La obesidad es el resultado de las relaciones entre decenas de factores
La Mirada de Juan Revenga

La obesidad es el resultado de las relaciones entre decenas de factores

Aquella explicación sobre las causas de la obesidad que no va más allá del balance de las calorías positivas (ingresadas) y negativas (gastadas) es simplista y, a pesar de lo comúnmente aceptada, retrógrada e insuficiente.
18 noviembre, 2018
Juan Revenga
Foto: Pixabay.
  • Salud Pública

La Mirada deJuan Revenga

La obesidad es el resultado de las relaciones entre decenas de factores

Juan Revenga
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Estoy convencido que si hiciésemos una encuesta a pie de calle preguntando a la gente su opinión sobre las causas de la obesidad el resultado principal –y con gran diferencia- sería el mismo que si pudiésemos hacer esa misma encuesta a los ciudadanos de hace setenta o más años. Es decir, que actualmente responderíamos algo muy parecido, por no decir lo mismo, que lo que hubiesen respondido nuestros abuelos. Esa respuesta, ya la sabes, es que la obesidad se debe a un desbalance positivo entre las calorías que ingresamos con los alimentos y las gastadas a través del mantenimiento de nuestras constantes vitales y de la actividad física. Esta similitud en las respuestas de antaño con las actuales nos arroja  una funesta perspectiva, al menos en apariencia: que la ciencia apenas ha realizado avances en este terreno. Y conste que aún se puede empeorar bastante este panorama. Para ello bastaría con hacer la misma encuesta, ya no a los ciudadanos de a pie, sino solo al colectivo de los profesionales sanitarios. Apostaría a que la mayoría de las respuestas no diferiría demasiado de las del grueso de la población no sanitaria. A modo de corolario y para ilustrar esa respuesta, seguro que la representación gráfica de la explicación del estatus ponderal la tendríamos en la consabida imagen de la balanza.

Obesidad
Ejemplo de esquema clásico e incorrecto.

Sin ir más lejos un servidor, que acabó su formación en la universidad como dietista-nutricionista en el año 2003, fue instruido en este paradigma, y sin que se le añadieran demasiados matices. Me consta además que en la actualidad, en muchas universidades y en la mayor parte de los grados de ámbito sanitario, el conteo de calorías en el panorama individual es la piedra angular que sirve tanto para explicar los casos de sobrepeso y obesidad, así como para interponer una posible solución. Esa solución, ya lo sabes, es la de siempre: comer menos y aumentar la actividad física si lo que se quiere es adelgazar (lo más habitual) y comer más y frenar la actividad si lo que se pretende es engordar. Es decir, intervenir en las dos únicas variables sobre las que tenemos algún margen de maniobra y dando por sentado que el gasto de calorías atribuido al metabolismo o al mantenimiento de las constantes vitales es inalterable.

Las causas, en realidad, son radicalmente más complejas

Sin embargo la ciencia sí que ha avanzado bastante en el conocimiento de las causas de la obesidad y, a pesar de ello, eso no quiere decir que las soluciones sean fáciles. Estamos teóricamente más cerca de la solución porque tenemos una mejor perspectiva del campo de batalla, es decir, conocemos más. Algo que si bien no sirve para aportar una solución individual a todo el mundo ante un problema de tinte universal, sí estamos bastante seguros al decir que la simplista solución de “cierra la boca y muévete más” carece de escasa –por no decir nula- efectividad.

Algo así es lo que se puso de relieve en este monográfico de hace apenas tres años publicado por The Lancet titulado Rethinking and reframing obesity (Replanteamiento y reformulación de la obesidad). A pesar de su considerable extensión me gustaría quedarme con una de sus conclusiones principales: “La epidemia de la obesidad no revertirá en tanto en cuanto los gobiernos no asuman el liderazgo en este tema. Si tal y como se puede interpretar a la luz de esta sentencia, la actual situación general no va a tener arreglo, o un mejor pronóstico, en tanto en cuanto las administraciones no le metan mano –en serio- al asunto, imagínate cuanto alejada esta de la solución la expresión “cierra la boca y muévete más”.

De hecho contamos con infografías o esquemas que desde hace bastante tiempo tratan de resumir la importante cantidad de factores que inciden en la obesidad y, sobre todas las cosas, las decenas de interrelaciones que existen entre ellos. Factores que evidentemente influirán en el famoso balance energético. Que yo conozca el más complejo de esos mapas conceptuales lo encontramos en la publicación de la administración del Reino Unido quien en 2007 lanzó el Obesity System Map (mapa-sistema de la obesidad) que tal y como se puede apreciar en la imagen es de todo menos sencillo.

Obesidad

En este esquema y tomando como núcleo el balance energético, se describen a todo a su alrededor una serie de factores que a partir de complejas y redundantes relaciones terminarán por influir en dicho balance. De esos factores, unos son ajenos al individuo y otros le son propios; sin olvidar que al mismo tiempo unos son modificables (sobre los que se puede intervenir) y otros no. Lo más preocupante del asunto es que la mayor parte de todos aquellos elementos sobre los que sí se puede intervenir, figuran al margen de la iniciativa individual. Así, y más allá del bucle central (gasto vs ingreso) se describen al menos 8 bucles (factores) que afectan al famoso balance: la fisiología general implícita en el asunto; la fisiología particular de cada individuo; la producción de alimentos; el escenario de consumo de los mismos; el entorno en la medida que afecta a la realización de actividad física; la actividad física que  realiza cada individuo; la psicología del individuo y la psicología individual de cada cual. En este enlace tienes todas las explicaciones de manos sus autores.

Además, cada uno de estos bucles (factores) contiene otros subfactores lo que termina en ese aspecto general de “diagrama de espaguetis” (tal y como se le ha descrito) habida cuenta de la madeja que se forma. Por ejemplo, las cuestiones fisiológicas hacen referencia e influyen sobre aspectos genéticos y epigenéticos, los relacionados con la gestación y el desarrollo, etcétera. Por su parte, el bucle relativo a la psicología del entorno incluye cuestiones sobre la exposición a los anuncios, el uso de medios de comunicación, la educación, la cultura, etcétera. Y así con todo. Afortunadamente y para interpretar de una mejor forma este lío importante contamos con esta aplicación que además de poder ampliar la imagen, nos puede ayudar a interpretar, por colores, la influencia (positiva o negativa) de cada uno de estos factores sobre todos los demás y, al final, sobre el famoso balance.

Esquemas más sencillos

Si bien es cierto que la anterior perspectiva termina en un lío importante –pero no olvidemos que es lo que hay- es momento de hacer las cosas un poco más sencillas para entender todo este maremágnum, pero sin caer en la simplicidad, inoperante, del esquema de la balanza y las calorías. En este sentido es conveniente traer a colación esta infografía realizada por la Obesity Society en 2015 que representa los posibles factores que contribuyen a la obesidad. De nuevo y en el centro, tenemos el paradigma inicial de la energía en términos de ganancia o de perdida de la misma como motor último de la obesidad -y su posible tratamiento. Pero también de nuevo se muestran los múltiples factores relacionados con poder llevar esto a cabo, unos relativos al propio individuo (ya sean modificables o no) y otros ajenos a este (también modificables o no)

En resumen

Las causas y llegado el caso, la culpa de la obesidad se ha enrocado tanto popular como profesionalmente hablando en absurdas dicotomías que están muy lejos de aportar ninguna solución al problema. Me refiero, por ejemplo a:

  • Culpar al individuo particular frente a la inculpación de su entorno;
  • Considerar a la obesidad como una enfermedad frente a considerarla “nada más que” una secuela esperable de una gula desenfrenada;
  • Observar la obesidad como una discapacidad frente a su consideración como una nueva normalidad (fruto de su abultada prevalencia);
  • Polarizar las causas bien en la falta de actividad física, bien el consumo excesivo de alimentos y bebidas poco saludables; etcétera.

Sea como fuere, la obesidad (individualmente asumida o como problema global) no es una cuestión sencilla que se arregle con frases lapidarias absurdas (al estilo de la ya mencionada “cierra la boca y muévete más”). Su absurdez, o al menos su ineficacia, se observa con facilidad cuando contrastamos el largo periodo de tiempo que venimos usándolas (más de un siglo) y la prevalencia de la obesidad en este periodo, muy alta y siempre en alza.

Al final, el único camino que podemos emprender es, según los expertos, obligar a las administraciones a que tomen el toro por los cuernos y que dejen de hacer continuos brindis al sol al tiempo que de forma más o menos sibilina terminan por culpabilizar al ciudadano mientras dan alas a algunos de los elementos que fomentan esta situación, es decir, la industria alimentaria de los productos más insanos.


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2 opiniones en “La obesidad es el resultado de las relaciones entre decenas de factores”

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  1. Bueno, mi médico, flaco como una soga, cuando le dije que hacía mucho ejercicio y comía bien me dijo: “Pues si comes poco, come menos; ¿Has visto algún gordo en un campo de concentracion?”

  2. Justo esa frase me la dijo una endocrina: “cierra la boca”. A una paciente con depresión, con una amenorrea de dos años y medio que empezó antes de subir de peso, etc. Ahora tengo otra doctora , endocrina también que me ha hecho analíticas, que me habla de planes de alimentación y con la que poco a poco voy bajando de peso , y con ayuda de psicóloga, psiquiatra y ginecólogo. Pero esa frase no la olvido.