La trampa de la unidad
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

La trampa de la unidad

A colación de la decisión de Izquierda Unida de presentarse a las elecciones autonómicas desvinculado de Podemos, Hugo Martínez Abarca llama a la tranquilidad
27 marzo, 2019
Hugo Martínez Abarca
  • Elecciones autonómicas

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La trampa de la unidad

Hugo Martínez Abarca
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Ayer cundió un cierto desánimo entre los madrileños que ven al alcance de la mano acabar con 25 años de gobiernos controlados por mafiosos en la Comunidad de Madrid. La noticia de que Izquierda Unida concurrirá en otra lista propia a las autonómicas generó desconcierto y sobre todo la sensación de que es imposible ganar las elecciones al trío de la corrupción y del odio yendo en tantas listas. Y se puso mucho el ejemplo de 2015, donde el 4,14% de voto no representado a Izquierda Unida provocó cuatro años más de agonía para los madrileños.

En realidad no hay tanta razón para el desánimo.

La Comunidad de Madrid reparte 132 escaños, lo que hace que la ley electoral sea prácticamente proporcional. Si una candidatura saca el 20% de los votos y otra el 10% tendrán los mismos escaños que una candidatura unida que saque el 30% de los votos.

Pero además, una cosa que debemos haber aprendido en estos años es que nos equivocábamos quienes afirmábamos que la suma multiplica, al menos en el formato de suma que se ha producido en los últimos años: siempre ha habido muchos ciudadanos que votaban a un partido pero no votan a la candidatura conjunta de ese partido con otro. En Andalucía fue evidente. La unidad tiene más capacidad de suma simbólica cuando muestra un escenario nuevo que de suma aritmética cuando sólo hay yuxtaposición de partidos: por eso la unidad en Más Madrid de Manuela Carmena e Íñigo Errejón es tan relevante.

«La diversidad de candidaturas no sólo no dificulta sino que facilita gobiernos municipales y autonómicos progresistas en Madrid»

En Madrid se añade un factor. El perfil de gobierno, alegre, moderno, europeo y transversal que muestran Errejón y Carmena tampoco sería optimizado si detrás hay una campaña enfadada, hostil a los medios de comunicación y orillada en el imaginario y el lenguaje tradicional de la izquierda ya conocida: una apuesta legítima, pero claramente distinta a lo que representan las candidaturas de Más Madrid, con Manuela Carmena e Íñigo Errejón al frente. Junto a ello, sucede que Íñigo Errejón y Manuela Carmena son excelentemente bien valorados por la ciudadanía: tan es así que para criticarlos se les llama “amables. Sin embargo desde posiciones partidistas, de aquellos supuestamente llamados a esa unidad, llevan años recibiendo ataques públicos o no. Es probable que en esa supuestamente deseada unidad, alguna gente prefiriera no votar al creerse algunas de las soflamas de compañeros. Que el titular buscado en el acto del Reina Sofía el sábado pasado fuera contra Manuela Carmena es muy revelador de la existencia de esa hostilidad.

Estoy convencido, pues, de que los resultados electorales del conjunto son mejores en listas distintas, entre otras cosas porque hoy existen proyectos que no son el mismo. Estoy convencido de que con la claridad de la diversidad los votantes se sentirán más cómodos con su voto, lo cual hará que muy poca gente deje de votar el 26 de mayo y, por tanto, la diversidad de candidaturas no sólo no dificulta sino que facilita gobiernos municipales y autonómicos progresistas en Madrid. La diversidad de listas probablemente sume más que reste a los madrileños: a quien seguramente reste es a los partidos preexistentes, algo que tampoco es dramático en un escenario evidente de rediseño del sistema de partidos español.

«En Madrid hay más diversidad que división»

El problema llega con la barrera electoral. Efectivamente en Madrid se da proporcionalidad… siempre que se alcance el 5% de votos. Pero siempre hay votos que se quedan fuera del reparto de escaños. El pesimismo de ayer recordaba que en 2015 el PP mantuvo la Comunidad de Madrid porque IU-CM sacó un 4,17% pero olvidaba que la antigua IU-CM también se presentó al Ayuntamiento en 2015, sacó un 1,71% y pudimos echar al PP del Ayuntamiento y cambiar la ciudad. La barrera electoral hace de la división una condena si quien se queda fuera saca muchos votos, pero se vuelve irrelevante si supone un pequeño porcentaje de votos que, seguramente, tampoco habría votado a candidaturas con opciones de representatividad. Las encuestas actuales nos ubican más cerca de lo que pasó en el Ayuntamiento en 2015, por lo que la diversidad de candidaturas parece tener más repercusión emocional que cuantitativa.

La diversidad de candidaturas, de imaginarios y de proyectos sería dramática si fuera a haber incompatibilidad al día siguiente de las elecciones. Pero es una evidencia que si las urnas deparan la posibilidad de poner fin a dos décadas y media de saqueo, no tardaremos un minuto en garantizar un gobierno decente, democrático y que ponga la riqueza de Madrid a mejorar la vida de los madrileños. Porque, alejados de las trifulcas nacionales, en Madrid hay más diversidad que división.

No gastemos ni un minuto en lamentos que, además, no responden a la realidad. Están al alcance de los madrileños una Comunidad y unos Ayuntamientos decentes, justos y modernos.


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  1. «Analizar» decisiones de otras candidaturas para argumentar el desbarre de Errejón y Carmena resulta un poco patético… y ojalá no te equivoques con tus previsiones.