El sobrecogedor testimonio de Mikjail, activista LGTBI, en un país como Rusia
La Mirada de Rufino Arco

El sobrecogedor testimonio de Mikjail, activista LGTBI, en un país como Rusia

"Tenemos que afianzar los derechos que ya tenemos conquistados y mantenernos alerta ante posibles giros de timón".
10 enero, 2019
Rufino Arco
  • Igualdad

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El sobrecogedor testimonio de Mikjail, activista LGTBI, en un país como Rusia

Rufino Arco
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El pasado 23 de noviembre hubo una visita muy especial en Madrid: el activista Mikhail Tumasov.

La ONG española “The Equality Advocacy Project”, en el marco del proyecto en la que actualmente está embarcada, ha sido la responsable de localizar a Mikhail y proponerle la visita a Madrid.

La cita dio se dilató toda la tarde y permitió participar a Mikhail en varios eventos, entre ellos, entrevistas a diversos medios de comunicación, un encuentro abierto al público y previo a todo ello, un almuerzo al que acudimos un grupo de una quincena de asistentes.

Personas del ámbito periodístico, de la esfera política, pertenecientes al ministerio de asuntos exteriores y del entorno del activismo pudimos escuchar, de primera mano, los relatos que Mikhail traía a sus espaldas, ilustrándonos con su visión de persona activista al cargo de la presidencia de la ONG “Russian LGBT Network”, con todo lo que eso implica en un país como Rusia.

Foto: “The Equality Advocacy Project”
Foto: “The Equality Advocacy Project’

Debo decir que no me sorprendió en absoluto la parte en la que hacía alusión a diversos episodios de agresión física y de discriminación generalizada e institucionalizada. Es algo, que si bien, nunca es agradable recordar, de alguna manera lo esperaba. Sin embargo, lo que nos hizo abrir más los ojos a las personas que compartíamos su mesa, con respecto a la situación actual en su país, fue la exposición que hizo sobre la el contexto en el que se mueve “la mujer” en la mayoría de regiones: una mujer procedente de una zona como Chechenia necesita la autorización de un miembro varón de su familia para llevar a cabo actividades tan básicas como viajar, con lo que esto implica a nivel de su libertad de actuación y de desarrollo personal.

Me fue imposible no evocar tiempos pasados en nuestro país, historias que mi abuela materna me contaba acerca de los permisos que necesitaban en España las mujeres para realizar algo tan simple como un contrato laboral. Me imaginé la presión social que debe estar existiendo, el grado de machismo que debe imperar en esa sociedad, y que posiblemente, sea perpetuado tanto por hombres como por mujeres. Y como se dice coloquialmente, “se me pusieron os pelos de punta”.

Ahondó más en el tema. Compartió una escena en la que una compañera lesbiana de su asociación veía perfectamente normal y aceptable la vez que pasó cuatro horas bajo un sofá, debido a que la pareja, con la que convivía, no había comunicado a sus familiares su situación personal, y le hicieron una visita por sorpresa, lo que da una idea de cómo la mujer necesita concienciarse de la importancia de la equidad, armarse de valor e interiorizar la circunstancia de ser parte del colectivo LGTBI+, como algo digno de respeto.

Nos aconsejó que afianzáramos los derechos que ya tenemos conquistados, y que nos mantuviéramos alerta ante posibles giros de timón.

Porque ya se está viendo en su país un retroceso en la defensa de derechos civiles. Desde que se probó, hace aproximadamente un año, la polémica ley contra la propaganda LGTB+, la situación jurídica de asociaciones o grupos como el que él dirige se ha tornado casi imposible, por trabas burocráticas, al tiempo que se respira un aire de impunidad frente a las agresiones LGTB+. Hasta tal punto se está llegando, que se han registrado un aumento al doble de incidentes, y se empieza a percibir el ser una persona que muestre públicamente su homofobia, bifobia o transfobia como algo digno de admiración, tratándose incluso como un comportamiento que, de alguna manera, se ha puesto de moda.

En este contexto, y dentro de la tormenta de ideas que comenzó, y que era parte del objetivo de la reunión, se habló de cómo se podía dar apoyo desde las instituciones, de cómo desde el parlamento se podría tratar el tema a nivel europeo, de la importancia de las grandes empresas multinacionales desde el punto de proveer espacios de seguridad para su personal laboral, de la importancia que tiene que la opinión pública tanto de España como internacionalmente, para de alguna manera hacer presión sobre el gobierno ruso.

A mí, que me inquietaba la situación del tejido social en el que los protagonistas del movimiento activista de esas tierras debían desenvolverse, y en vista a la realidad que Mikhail exponía, la idea principal que me vino a la cabeza era que la revolución de libertad debía fraguarse desde dentro, y sobre todo estableciendo fuertes lazos con el movimiento feminista.

Foto: “The Equality Advocacy Project”
Foto: “The Equality Advocacy Project’

¿Cómo podríamos, desde España, proporcionar la asistencia necesaria?

Mikhail entendía que el uso de la vía internacional, siendo esta de gran valor y efectiva a medio o largo plazo, vendría a constituir realmente sólo un 20% del apoyo necesario. Y sería el apoyo directo a que esos movimientos internos se fortalecieran y se hicieran relevantes, lo que debería constituir el restante 80% del esfuerzo a realizar.

El establecimiento de becas de investigación, de estudio o laborales, que permitiera a determinadas personas trabajar desde un entorno de protección en el extranjero y ayudas económicas directas son algunas de las soluciones que planteó como soluciones a corto plazo.

De la misma manera, expuso que, actos como el que estaba teniendo lugar en ese mismo instante, o el hecho de ostentar y hacer visible en la esfera internacional, el nivel de derechos y libertades actuales en España, ya tiene un gran efecto positivo, al nutrir de patrones y pautas a seguir.

En lo que a mí respecta, y desde mi humilde labor activista, voy a aportar un granito de arena redactando estas líneas. Expandir su voz sirviéndome de mis frases. Que traspase fronteras su realidad, y la del resto de personas que allí “resisten” hoy día, mientras mantienen la esperanza en que la tierra que las ve nacer comience a aceptarlas tal y como son y comprenda el valor de una sociedad diversa y libre.


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