La mujer cumple 40 años en la Policía Nacional
La Mirada de Rufino Arco

La mujer cumple 40 años en la Policía Nacional

"Una mujer cautelosa y conciliadora es perfectamente válida para estar al cargo de una multinacional, de un grupo operativo militar o de un grupo asesor político a escala global"
31 marzo, 2019
Rufino Arco
  • Opinión

La Mirada deRufino Arco

La mujer cumple 40 años en la Policía Nacional

Rufino Arco
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Este año se cumplen 40 años de la incorporación de la mujer a la Policía Nacional, y los días 20 y 21 de marzo han tenido lugar en el Salón de actos de la Ciudad policial de Canillas las “III Jornadas de Igualdad y Diversidad en la Sociedad actual”. El acto era inaugurado por la Comisaria Principal Pilar Allué Blasco y la Directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, Silvia Buabent Vallejo. En sus diversas mesas redondas ha habido representación de lo más variada tanto a nivel corporativo como de diversos contextos de la sociedad.

Siendo en su inmensa mayoría mujeres, pudimos escuchar análisis sobre los datos estadísticos existentes y diferentes visiones personales a profesionales del Cuerpo Nacional de Policía, de la Guardia Civil, de las Fuerzas Armadas, de Mossos d’Escuadra y de Ertzaintza.

Con el título “Perspectiva de Género en las instituciones Policiales y Las Fuerzas Armadas” esta mesa redonda trató, entre otros asuntos, los puntos de partida de la incorporación de la mujer en los entornos citados, la situación a día de hoy y las acciones que se llevan a cabo para hacer más atractivo el acceso a estos cuerpos para la sección femenina de la sociedad, en pos de una composición más equitativa.

Profesionales como Gema Mellado “coach” y consultora de Desarrollo, Pilar Jericó, consultora experta en talento femenino, Jesús Alonso, empresario y emprendedor, María Dolores Romero, directora del Club Atlético de Madrid, Sonsoles Ónega, periodista, María Dolores López, Jefa de Área de Igualdad y Derechos Humanos, Cecilia Yuste, Directora de Relaciones Institucionales del Banco Santander, Lucia Méndez, periodista de El Mundo, Luisa Martín, actriz en “Servir y Proteger” y Ana Vargas, Doctora en historia, abordaban ideas muy interesantes.

Pilar Jericó,María Dolores López, Luisa Martín y Sonsoles Ónega
Pilar Jericó,María Dolores López, Luisa Martín y Sonsoles Ónega

Cómo la diversidad no gestionada puede ser conflictiva mientras que la que está bien gestionada se traduce en crecimiento, o cómo en contra del empoderamiento femenino actúan diversos sesgos: el de similitud, que nos lleva a rodearnos solamente de aquello que más se nos parece (perdiendo riqueza y crecimiento) y el de confirmación, según el cual, a la mínima oportunidad en la que algo falla, es interpretado como la confirmación de que siempre hubo un error, cortando la innovación de raíz…. el “ya lo decía yo”.

Además hacen hincapié en la importancia de prestar especial atención a las creencias limitantes: como la que aparece en el “síndrome de la impostora”, el “yo no valgo”. Cómo el sexismo es más fácil de ver que el “androcentrismo”, que es más sutil y complicado de justificar o de demostrar.

«Clausuró el acto un emotivo y motivador discurso del Ministro de Interior, Fernando Grande- Marlaska»

Particularmente, estas jornadas en “igualdad” me hacen reflexionar sobre una circunstancia clave, que se encuentra alojada en las profundidades de todas las personas, sean del género que sean.

¿Hay cualidades “femeninas” que de ser usadas en la gestión de recursos y en las decisiones relevantes de grandes corporaciones aportarían un gran beneficio? Según las conclusiones de las jornadas, donde se expusieron diversos estudios de mercado que arrojaban datos analíticos confirmando como aquellas iniciativas de negocio, juntas directivas, órganos de gobierno, y lugares de poder similares, que habían incorporado mujeres, estaban obteniendo resultados significativamente más beneficiosos que aquellos en los que no se dio esta circunstancia. Pero según mi punto de vista, queda sin tratar asunto más sutil, aun pendiente, que lo obtenemos al desmenuzar la pregunta que planteo.

¿Hay cualidades “femeninas”? Puede parecer obvio, pero se nos olvida que el feminismo partió del paradigma de querer alcanzar una situación de poder ostentada por hombres. Y la visión que se tenía de esa carrera hacia la igualdad era conquistar aquellas costumbres que eran “de hombres”, llegar a ser como ellos. El fenómeno, de “asemejarse” al grupo privilegiado es una técnica bien conocida también por el colectivo gay en toda su extensión, por lo que puede ser revisado de manera trasversal al feminismo.

Hubo una época (que nunca llegó a terminar, me temo) en la que la manera de ser aceptada como persona de digna de ser tenida en cuenta, era demostrar la capacidad de mostrar las capacidades masculinas para sentirse incluida en la masa imperante.

Mujeres y hombres gays con una actitud aguerrida, competitiva, con fortaleza física, no emocionales, con poco o ningún vínculo sentimental, se percibían desde fuera y a ellos mismos como perfectamente integrados en la sociedad. Su característica de género u orientación sexual “ya” no importaba, en el primer supuesto, porque no mostraba debilidad ni sentimentalismo, asociados tradicionalmente a lo “femenino”, y en el segundo porque no se notaba que era gay desde fuera.

Esto ha hecho estragos en los grupos mencionados, por favorecer el machismo dentro de la sección femenina y la homofobia interiorizada en el colectivo LGTBI. Porque lo que es normativo encaja a la perfección en el entorno laboral, en las reuniones familiares, en todo lo relacionado con los eventos oficiales, etc, pero lo que no lo es, ya no está tan bien visto.

«Esta época  debe dar paso al futuro, y quedarse como anécdota de épocas transitorias superadas»

La hora ha llegado de hacer valer las diferencias por encima de lo normativo.  Porque somos iguales en derechos y en oportunidades (o deberíamos) pero es obvio que somos diferentes. Y un hombre con pluma es tan masculino como un hombre sin ella, son masculinidades diversas. Una mujer cautelosa y conciliadora es perfectamente válida para estar al cargo de una multinacional, de un grupo operativo militar o de un grupo asesor político a escala global. Esto que parece obvio, hay gente que no lo tiene tan claro.

En el proceso de búsqueda de aceptación social, se ha “masculinizado” tanto lo “femenino” que hoy en día se están perdiendo algo tan esencial como las señas de identidad. Y esto no es una manifiesto para la salvaguarda de los valores tradicionales, porque tradiciones las hay beneficiosas y las hay perjudiciales, más bien es un clamo al cielo para que se recapacite y nos demos cuenta que estamos perdiendo el valor intrínseco a la diversidad que ya existía.

El siguiente paso será vivir una “feminización” de lo masculino, proceso que aun encuentra muchas resistencias, en todos los sectores, pues es una reacción lógica de nuestra reminiscencia inconsciente machista, que considera lo femenino como algo menos valioso.

Pero mientras que ese escenario se materializa, debe establecerse un entorno e libertad real en el que se pueda decir con orgullo que una persona tiene unas características “femeninas” y que justo esas características puntúan positivamente, las posea una mujer, las posea un hombre o las posea quien las posea. Y poder hacerlo sin miedo a que te tachen de defender la supremacía femenina, porque no olvidemos que YA están presentes en todas las realidades de género existente hoy día.

A día de hoy, construiremos una sociedad más madura y enriquecida si sabemos poner en valor las diferencias que nos hacen especiales, al menos, mientras que esperamos que llegue ese día en que destruyamos las etiquetas “femenino” y “masculino”, nos quedemos con sus componentes y los apliquemos a las personas sin importar su género.


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