Un constructor en la corte de Su Majestad
La Mirada de Hugo Martínez Abarca

Un constructor en la corte de Su Majestad

"La Casa Real ha funcionado en los últimos cuarenta años como núcleo de una corte de empresarios corruptos y medios de comunicación manipuladores".
3 enero, 2019
Hugo Martínez Abarca
  • Corrupción

La Mirada deHugo Martínez Abarca

Un constructor en la corte de Su Majestad

Hugo Martínez Abarca
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La apertura de la investigación de la fiscalía anti corrupción por las comisiones pagadas a Juan Carlos de Borbón por el AVE de Arabia Saudí nos cuenta varias cosas sobre nuestro país. Nos dice, por ejemplo, que cada vez que un rey dice en su discurso de Nochebuena que la ley es igual para todos miente como un bellaco. La fiscalía dice que no podría investigar a Juan Carlos de Borbón por haber cobrado comisiones; pero si cualquier ciudadano dijera que Juan Carlos de Borbón es un corrupto (por el hecho de cobrar comisiones ilegales de constructores) podría ser juzgado inmediatamente.

Pero sobre todo nos explica que la Casa Real ha funcionado en los últimos cuarenta años como núcleo de una corte de empresarios corruptos, medios de comunicación que han manipulado, escondido información o directamente mentido al servicio del rey y políticos que han estado al servicio de la Corona, de sus negocios privados y de sus chanchullos.

En Arabia Saudí vemos a Villar Mir dando comisiones a Juan Carlos I a cambio de que éste le consiga el contrato del AVE para su constructora. Debía de estar bastante agradecido Juan Carlos I porque por aquella misma época le otorgó el título de «Marqués de Villar Mir». ¿Hay algún caso de corrupción en el que no esté implicado Villar Mir? Apareció en los papeles de Bárcenas como uno de los empresarios que financiaban ilegalmente al PP a cambio de recibir contratos públicos de obras. El mismo modus operandi se producía en Zarzuela y en Génova 13 con la diferencia de que en Zarzuela no se usaba para campañas electorales, al menos no propias.

«Muchos ministros de Defensa (encargados de la compraventa de armas a distintos países) han sido nombrados con el consejo de Juan Carlos I».

EL AVE de Arabia Saudí nos explica también que la corrupción de la Casa Real es capaz de movilizar al Estado y sus recursos. En 2014 Ana Pastor (hoy presidenta del Congreso, entonces ministra de Fomento) se reunió con el ministro de Finanzas saudí y anunció que Renfe pondría 73 millones de euros en las obras, que pasaban a ser una prioridad personal de la ministra:

«La mayor adjudicación realizada a un consorcio de empresas españolas se logró con el compromiso personal del Rey Juan Carlos de que el AVE estaría ya funcionando en diciembre de 2016. El pasado febrero, Pastor se comprometió con las autoridades saudíes a hacer un seguimiento estricto de la obra con teleconferencias entre los dos países cada 15 días«, contaba El Mundo.

No han sido sólo las obras. Sabemos que desde los años 70 los gobiernos de España compraban petróleo a Arabia Saudí, aunque saliese más caro porque Juan Carlos I se llevaba una comisión. Sabemos que los ministros de Defensa (que deciden sobre la compra y la venta de armas a distintos países) han sido nombrados muchas veces con el consejo de Juan Carlos I.

Tampoco ha sido sólo Juan Carlos I. Sólo unos meses antes de la publicación de las grabaciones de Corinna Zu-Sayn Wittgenstein, El País nos informaba de que «tanto el rey Felipe VI como su padre, Juan Carlos I, se implicaron personalmente en la operación y viajaron a Riad con el objetivo de impulsarla (la venta de cinco corbetas a Arabia Saudí)«. Es la misma retórica de todas esas operaciones: antes de escuchar a Corinna, los contratos del AVE no se habían conseguido por comisiones sino porque «el clima de confianza ha proporcionado importantes contratos en la región». («Una estrecha relación con los monarcas del Golfo», El País, 2 de junio de 2014).

«La Casa Real ha funcionado como epicentro y ejemplo del sistema de corrupción que ha asolado a España».

El Marqués de Villar Mir tiene un digno sucesor en OHL: su yerno Javier López Madrid, miembro del Patronato de la Fundación Princesa de Asturias hasta su primera condena por corrupción, detenido en el caso Lezo, implicado en casi tantos casos como su suegro… y conocido popularmente como «compiyogui» por los cariñosos mensajes de Letizia Ortiz: «Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas [las tarjetas black de Bankia por las que fue condenado] en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde, Un beso, compi yogui. (I miss you)».

Lo que revela el caso Juan Carlos es que la Casa Real ha funcionado como epicentro y ejemplo del sistema de corrupción que ha asolado a España y que ha condicionado para mal sus políticas económicas. Esa corte que rodea la Casa Real conformada por el gran poder económico, mediático y político de España es la que ha tejido las tramas que han impedido la modernización del país porque el único objetivo era hacer negocios rápidos exprimiendo las cuentas públicas para repartir sobornos, llenar cuentas en Suiza y financiar campañas electorales.

Esa corte ha lastrado España durante siglos. Son los poderes que siempre lucharon contra los avances democráticos, liberales y sociales. Los que sólo buscaron parasitar el país a costa de su avance. Hoy ya no acompañan a Fernando VII a Francia sino a Felipe VI a Ryad. Pero son los mismos.


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