Mujeres con ciencia
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

Mujeres con ciencia

"Las científicas deben estar en el mismo plano que sus compañeros: sin la participación de la mujer la ciencia no avanza al mismo ritmo"
8 marzo, 2019
Jorge Ruiz Morales
Mujeres ilustres dedicadas a la ciencia
La Mirada deJorge Ruiz Morales

Mujeres con ciencia

Jorge Ruiz Morales
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En contra del relato interesado, las mujeres han participado, desde la Prehistoria, en el aumento del conocimiento y la ciencia sobre el mundo que nos rodea. El desarrollo científico no hubiera sido posible sin ellas. Ese mundo que nos recrean las películas -que calan en el imaginario popular de una forma avasalladora-, es falso. El sostenimiento de la tribu y la familia, no solo como recolectoras sino participando en las partidas de caza, fue indispensable.

El desarrollo de la tecnología del barro (sí, tecnología), la cerámica y los esmaltes, no se entiende sin su participación. El conocimiento de las propiedades de determinadas plantas, les permitió ocupar un papel destacado en los avances en la salud de los grupos humanos. El avance del conocimiento les permitió ser pioneras en la alquimia. Tanto es así, que esta actividad era llamada opus mulieron, obra de mujeres. Quién no ha usado alguna vez el “baño de María”, técnica que descubrió María la Judía en la Antigüedad, junto con instrumentos que se usaban en los primeros tiempos de la Química.

Mujeres defendiendo Gallípolis (Oriol Berges).

Un ejemplo que desmitifica esa “profesión” exclusiva de los hombres, la guerra. De los siglos XIII al XV, los almogávares, que llegaron a conquistar Sicilia, iban toda la familia a combatir, incluso los niños. No había reino cristiano en la Península que no contara con ellos como fuerza de choque contra los musulmanes, en muchos casos con la oposición del clero que no veía con buenos ojos esa participación femenina.

Las mujeres, siempre, han participado de forma activa en el desarrollo de la ciencia. En España, durante la Edad de Plata, ya en el siglo XX, habría que destacar algunas científicas coetáneas, aunque con menor renombre, de Ramón y Cajal o Severo Ochoa. Destacan por méritos propios Dorotea Barnés o Pilar de Madariaga, química destacada que fundó el Lyceum Club Femenino, siguiendo los pasos de María de Maeztu.

Placa conmemorativa del Ayuntamiento de Madrid, en el que fue el Colegio de Señoritas.

Una historia repleta de nombres de mujer que han sido soporte y colaboradoras necesarias en el avance científico. Hoy, en nuestro país, hay un plantel de científicas de primer nivel, reconocidas en todo el mundo y en todas las disciplinas.

Margarita Salas, destacada bióloga molecular. María Blasco, directora del CNIO y autoridad mundial en la lucha contra el cáncer. Gabriela Morreale, autora de la prueba del talón o la matemática Marta Macho. Habría que destacar a Alicia Calderón que participa en el descubrimiento del bosón de Higs, o la ingeniera Elena García, creadora del primer exoesqueleto para niños.

Sin embargo, este camino no ha sido fácil. Aún persisten grandes obstáculos para que las mujeres tengan una presencia mas activa en el mundo científico. El principal obstáculo es el de la maternidad. Escoger entre una carrera profesional prometedora como investigadora o ser madre es un dilema problemático. La presión de la pareja se transforma en situaciones de estrés y chantaje emocional. Y, en la mayoría de los casos, las mujeres ceden. Posponen su progreso personal y profesional en bien de la familia y sus hijos.

Aunque este problema existe en cualquier profesión, en la investigación científica esa franja de edad entre los 30 y 40 años, puede ser decisiva para implicarse totalmente en el desarrollo científico o escoger ser madre. La sociedad debe poner medios que resuelvan esta situación. Las mujeres científicas deben estar en el mismo plano de igualdad que sus compañeros. Por una razón de peso: sin la participación de la mujer, la ciencia no avanza al mismo ritmo.


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