es el Consejero de Educación, Rafael Van Grieken, se pasó el día llamando a la Universidad para que le dieran un acta que permitiera defender a Cifuentes. Él mismo ha confesado que fue quien le envió el acta falsa por la que será juzgada. Y a día de hoy sigue siendo Consejero de Educación y sigue sin haber pedido perdón a la Universidad madrileña.

Los días siguientes, decidieron enmerdar a todo el que hubiera pasado por la Universidad o no (la acusación a Toni Cantó de falsificar su currículum por poner que era pedagogo por el simple hecho de ejercer la pedagogía fue el culmen de su ridícula campaña), incluidos los dos periodistas que descubrieron la trama y que a día de hoy siguen imputados por haber hecho periodismo. Cuando vieron que Cifuentes les estorbaba actuaron como unos mafiosos contra ella y la destruyeron personalmente mediante la publicación de un vídeo antiguo en la web de Inda, en la que hoy se aloja el video blog de Ayuso..

La trama por la que se juzgará a Cifuentes (y lamentablemente sólo a Cifuentes) revela el grado de emponzoñamiento del Partido Popular de la Comunidad de Madrid. La gestión que hicieron del caso muestra una organización en la que podrá haber gente demócrata y honrada pero que se ha colocado como un instrumento contra la democracia, contra la ley y contra las instituciones madrileñas. 

Sigue siendo el mismo PP que saqueó el agua, que cobró comisiones de un millón por cada colegio, que saqueó cada infraestructura cobrando sobres por licencia, que construyó hospitales con dinero público que regalaba a empresas privadas… Hace sólo un año del delito. El Consejero conseguidor del acta falsa sigue siendo consejero. La actual candidata del PP mintió para defender a la falsificadora.

El caso Cifuentes evidenció que siguen instalados en esa cultura del trapicheo, la ilegalidad y la mentira. Parece que fue hace un siglo. Pero fue hace sólo un año. Sus cómplices siguen en el Gobierno de la Comunidad. Y hasta pretenden presidirlo.


Compartir