Inteligencia artificial
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

Inteligencia artificial

La inteligencia artificial nos hará más eficientes y nos permitirá ejecutar acciones que nunca hubiéramos podido realizar debido a su complejidad.
9 enero, 2019
Jorge Ruiz Morales
Escena de la película 'Inteligencia Artificial' donde vemos una IA amigable muy distinta del T800 de 'Terminator'.
  • Ciencia

La Mirada deJorge Ruiz Morales

Inteligencia artificial

Jorge Ruiz Morales
Compartir

Autómatas, robots, androides, inteligencia artificial (IA). Son palabras que las vemos a diario en libros, películas, programas TV, radio, prensa. Allá por donde vayamos nos rodean. El ser humano siempre ha intentado hacer herramientas y máquinas para tener una existencia más cómoda y realizar el menor esfuerzo posible para alcanzar el mayor rendimiento.

Los autómatas se remontan a la Antigüedad, encontrando el primer tratado, Autómata, en el año 10 d.C. escrito por Herón de Alenjandría, donde describe la creación de mecanismos, algunos de ellos basados en los principios de Arquímedes. O la estatua con movimiento de Memon de Etiopía que emitía sonidos cuando los rayos del Sol la iluminaba, creando el pasmo y terror entre sus súbditos.

Fue a partir de Turing, en 1947, cuando la ciencia de la computación dio un salto cualitativo. Está considerado uno de los padres de la informática moderna, influyendo decididamente en la elaboración de los algoritmos.

Entendemos por Inteligencia Artificial aquella combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos parece lejana pero que cada vez está mas presente en nuestro día a día.

En esta definición se establece la principal diferencia entre los robots y la IA. Mientras unos realizan tareas repetitivas programadas por el ser humano, con la IA se pretende que tome iniciativas y aprenda por si misma. Sería la definición realizada por Kaplan y Haenlein: la capacidad de un sistema para interpretar correctamente datos externos, aprender de ellos y emplear ese conocimiento para realizar tareas y alcanzar metas concretas.

Bien, pues eso ya ha llegado. Los recursos económicos y humanos puestos en juego por países y empresas son inmensos. Y ya tenemos un caso público en el que reflejarnos: AlphaZero.

Una de las partidas de ajedrez entre AlphaZero y Stockfish, a la que derrotó de forma escandalosa.
Una de las partidas de ajedrez entre AlphaZero y Stockfish, a la que derrotó de forma escandalosa.

AlphaZero es una máquina desarrollada por DeepMind, la empresa de Google dedicada a la inteligencia artificial. Hace un año AlphaZero venció de manera contundente a otras máquinas entrenadas para jugar al ajedrez; a shogi, (el ajedrez japonés) y go, uno de los juegos de tablero más complejos que existen.

Todos recordamos como Deep Blue, la máquina de IBM, venció a Kasparov, quizás el mejor jugador de ajedrez de todos los tiempos. Estaba programada por humanos, introduciendo decenas de miles de partidas y millones de movimientos. Su capacidad de procesamiento fue muy superior a la del Gran Maestro.

Pero ¿que ha ocurrido con AlphaZero? Hasta ahora la programación era de humanos pero los ingenieros de DeepMind han hecho algo muy sencillo. Simplemente le indicaron las reglas de los juegos y a partir de ahí ella reforzó ese aprendizaje jugando contra si misma.

En un artículo publicado en Science, Kasparov escribe: “Los programas usualmente reflejan las prioridades y los prejuicios de los programadores, pero como AlphaZero se programa a sí misma,yo diría que su estilo refleja la verdad”.

Un artículo que no tiene desperdicio. Kasparov describe el juego de AlphaZero como «dinámico y abierto, con decisiones que a mi me parecen arriesgadas y agresivas. Revalúa conceptos fundamentales como el valor de las piezas”.

Partida donde Kasparov fue derrotado por Deep Blue, la máquina de IBM.
Partida donde Kasparov fue derrotado por Deep Blue, la máquina de IBM.

Parte del éxito de AlphaZero es que no se apoya simplemente en su capacidad de analizar miles de posibilidades en un segundo, como una mera calculadora, sino que enfoca su búsqueda en aquellas jugadas que parezcan más ganadoras.

Para muchos expertos esta IA realiza un ajedrez único, que sacrifica piezas de forma humana, que se mantiene con desventaja material durante decenas de jugadas y que es capaz de especular como un humano en los finales de partida. La clave de lo que han hecho en DeepMind está aquí: el cálculo selectivo (solamente calcular las variantes razonables) es mucho más eficiente que el cálculo de fuerza bruta (cuantas más variantes, mejor).

Pero no está basado en una red neuronal, lineal, como ocurre en los programas informáticos, si no que se desarrolla en distintas capas de neuronas artificiales conectadas entre sí.

Hay varios tipos de inteligencia artificial:

Sistemas que piensan como humanos: automatizan actividades como la toma de decisiones, la resolución de problemas y el aprendizaje. Un ejemplo son las redes neuronales artificiales. Las utilizadas por los ingenieros de AlphaZero.

Sistemas que actúan como humanos: ordenadores que realizan tareas de forma similar a como lo hacen las personas. Es el caso de los robots.

Sistemas que piensan racionalmente: intentan emular el pensamiento lógico racional de los humanos. Es decir, se investiga cómo lograr que las máquinas puedan percibir, razonar y actuar en consecuencia. Los sistemas expertos se engloban en este grupo.

Sistemas que actúan racionalmente: son aquellos que tratan de imitar de manera racional el comportamiento humano, como los agentes inteligentes.

Para evitar posibles interferencias en el proceder humano, evitar peligros y tranquilizar a la ciudadanía, recelosa de ciertos avances, las instituciones toman medidas. Tarde. Estamos hablando de IA y se promueven leyes robóticas. Por ejemplo las del Parlamento Europeo.

1) Los robots deberán contar con un interruptor de emergencia para evitar cualquier situación de peligro.
2) No podrán hacer daño a los seres humanos. La robótica está expresamente concebida para ayudar y proteger a las personas.
3) No podrán generarse relaciones emocionales.
4) Será obligatoria la contratación de un seguro destinado a las máquinas de mayor envergadura. Ante cualquier daño material, serán los dueños quienes asuman los costes.
5) Sus derechos y obligaciones serán clasificados legalmente.
6) Las máquinas tributarán a la seguridad social. Su entrada en el mercado laboral impactará sobre la mano de obra de muchas empresas. Los robots deberán pagar impuestos para subvencionar las ayudas de los desempleados.

Sin duda, es necesario implementar medidas de protección, pero también hay que exigir una cierta antelación a ese futuro…que ya está aquí. Asimov se adelantó con sus tres leyes de la robótica (suena alguna en las del Parlamento Europeo), y en Japón ya hay quién se casa con una robot (¿emociones?).

No se trata de trabajar mas duro, como hacen los ordenadores, si no de manera más inteligente.

Existen opiniones como la del filósofo de la Universidad de Oxford, Nick Bostrom, que anticipa que «existe un 90% de posibilidades de que entre 2075 y 2090 haya máquinas tan inteligentes como los humanos”. Opinión con la que coincidía Stephen Hawking, afirmando que las máquinas superarán completamente a los humanos en menos de 100 años.

Una conocimiento basado en la evidencia establecerá una fecunda relación entre el ser humano y la IA.
Una conocimiento basado en la evidencia establecerá una fecunda relación entre el ser humano y la IA.

No hay que tener miedo a la Inteligencia Artificial. Esta nos hará más eficientes y nos permitirá ejecutar acciones que nunca hubiéramos podido realizar debido a su complejidad. Se avanzaría más rápido en la prevención del cambio climático. Campos como la Química o la Biología son hoy por hoy tan complicados y con tantos datos que ni siquiera el más inteligente de los expertos puede leer todos los estudios que se realizan, pero sí podría hacerlo una IA, aportando ideas mientras el científico se dedica a otros menesteres. Investigar sobre las incógnitas que nos presenta el estudio del Universo. O ayudar en campos de la Medicina, desde operar guiando a los robots cirujanos a tabular los miles de datos de los enfermos, estableciendo correlaciones y sacando conclusiones.

El futuro ya está aquí, pero está desigualmente distribuido. Mientras unos  discuten sobre si son galgos o podencos, otros nos dirán en breve de que raza se trata. Por ello, la mejor manera de afrontar los retos científico-técnicos es democratizar su acceso. Las instituciones públicas deben implementar ayudas a la I+D+i+d en la dirección de sacar a España de ese ancestral agujero negro de la investigación, además de crear centros públicos de excelencia y desarrollar los controles necesarios sobre la propiedad de los datos.


Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto la política de privacidad