Ni un paso atrás en Igualdad
La Mirada de Roy Galán

Ni un paso atrás en Igualdad

No hace tanto que las mujeres en este país no fueron todo lo libres que deberían haber sido. Contra quienes intentan olvidarlo: ni un paso atrás en igualdad.
19 enero, 2019
Roy Galán
  • Feminismo

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Ni un paso atrás en Igualdad

Roy Galán
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No hace tanto las mujeres en este país tenían prohibido votar. Eran consideradas ciudadanas de cuarta, apéndices y costilla del hombre, sin capacidad alguna para decidir sobre cuestiones importantes puesto que a todos los efectos eran seres inferiores cuyas opiniones o valoraciones estaban preñadas de la vulnerabilidad, subjetividad y volatilidad propia de las “cosas de mujeres”, pero no de igualdad.

No hace tanto las mujeres en este país estaban tuteladas por sus padres primero y por sus maridos después. Además, una vez casadas, no podían trabajar fuera del hogar si sus maridos ganaban un mínimo de ingresos. Tampoco podían realizar una compraventa, firmar un contrato de trabajo o abrir una cuenta bancaria sin la autorización de su marido. El intelecto de las mujeres estaba así secuestrado y dosificado de poco a poco a conveniencia de los hombres.

No hace tanto las mujeres en este país fueron educadas en serie y segregadas por género para ser buenas madres, esposas e hijas, para cuidar, limpiar, planchar, hacer de comer, para el sacrificio, la abnegación y la sumisión.

«No hace tanto las mujeres transgénero de este país eran perseguidas, apaleadas, ajusticiadas y encarceladas».

No hace tanto las mujeres en este país podían ver cómo los padres de sus hijos los daban en adopción sin su consentimiento y además si cometían adulterio (tipo delictivo que no existía para los hombres) podían ser asesinadas o lesionadas por sus maridos o padres sin que esto estuviera penado.

No hace tanto las mujeres en este país no tenían derecho a evitar que un embarazo se produjera o a terminar con el mismo puesto que habían nacido con el único fin “natural” de ser madres. No podían tomar anticonceptivos y tampoco abortar legalmente. Sus cuerpos estaban amarrados al Estado y eran propiedad absoluta del mismo.

No hace tanto las mujeres lesbianas o bisexuales en este país recibían descargas eléctricas en camillas de las plantas de psiquiatría para curar sus orientaciones sexuales porque estas no eran válidas, ni podían equipararse a las orientación “normal” establecida que era la heterosexualidad. Si no se sometían a esas terapias eran encarceladas por ser vagas y maleantes.

No hace tanto las mujeres transgénero de este país eran perseguidas, apaleadas, ajusticiadas y encarceladas aludiendo a la posible peligrosidad social, hoy llamada ideología de género.

La Historia nos recuerda que no hace tanto las mujeres en este país no fueron todo lo libres que deberían haber sido.

Las mujeres de este país lucharon (y siguen luchando) para que esto cambiara, arrancaron sus derechos con las manos y se los llevaron al lugar que les pertenecía. Dando así una lección de resistencia y amor propio.

Por eso son tan importantes la memoria y la Historia: para tener muy presente que no hace tanto las mujeres en este país no fueron todo lo libres que deberían haber sido por culpa de unas cuantas decisiones políticas.

Por eso, ni un paso atrás.

Allí donde quieren “los trapos sucios se lavan en casa” tendrán un “yo también”.

Allí donde quieren ver colocadas a las irremediables madres tendrán a las mujeres gritando que “sus cuerpos, sus reglas”.

Allí donde quieren camuflar la violencia de género en lo doméstico tendrán que “el machismo mata”.

Allí donde quieran una única familia tradicional tendrán nuestros cuerpos políticos haciendo familia en cualquier lugar.

Allí donde advierten de la peligrosidad de la ideología de género tendrán un estallido de diversidad.

No podemos cambiar el pasado, pero lo que sí podemos es tratar de impedir que se repitan los mismos errores.

Que cuando vengan a caballo con su oscuro y denso manto negro pensando que estamos paralizados y paralizadas por el miedo.

No puedan hacerlo y se queden con las ganas.

Porque estemos bailando la misma canción a la misma vez.


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