Más pobres
La Mirada de Rosa Paz

Más pobres

La pobreza y la exclusión que dejaron la crisis no desaparecen, pero la actualidad ya no les presta atención y la política tampoco.
23 octubre, 2018
Rosa Paz
Foto: Wikimedia.
  • Desigualdad

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Los estremecedores datos de pobreza y desigualdad en España estuvieron presentes en el debate político —y mediático— durante los años más duros de la crisis, pero han ido desapareciendo del primer plano de la actualidad. No porque se haya eliminado la pobreza o se haya reducido la desigualdad —ha ocurrido justo lo contrario— sino porque el foco de la política y de la información se han desplazado de los sectores más afectados por la crisis —y que no fueron quienes la generaron— a otros asuntos, como la crisis de (en, con) Cataluña, grave e importante, pero que tiene menos repercusiones desde el punto de vista social, de cómo hacer frente a la vida diaria.

La pasada semana, con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, se conocieron nuevos estudios sobre la situación en España. Uno de ellos, el de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión (EAPN España), que mereció un pequeño espacio en los medios de comunicación. Y eso que ese informe sitúa entre el 21,6% y el 26,6% el porcentaje de la población española en riesgo de pobreza. Entre 10 y 12,4 millones de ciudadanos que no tienen para pagar el alquiler, la luz o para garantizarse una alimentación sana y equilibrada. La diferencia en los porcentajes depende de los factores de medición.

Hay entre 900.000 y 1.400.000 personas más en riesgo de exclusión que en 2008.

La caída del empleo como consecuencia de la crisis y las equivocadas políticas de recorte que se aplicaron para afrontarla tienen mucho que ver en esas cifras. De hecho, ahora hay entre 900.000 y 1.400.000 personas más en riesgo de pobreza y exclusión que en 2008, dependiendo también de las variables que se apliquen para el estudio. Estos datos muestran, también, que incluso en la época de las vacas gordas la cifra de excluidos de la borrachera económica estaba en torno a los diez millones. Demasiadas personas pobres para un momento en que el dinero circulaba con tanta soltura.

En las estadísticas actuales hay además algunos elementos, no suficientemente aireados, que son muy desalentadores. Por ejemplo, que el 32,9% de los menores, cerca de 2,8 millones, están en riesgo de pobreza y exclusión social, o la existencia de trabajadores pobres. El 30% de las personas pobres mayores de 18 años tiene trabajo, lo que significa que ahora tener empleo no garantiza salir de la pobreza y la exclusión.

Hay que aplicar con urgencia medidas que ayuden a todos estos ciudadanos en situación límite.

Son los efectos de las bajadas salariales y de la precarización del empleo. La demostración de que las medidas de austeridad y las reformas laborales que se aplicaron con la excusa de la crisis solo sirvieron para recortar las políticas sociales y para achatarrar el trabajo, y el resultado de un trabajo basura es un trabajador pobre.

Hay que aplicar con urgencia medidas que ayuden a todos esos conciudadanos que se encuentran en situación límite, sin empleo o con empleos precarios, o con pensiones miserables que no les dan ni para calentar su casa. El Gobierno ha creado el Alto Comisionado para luchar contra la pobreza infantil, necesario para afrontar la situación de emergencia de tantos niños. Pero hay que adoptar muchas otras medidas, entre ellas, una que no tiene coste económico alguno, pero que ayuda a visibilizar el problema, que es volver a poner en el foco del debate político y mediático la realidad de que un cuarto de la población española sobrevive en condiciones penosas.


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