En recuerdo de Fukushima
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

En recuerdo de Fukushima

16 marzo, 2019
Jorge Ruiz Morales
Tsunami de Fukushima.
  • Opinión

La Mirada deJorge Ruiz Morales

En recuerdo de Fukushima

Jorge Ruiz Morales
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11 de marzo de 2011. Hace 8 años se produjo un terremoto de magnitud 9,0 Mw, originando un tsunami con olas de 40,5 metros. Hubo 15.893 muertos y 6.152 heridos. El cuarto mas potente de los últimos 500 años, medidos con técnicas modernas. El gobierno japonés tenía construidos muros de 12 metros de alto, que cubren el 40% de sus costas. El tsunami sencillamente paso por encima. Y claro, afectó a la central nuclear de Fukushima.

Se declaró el estado de emergencia en la central nuclear a causa del fallo de los sistemas de refrigeración de uno de los reactores. Se evacuó a los 3.000 pobladores de un radio de 3km del reactor. En la tarde del día 12 se originó una explosión que derrumbo parte del edificio, lo que hizo que el gobierno japonés aumentara el radio de evacuación hasta los 20km. Posteriormente se informó de que la radioactividad había descendido tras la explosión.

«La radioactividad, a ciertos niveles, es inofensiva para los seres vivos del planeta».

La alarma creada por el terremoto y tsunami, que había afectado a una central nuclear no se hizo esperar. A partir de aquí comienza una campaña basada en datos falsos, medias verdades y comparaciones interesadas con lo ocurrido en la central nuclear de Chernóbil donde fallecieron 64 personas. Se ha usado la expresión “desastre atómico” para igualar energía nuclear y armas atómicas. Sin embargo, once años después no existe ninguna persona que haya fallecido en Fukushima por exposición o contaminación radioactiva.

Tal como declaró a BBC Mundo el director técnico de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Juan Carlos Lentijo: “Las coincidencias terminan en el hecho de que son dos accidentes en centrales nucleares que tuvieron un impacto en el exterior, por lo que obligaron a activar dispositivos de protección para proteger a los ciudadanos”. El desconocimiento de ese enemigo invisible que nos rodea, la propaganda interesada sobre sus efectos en la salud humana, el alarmismo al servicio de ciertos intereses, hacen que mencionar la radiactividad nos produzca un rechazo inmediato.

Vivimos en un mundo radioactivo. Desde comer, andar o dormir acompañado, genera radioactividad. De hecho, la radioactividad a niveles bajos, es inofensiva para los seres vivos del planeta. Por ejemplo, los residentes en el estado de Colorado (EE.UU.), soportan una radiación de fondo superior a la actual de Fukushima. Esto es debido a las altas concentraciones de uranio en el suelo y, como dato, disfrutan de una de las tasas mas bajas de cáncer de los EE.UU. Hagamos una pregunta. ¿Qué tecnología industrial importante puede sufrir un fallo catastrófico y no matar a nadie?

Además de los accidentes mortales en minas o explosiones en plataformas petrolíferas, podemos señalar el mas grave de todos los accidentes energéticos de la historia. La represa hidroeléctrica de Banquiao (China), se derrumbó matando alrededor de 200.000 personas. Nunca, nadie, ha sacado una pancarta diciendo “No a la energía hidroeléctrica”. Sería absurdo.

Según Geraldine Thomas, junto a otros expertos en radiación, el propio gobierno japonés contribuyó a una visión negativa generalizada de la radiación en Fukushima, al no devolver a los residentes tras la evacuación, e intentar reducir la radiación del suelo y el agua a niveles innecesariamente bajos. Cada día hay mas consenso científico en que la evacuación fue un error, o por lo menos, mantenerla tanto tiempo. Durante la evacuación fallecieron 2.000 personas por razones ajenas a la radiación. La zona de evacuación se ha reducido en dos tercios. Los trabajos de descontaminación y la propia ley de desintegración radiactiva, ha favorecido la vuelta de miles de evacuados. Esta cifra podría ser 0 si se tratase esta contaminación de igual forma que otros tipos de contaminación.

La contaminación de los alimentos está por debajo de los niveles que exige el gobierno japonés, que a su vez están por debajo de los que estima la OMS, un máximo de 1mSv/año. La zona de exclusión está fijada en 20 mSv/año pese a que en otros lugares se convive con radiaciones mas altas. Ciudades medias de Brasil, India o China tienen una radiación de fondo de 50. En los astilleros de la US Navy, los trabajadores soportan 50 mSv/año.

Entonces ¿por qué se da esta situación en Fukushima? Una científica del Ministerio de Medio Ambiente de Japón, que quiso mantener el anonimato, declaró a un reducido grupo de científicos visitantes, “estamos haciendo lo que la gente quiere que hagamos”. Existen más riesgos para la salud por tabaquismo u obesidad que por vivir en zonas con radiación de 100 mSv/año.

Existe un problema no resuelto con el agua contaminada y almacenada. Este agua está contaminada con Tritio, un isótopo radiactivo del Hidrogeno, que no se puede filtrar. La solución tecnológica pasaría por verterlo al mar. El mar ya tiene Tritio, junto a otros isótopos radiactivos, de forma natural. Es el elemento radiactivo mas débil de toda la tabla periódica. Pero… ¿cuáles serían las consecuencias sociales ante la atención mediática de esta solución?

Sin embargo, no se presta atención a algo que tiene gran impacto medioambiental. A principios de año, un informe de la ONU alertó de que, las 16.000 plantas desaladoras que existen en 177 países (entre ellos España), vierten al mar 142 millones de metros cúbicos diarios de salmuera.

El miedo es un motor de comportamiento muy potente. ¿Cuanta audiencia se consigue en los medios? ¿Cuantos ingresos genera difundir el apocalipsis? ¿Cuantos votos se consiguen con silencios, medias verdades o mentiras? Por cierto, hoy morirán 24.000 personas por contaminación atmosférica por quema de combustibles fósiles. 2.200 en Europa. La información la tenemos. Es responsabilidad de cada uno vivir de espalda a ella o no.

 


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