La salud de los astronautas
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

La salud de los astronautas

La Agencia Espacial Europea (ESA) dedica ingentes recursos, humanos y tecnológicos, al cuidado de la salud de los astronautas, en colaboración con diversos centros de investigación de toda Europa.
6 febrero, 2019
Jorge Ruiz Morales
En la película Gravity, George Clooney y Sandra Bullok nos maravillaban mientras hacían reparaciones en el espacio. Sin embargo, esos paseo espaciales son muy duros para los astronautas.
  • Ciencia

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La salud de los astronautas

Jorge Ruiz Morales
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Los astronautas pasan muchos meses en el espacio. Desarrollan un trabajo de/en otro mundo. Ven el amanecer o la puesta de sol, 16 veces cada día. Pero es un trabajo duro, no son turistas.

Sus cuerpos cambian durante la estancia en el espacio. Pierden masa muscular ya que no emplean la fuerza que es necesaria en la Tierra para vencer la gravedad. Pierden masa ósea, 1% por cada mes en el espacio. En ocasiones se les hincha la cara ya que los líquidos se trasladan desde las extremidades hacia la parte superior del cuerpo. Y a la vuelta, tienen dificultad en caminar.

El astronauta Luca Parmitano durante un paseo espacial. (Wikimedia)
El astronauta Luca Parmitano durante un paseo espacial. (Wikimedia)

La Agencia Espacial Europea (ESA) dedica ingentes recursos, humanos y tecnológicos, al cuidado de la salud de los astronautas, en colaboración con diversos centros de investigación de toda Europa. En Berlín se está desarrollando un interesante estudio para monitorizar la temperatura de diferentes partes del cuerpo de los astronautas. Han inventado un sensor con el que visualizar la temperatura de distintas partes del cuerpo.

A pesar de que los astronautas están curtidos en el entrenamiento diario, tienen una temperatura corporal mas elevada en el espacio que en la Tierra. Y nadie sabe por qué. Según el profesor Gunga, “El cerebro es muy vulnerable a los cambios de temperatura. En el momento de tomar decisiones, el tiempo puede ser mas largo si la temperatura es alta.

Luca Parmitano, astranauta italiano con experiencia en paseos espaciales, decía que sentía que la columna se alargaba cuando estaba en órbita, porque los músculos se contraen constantemente. “Sentía mucho dolor porque los pequeños músculos que rodean la columna, no son lo suficientemente fuertes para volver a su posición, es muy difícil entrenarlos”.

Durante dos décadas, la Estación Espacial ofrece a los astronautas una casa permanente en el espacio. Tienen máquinas y cintas para poder fortalecer los músculos. Se ha innovado mucho, también en la telemedicina y la asistencia médica a distancia.

A bordo de la Estación Espacial Internacional, el astronauta Frank De Winne es unido a la caminadora T2 con cuerdas elásticas. (NASA)
A bordo de la Estación Espacial Internacional, el astronauta Frank De Winne es unido a la caminadora T2 con cuerdas elásticas. (NASA)

Muchos de los avances que se están desarrollando en el espacio tienen su vertiente terrestre. Toda la investigación desarrollada, pronto se podrá aplicar a la rehabilitación de los pacientes con dolor de espalda debido al trabajo sedentario, malas posturas o por otras causas.

La investigación sobre salud abarca un campo muy amplio, desde ejercicios cognitivos hasta nuevos fármacos. Los astronautas se prestan como pacientes voluntarios y asistentes científicos al mismo tiempo.

Los científicos y expertos saben de forma muy precisa lo que comen los astronautas, cómo se ejercitan, saben su comportamiento cuando duermen. Hay una población controlada sin los factores alteradores que se encuentran en la población general en la Tierra. El espacio es especial. Por un lado debilita los músculos y los huesos de los astronautas, transforma sus células y órganos, pero por otro es único para llevar a cabo experimentos.

LA ESA presta una especial atención a la salud de sus astronautas. Los motivos de dicha preocupación son múltiples:

  • Limitar la necesidad de adaptación física y fisiológica cuando se pasa tiempo en el espacio.
  • Garantizar que los astronautas puedan llevar a cabo sus labores en el espacio y que estén preparados para las exigencias físicas que supone regresar a la Tierra y retomar la vida normal.
  • Comprender mejor cómo se adapta el cuerpo humano a la vida en el espacio, algo clave para entender los riesgos que afrontarán los astronautas en misiones de exploración del espacio profundo y para desarrollar sistemas que contribuyan a proteger su salud y garantizar el éxito de las misiones.
  • Ayudarnos a comprender cómo proteger y promover la salud aquí en la Tierra, especialmente en áreas donde la gravedad es un factor importante, como el mantenimiento de la fortaleza muscular y ósea.
En esta foto, el astronauta de la ESA Thomas Pesquet usó EveryWear como un "tonómetro" para medir sus arterias mientras un parche registraba su temperatura para controlar sus patrones de sueño. Thomas Pesquest fue el primer astronauta en probar la aplicación durante su misión de Proxima. (ESA/NASA - Thomas Pesquet)
En esta foto, el astronauta de la ESA Thomas Pesquet usó EveryWear como un “tonómetro” para medir sus arterias mientras un parche registraba su temperatura para controlar sus patrones de sueño. Thomas Pesquest fue el primer astronauta en probar la aplicación durante su misión de Proxima. (ESA/NASA – Thomas Pesquet)

Durante los seis meses que el astronauta Thomas Pesquet pasó en la Estación Espacial Internacional llevando a cabo la misión Proxima, la ESA vigiló cuidadosamente su salud, con distintos sensores del experimento EveryWear.

El hadware está formado por tres sensores, que incluyen una camiseta biométrica inteligente, el parche biométrico e-Tact desarrollado por BodyCap, y un tonómetro patrocinado por la ESA en colaboración con INSERM. El tonómetro es un sensor piezoeléctrico que se lleva en el dedo y que mide la rigidez arterial (permitiendo evaluar la salud cardiovascular) del astronauta, mientras que la camiseta inteligente registra su actividad cardíaca (electrocardiograma) y su actividad física.

Una aplicación desarrollada por la agencia espacial francesa CNES, con especialistas de MEDES y de la ESA, almacena los datos y permite enviarlos fácilmente a los especialistas en medicina espacial de la ESA, que los emplean para tomar decisiones y emitir recomendaciones relacionadas con la salud del astronauta. El parche se coloca en el antebrazo o el pecho del astronauta y registra la temperatura corporal, la orientación y la actividad.

Este tipo de dispositivo presentan diversas aplicaciones, por ejemplo en el deporte y la forma física, así como en la ergonomía y la monitorización remota de pacientes.


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