La violencia de género como moneda de cambio
La Mirada de Kowai Nana

La violencia de género como moneda de cambio

Luchar contra la violencia de género supone dar un paso atrás en derechos y libertades.
7 enero, 2019
Kowai Nana
  • Violencia Machista

La Mirada deKowai Nana

La violencia de género como moneda de cambio

Kowai Nana
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Soy de la opinión de que cuanto más se habla de algo, por malo que sea, más fuerza le damos. Y mira que no quería hablar de Vox y llevo días mordiéndome la lengua, pero hoy me habré levantado con el día tonto.

Hace unos días leíamos que el PP de Pablo Casado se comprometería a aportar ayudas a los hombres que sufran «violencia doméstica» a cambio del apoyo de Vox a la investidura del candidato del PP a la presidencia en Andalucía Juanma Moreno.

Sin negar lo que de justo tiene el proporcionar ayudas a todas las víctimas de violencia independientemente de su género, lo que queda claro con estas declaraciones son dos cosas: por un lado la voluntad de Vox de imponer su ideología y sus «normas» pese a ser minoría y por otro la difícil posición del PP que intenta contentar a todos con tal de acceder a la presidencia andaluza.

Con este intento de chantaje se evidencia una vez más la postura claramente misógina de Vox en temas tan fundamentales o preocupantes para la sociedad como es la violencia ejercida contra la mujer. Recordemos que uno de los puntos de su programa es derogar esta ley de violencia de género y sustituirla por una que contemple todos los tipos de violencia ejercida sobre hombres, ancianos, niños, etc.

¿Por qué no ampliar el ámbito de protección de la ley o crear leyes ad hoc para estas situaciones?

Porque lejos del ‘buenismo’ que intentan transmitir, en realidad con ello lo que quieren es alejar el discurso de la violencia de género para centrarse de nuevo en la violencia doméstica. Para ellos las mujeres que nos esforzamos o luchamos por proteger a las víctimas de violencia de género, estamos todas encerradas bajo el cartel de ‘feminazis podemitas’, que utilizamos las subvenciones recibidas para beneficio propio sin que nos preocupe realmente la situación de las afectadas.

Hace unos días se produjo el asesinato de Rebeca en Laredo. Hace unos días la Audiencia Provincial de Navarra ha mantenido en libertad provisional a los miembros de ‘La Manada’. Hace unos días se produjo una presunta violación a una niña de 14 años. No se trata de ideología de género. Se trata de la necesidad de un aparato legal que proteja a las mujeres de una violencia ejercida básicamente por el hecho de serlo.

La ley de violencia de género no es un negocio de lobbies feministas. Claro que se producen asesinatos de hombres a manos de mujeres y claro que existen denuncias falsas. Pero si hablamos de cifras vemos como entre 2008 y 2016, 67 hombres murieron a manos de sus parejas (ya fueran de diferente o del mismo sexo), frente a las 502 mujeres. Y sí, en 2017 se interpusieron 166.620 denuncias por violencia de género, de las que 23 causas se abrieron por denuncias falsas. Negar esto es tener una venda en los ojos.

Por ello, luchar contra la ley de violencia de género y contra el feminismo no es algo ideológico, no es algo que opines tomándote un café en el bar. Es poner en riesgo derechos, libertades y vidas.

Intentar camuflar la violencia de género englobándola en una violencia intrafamiliar o doméstica es un error. Claro que existen y claro que se dan más de lo que debería, pero estamos hablando de algo que hemos comprobado que va más allá del ámbito privado, algo que se da en todas partes y no sólo en las cuatro paredes de tu casa. Algo que se da por el mero hecho de ser mujer.

Como andaluza que soy, considero que la ley de violencia de género vigente de mi tierra tal vez no sea la mejor, pero sí es la única que ha dado un mínimo de protección a mujeres que estaban en situación de vulnerabilidad hasta su entrada en vigor. El intentar derogar la ley sin ofrecer una alternativa que realmente abogue por mejorar la situación refleja un interés descarado puramente partidista que condenaría a miles de mujeres a retroceder en sus logros, derechos y libertades.


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