El «Debate» 2.0
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

El «Debate» 2.0

Probablemente los dos debates apenas movieran voto. Pablo Casado sale trasquilado Pablo Iglesias recordó al magnífico tertuliano que es.
24 abril, 2019
Hugo Martínez Abarca
Cuatro hombres debatiendo cuatro horas.
  • Elecciones nacionales

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El «Debate» 2.0

Hugo Martínez Abarca
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Cuando Pablo Casado llegó tras el debate a la sede de Génova 13 (la de los pagos en B) dijo que él era el único de los candidatos que era «nueva política» porque el resto se había presentado más veces a unas elecciones. La propia expresión («nueva política») ya se ha quedado tan vieja como «nuevas tecnologías». En su cabeza eso de la nueva política debió de ser la falta de rigor, la brocha gorda, no prepararse las entrevistas ni las propuestas, sustituir la política por la retórica y la propuesta por la ocurrencia. Si eso es lo nuevo este debate fue 2.0: bastó demostrar un poco de educación para ganarlo.

Pablo Casado sale trasquilado de las cuatro horas de debate, es el único que nunca ha estado bien y sí ha estado frecuentemente mal: los debates han demostrado que Pablo Casado (como la mayoría de las personas elegidas en el casting con el que ha hecho las candidaturas del 28A y del 26M) no está a la altura de un candidato a representar a los ciudadanos más que en su imaginación. El tramposo desvergonzado que ha demostrado ser achacará su fracaso del domingo a la herencia recibida; o acaso aspire a que, como en Andalucía, el estrepitoso fracaso del PP se convierta en un gobierno gracias a la abstención confiada de la España liberal, moderna, europea y progresista.

Cada cual podrá pensar lo que quiera del Pablo Iglesias que ha pasado por la política, pero los dos debates nos recordaron a todos lo magnífico tertuliano que es.

En la otra esquina del ring Pablo Iglesias es el que más ha ganado con los debates. Se notó el aprendizaje hecho en los años previos a Podemos, cuando Pablo Iglesias se atrevía a ir a las tertulias más ultras (fue conocido fuera de La Tuerka en la cadena de origen filonazi Intereconomía) y plantaba cara con firmeza pero sin entrar al trapo. Al contrario que Casado, se preparaba los debates, estudiaba, sabía qué había que decir y cómo mantener la compostura para quedar por encima de los gritos, los insultos y las barbaridades. Es curioso que a Iglesias se le dé mejor mantener las formas democráticas cuanto más lejos políticamente tiene a su interlocutor.

Cada cual podrá pensar lo que quiera del Pablo Iglesias que ha pasado por la política, pero los dos debates nos recordaron a todos lo magnífico tertuliano que es. Prácticamente nadie niega hoy que si existe «ganar un debate» se refiere a lo que hizo ayer Pablo Iglesias. Probablemente nadie recuerde qué propuestas hizo, pero sí que mantuvo un tono educado y razonable y que puso en su sitio a los tipos gritones que impedían que se dialogase como hacen los adultos demócratas cuando discrepan.

Albert Rivera sufrió un punto de inflexión cuando Pablo Iglesias le explicó que no es bueno confundir la contundencia con la mala educación.

Pedro Sánchez salió sin un solo rasguño de los debates. Lo cual, siendo el actual Presidente del Gobierno y yendo muy por delante en las encuestas, es cubrir los objetivos conservadores para afrontar con (¿excesiva?) tranquilidad las elecciones del domingo.

Albert Rivera pudo gustar el primer día al electorado ultra al que apunta porque se convirtió en un mero histrión: faltón, vacío de contenido y con formas que parecían más un ejercicio sobreactuado en una escuela de debate (¡el silencio!). Pero sufrió un punto de inflexión cuando Pablo Iglesias le explicó que no es bueno confundir la contundencia con la mala educación y Rivera, en vez de esconderse prudentemente tras su pila de cachivaches, pidió el voto para Pablo Iglesias.

Mientras, Vox llenaba la Plaza de Toros de Las Rozas y disparaba su audiencia en YouTube como quien anuncia que el domingo entran los señores de la muerte.

No creo que se moviera apenas voto en los dos debates. Quizás ayudara a que Pablo Casado perdiera aún más votos en favor de las otras derechas (posiblemente de Vox) o a que ayuden a Podemos a mantener la recuperación de este final de campaña. La audiencia del lunes (a estas horas no conocemos la de ayer) y las colas en Correos para votar podrían ser un síntoma de que los españoles van a votar en masa: y ese sería el mejor resultado posible para el futuro de España. El domingo vamos al colegio, que es donde se enseña un poco de educación.


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