La píldora masculina
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

La píldora masculina

Han transcurrido décadas y ya es el momento de que hombres y mujeres compartan la responsabilidad anticonceptiva
30 enero, 2019
Jorge Ruiz Morales
Ninguna de estas píldoras es masculina.
  • Ciencia

La Mirada deJorge Ruiz Morales

La píldora masculina

Jorge Ruiz Morales
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La historia de los métodos anticonceptivos es tan vieja como la Humanidad. Se han utilizado métodos de lo mas peregrino, de muy dudosa eficacia, cuando no con efectos muy perjudiciales para las mujeres. Sin embargo, hace casi 60 años la creación de la píldora anticonceptiva revolucionó la vida de las mujeres permitiéndolas controlar su salud sexual y reproductiva. Pero… aún no se ha desarrollado una versión masculina.

En el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva, la investigadora Gabriela Noé está cerrando los detalles de una investigación que podría dar un giro a la anticoncepción tal y como la conocemos. En un nuevo ensayo intenta desarrollar un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles. Aunque está en sus primeros pasos, esta investigación clínica internacional, puede concluir en un anticonceptivo hormonal masculino análogo a la famosa píldora femenina.

El producto es una combinación de dos hormonas, la testosterona y la progestina sintética nestorone, que consigue suprimir la producción de espermatozoides a una concentración considerada infértil, es decir inferior a un millón por mililitro de semen, de forma segura y sin que la calidad de vida del varón se vea afectada.

Un gel administrado en los hombros, permitiría controlar la producción de espermatozoides.
Un gel administrado en los hombros, permitiría controlar la producción de espermatozoides.

Entre las diferentes opciones contraceptivas hormonales que se han probado, la combinación de progestágenos con testosterona es la que ha ofrecido resultados más prometedores. Sin embargo, uno de los principales problemas de estas formulaciones es que, hasta ahora, exigían una aplicación intramuscular, ya que la testosterona no se puede administrar por vía oral, el hígado la inactivaría. La opción de utilizar un gel podría solventarlo.

Actualmente, en España, cualquier mujer que no desee quedarse embarazada puede escoger entre, al menos, once métodos anticonceptivos, algunos de ellos hormonales. Por el contrario, el hombre que no desee tener descendencia solo dispone de dos: el condón y la vasectomía.

Desde que en EEUU se alcanzó la autorización de la píldora anticonceptiva femenina en 1960 (en España se despenalizó su uso en 1978), las alternativas para encontrar un método seguro aplicable a los varones están estancadas, quedando solamente el ya conocido uso del preservativo del que, conviene señalarlo, ya se tiene conocimiento de su uso en el siglo XVI. O mas recientemente, pasar por el quirófano.

De todos estos métodos anticonceptivos, solo dos usan los hombres: condón y vasectomía (descontando coitus interruptus).
De todos estos métodos anticonceptivos, solo dos usan los hombres: condón y vasectomía (descontando coitus interruptus).

¿Hay algunas explicación para estas grandes diferencias? ¿Qué es lo que obstaculiza que se encuentre una solución? Como en todo, la explicación no es sencilla, ya que intervienen varios factores en ello: una mezcla de machismo, intereses económicos y ciertas dificultades técnicas.

Vivimos en una sociedad patriarcal que deja en manos de la mujer la responsabilidad de la contracepción, así como la protección en las relaciones sexuales. Existe un subconsciente en el conjunto de la población de que, si es la mujer la que se queda embarazada, debe ser ella la que debe preocuparse.

Y, por ello, a la industria farmacéutica no le resulta rentable dedicar inversiones para buscar métodos anticonceptivos para los hombres. Un razonamiento basado en que cualquier producto de este tipo debe ser barato, fácil de usar, sin efectos secundarios y muy efectivo. No resultaría “rentable”. En este aspecto cabe señalar que las pocas investigaciones que se llevan a  cabo, están en manos de agencias nacionales o internacionales, como el Instituto Nacional de la Salud, de EE.UU (NIH), o la OMS, y organismos sin ánimo de lucro, cuya capacidad para impulsar los ensayos necesarios es mucho menor que la de una empresa.

Por si a algún lector, que no lectora, le pilla desprevenido, la píldora femenina también tiene efectos secundarios en las mujeres: dolor de cabeza y náuseas, alteración del flujo menstrual, aumento de peso, aparición de espinillas,  reducción de la líbido… Según la Fundación Española del Corazón (FEC), las mujeres que usan anticonceptivos hormonales corren mayor riesgo de sufrir trombosis.

A nivel científico no es tan sencillo producir una píldora anticonceptiva masculina. El proceso de producción de espermatozoides es muy complejo y, por tanto, mas difícil de realizar su bloqueo sin efectos no deseados. Las mujeres fabrican únicamente una célula sexual, mientras que los hombres fabrican constantemente espermatozoides. Suprimir el eje hipotálamo- hipofisario, el responsable de la producción, es muy complicado sin que afecte negativamente a otros mecanismos vitales.

La doctora Noé, junto a otras instituciones internacionales, seleccionarán conjuntamente a 420 parejas con un seguimiento en los próximos cuatro años, para probar el gel. Esta investigación está impulsada por el NIH. Para ello, se quiere centrar en que el método sea reversible y eficaz.

Ella está convencida de que, si contase con el apoyo de una compañía farmacéutica, el gel que evalúa podría convertirse en el primer anticonceptivo masculino similar a la píldora que llegue al mercado. Se resuelven algunos de los problemas detectados en otros métodos. En primer lugar, el gel ofrece una vía de administración mucho más cómoda que las inyecciones que se habían utilizado hasta ahora. Y, además, los ensayos previos han mostrado un nivel bajo de efectos secundarios.

Un hombre se somete a una prueba durante el ensayo clínico del método RISUG.
Un hombre se somete a una prueba durante el ensayo clínico del método RISUG.

Hay otro método que rivaliza con el gel de la doctora Noé. Es el método RISUG/VALSALGEL (Reversible Inhibition of Sperm Under Guidance), que sería semejante a una vasectomía reversible. Se bloquearían los conductos deferentes (los encargados de llevar los espermatozoides maduros hasta la uretra), mediante un polímero inyectable. Si el hombre desea volver a ser fértil, se puede revertir el proceso mediante otra inyección que disuelve el bloqueo. Aún está en estudio y pendiente de aprobación por parte de la FDA estadounidense.

Médicos y especialista insisten en la falta de voluntad para alcanzar resultados positivos en la búsqueda de un anticonceptivo que llegue pronto a las farmacias. En 2016, mas de veinte expertos en contracepción firmaron en la Academia de Medicina de Francia, el llamado Manifiesto de París. En él se reclama que todos los agentes sociales, la industria, los Institutos de Salud, políticos, se impliquen en conseguir “al menos un anticonceptivo masculino fiable, reversible y asequible, disponible en 2026”.

La doctora Noé, insiste: “la píldora fue un logro muy importante para las mujeres. Pudieron acceder a actividades laborales y sociales sin estar pendiente de embarazos frecuentes. Han transcurrido décadas y ya es el momento de que hombres y mujeres compartan esa responsabilidad”.

Sin embargo, conviene insistir en que el uso del condón es el método más eficaz para evitar enfermedades de transmisión sexual.


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