Madrid Central, un respiro para nuestra salud
La Mirada de José Luis Nieto

Madrid Central, un respiro para nuestra salud

No podemos permanecer anclados en una movilidad del siglo pasado. El ya manido “derecho a circular libremente” no se puede anteponer a un problema de salud pública.
19 noviembre, 2018
José Luis Nieto
Manifestación en apoyo a Madrid Central. Foto: La Mirada Común.
  • Movilidad

La Mirada deJosé Luis Nieto

Madrid Central, un respiro para nuestra salud

José Luis Nieto
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Con motivo de la inminente puesta en funcionamiento de Madrid Central
estamos asistiendo a un intenso debate sobre el modelo de movilidad en la
ciudad, para luchar contra la contaminación del aire en la ciudad.

Este debate ha excedido el ámbito político e institucional, ha llegado a
nuestros barrios y a nuestras calles y se ha colado en las conversaciones de
barra de bar o en los encuentros con amigos y conocidos. Además, es un
debate que trasciende claramente del ámbito del municipio de Madrid e
implica a los representantes políticos de otros municipios y, también, de la
Comunidad de Madrid.

La ciudad de Madrid tiene más de tres millones de habitantes y, cada día,
miles de personas procedentes de otras localidades acuden a ella, por
razones laborales u otros motivos. Todo ello ha convertido la movilidad de las
personas en uno de los principales problemas de la capital, al que hay que
dar solución.

En el siglo XX, con la popularización del automóvil, nuestras calles se fueron
colmatando de coches, el espacio público se reconfiguró para permitir el
acceso en vehículo privado a todos los sitios y caló en buena parte de la
población la cultura del uso y disfrute del coche de forma cotidiana. Pero
estos hábitos han traído consigo numerosos problemas: contaminación
atmosférica y acústica, ocupación de gran parte del espacio público,
relegando al peatón y otras formas de movilidad; siniestralidad y, lo que es
más importante, graves problemas para la salud de la ciudadanía.

Esta problemática es común a todas las grandes urbes del mundo, y en todas
ellas se han ido implantando medidas similares a las que, de forma valiente y
decidida, está poniendo en marcha el Ayuntamiento de Madrid desde el Área
de Medio Ambiente y Movilidad, liderada por la concejala de EQUO Inés
Sabanés.

Existe abundante evidencia científica que indica que las partículas en suspensión y el dióxido de nitrógeno.

La contaminación del aire afecta muy seriamente a la salud humana. Existe
abundante evidencia científica que indica que las partículas en suspensión y
el dióxido de nitrógeno, procedente de los gases que salen de los tubos de escape de los vehículos a motor, provocan cáncer de pulmón, asma, alergias,
infecciones respiratorias, hipertensión, infartos, enfermedades como
Parkinson o el Alzheimer y, en última instancia, la muerte prematura de miles
de personas; 3.000 al año, solo en la ciudad de Madrid.

Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala
que cerca del 93% de los niños y niñas del mundo menores de 15 años
respiran aire tan contaminado que pone en grave peligro su salud y su
crecimiento. La misma OMS ha instado a aplicar políticas orientadas a reducir
la contaminación del aire y sus efectos perniciosos. La reducción de la
contaminación del aire en nuestra ciudad pasa necesariamente por una
reducción del tráfico de vehículos impulsados por motor de combustión,
especialmente los diésel y los más anticuados, que carecen de distintivo
ambiental y generan mayores emisiones contaminantes.

El ya manido “derecho a circular libremente” no se puede anteponer a un problema de salud pública.

Es evidente que no podemos permanecer anclados en el modelo de
movilidad del siglo pasado, que el ya manido “derecho a circular libremente”
no se puede anteponer a un problema de salud pública como el que provoca
la contaminación del aire. Y es evidente, también, que es una responsabilidad
ineludible de las administraciones públicas poner todos los medios necesarios
para atacar de raíz este problema.

Por ello resulta chocante la actitud irresponsable, electoralista y carente de argumentos sólidos de los responsables políticos de la Comunidad de Madrid, criticando la puesta en marcha de Madrid Central y haciendo todo lo posible por impedir su implantación. En lugar de ello, lo que deberían hacer es colaborar, no sólo con el Ayuntamiento de Madrid, sino con todas las administraciones locales, para implantar planes de movilidad regional más sostenibles, más eficientes y menos contaminantes.

Madrid Central, junto con otras medidas puestas en marcha por el consistorio
madrileñlo, como el nuevo Protocolo de Actuación ante Episodios de Alta
Contaminación y la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, sitúa a Madrid
en la vanguardia del cambio en el modelo de movilidad y, por ende, de
convertirse en una ciudad más habitable, más amable con el peatón y más
saludable para todas las personas.


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