Una retirada sostenible
La Mirada de Jorge Ruiz Morales

Una retirada sostenible

20 junio, 2019
Jorge Ruiz Morales
Manifestación Fridays for Future
  • Medio Ambiente

La Mirada deJorge Ruiz Morales

Una retirada sostenible

Jorge Ruiz Morales
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La emergencia climática es el principal problema que tenemos. Las advertencias de los científicos desde hace años, se están cumpliendo en su peor escenario. El IPCC ha fijado como necesidad imperiosa no pasar de un calentamiento global de 1,5º, y esto para frenar, no para reducir el calentamiento global.
Bien. El último informe de la Agencia Internacional de la Energía del pasado marzo, concluye que en 2018 las emisiones de CO2 aumentaron un 2%. Así mismo, la tasa de demanda de energía se ha disparado en un 2,9%, atribuible al aumento de un fuerte consumo de combustibles fósiles. Y eso a pesar de que la producción de energía renovable aumentó en un 14,9%, pero representa solo un tercio de la demanda total. El consumo de gas aumentó un 5% (tasa mas alta en 30 años) y el de petróleo en 2,2 millones de barriles diarios. Sobre este crecimiento de la demanda ya escribimos aquí el pasado octubre.

Ante esta crisis climática se están desarrollando diversas líneas de pensamiento, tales como las que defienden un capitalismo verde, el anarcocapitalismo o un decrecimiento. Hablemos de este último.
Cierto es que el modelo de producción capitalista se basa en un aumento del crecimiento in eternum. Esto significa que hay una transferencia de rentas de las clases populares, de los mas humildes, a favor de las clases extractivas, los mas poderosos. Sin embargo, si hablamos como contraposición de la necesidad de un decrecimiento, debemos saber a que nos estamos refiriendo.
No basta con hacer una afirmación contraria aunque quede bien. Un significante si esta vacío no sirve para nada, incluso se convierte en un boomerang. Por ejemplo, el grupo Extinction Rebellion (muy alabado por estos lares), exige emisiones netas iguales a cero para Reino Unido en 2025, ¡dentro de seis años!

¿Qué nos dicen los defensores del decrecimiento? Que hay que reducir el consumo y cambiar el modelo de producción. Cierto las dos cosas. Pero los ciudadanos deben saber que significa eso en concreto, en su vida diaria.
Consumir menos energía. Hay que escoger qué eliminar, el móvil, la tablet, el portátil o el de sobremesa. También podemos decrecer la digitalización de las aulas.
Consumir menos agua. La agricultura consume el 70% del agua en el mundo. Por ello, al hablar de la cantidad de agua que consume la agricultura, en realidad se está hablando de la cantidad de alimento que produce. En consecuencia, si se disminuye la cantidad de agua que consume, se disminuirá la cantidad de alimento producido.
A tal efecto, podíamos emplear las herramientas que facilita la biotecnología, como la tecnología de los transgénicos o el CRISP, que ahorran terreno, agua y herbicidas, con un gran beneficio económico para los agricultores. Pero no, ya que Greenpeace, Ecologistas en Acción o los verdes alemanes se oponen, sin ninguna evidencia científica, pero se oponen a ello. Y eso, a pesar de que el 90% de ellos/nosotros llevan/mos una camiseta de algodón transgénico. Sobre el ecopopulismo ya escribió en estas páginas Gabriel Santiago Fuentes.
También podemos escoger entre pañuelos de celulosa y tirarlos o de tela y lavarlos en la lavadora…o a mano. Propuesta similar (aunque aún minoritaria), la de algunas que proponen eliminar los tampax y usar paños como nuestras abuelas, lavándolos en casa.
Podemos seguir construyendo en horizontal chalets con placas solares en los tejados o en vertical, con un aumento considerable de la eficiencia energética. Torres donde se combinen viviendas con oficinas, parques con escuelas infantiles, supermercados con aulas universitarias. Los arquitectos tienen la solución, entre ellos Ole Scheeren con sus propuestas innovadoras.

Propuestas innovadoras de Ole Scheeren de construcción en vertical

Y una coletilla no menor. Hay que ofrecer una alternativa a los millones de puestos de trabajos afectados. Reubicar, formación, inversiones, nuevos yacimientos de empleo, pero hay que decirlo.

¿Y a quién hablamos? Al primer mundo. El resto no existe.

Los países de África, Asia y Sudamérica tienen unas necesidades terribles de cosas básicas como alimentos seguros, vacunas, energía barata, agua
Enfermedades como la malaria y el dengue se pueden combatir eficazmente con tecnología génica como el CRISP, creando mosquitos macho estériles. El arroz dorado con gran cantidad de vitamina A, indispensable durante el embarazo para prevenir la morbilidad, la mortalidad y la ceguera, desarrollado con fondos públicos y liberada la patente, cuenta con la firme oposición de Greenpeace. Una investigación española ha concluido en la obtención de trigo sin gluten, especialmente beneficioso para los celíacos que pueden consumir sus derivados mucho mas barato. Esa patente se irá al extranjero.
O los que eliminan compuestos tóxicos o cancerígenos como la aclilamida, que se produce al cocinar las patatas a altas temperaturas. Esta tecnología ya sido aprobada en Canadá y EE.UU. Hongos modificados genéticamente combaten insectos transmisores de enfermedades infectocontagiosas.
Como dice Esther Samper, “¿Veremos los alimentos transgénicos […] en nuestro supermercado en las próximas décadas? La clave a esta pregunta está en qué predominará en el futuro; Si la desinformación ideológica o las evidencias científicas. Por el momento, en Europa, la desinformación parece estar ganando la partida pero […] el conocimiento se abrirá paso tarde o temprano, como ya lo está haciendo en otras zonas del mundo”.
Es incomodo, en definitiva, enfrentar propuestas ideológicas con la evidencia científica.
Y volviendo al principio, la única forma clara de frenar ese calentamiento en 1,5º es eliminar las principales fuentes contaminantes. Hay que cerrar las centrales basadas en los combustibles fósiles de forma inmediata. Sustituirlas por energías muy poco contaminantes como las renovables con respaldo de la energía nuclear.

Un huerto solar cubierto de nieve

En el horizonte de 2030 es imposible tener 100% energías renovables. Como dice María Jesús del Río en esta entrevista: “las renovables son caprichosas, dependen del recurso existente en cada momento (sol, viento, agua)”. El principal problema de estas es su intermitencia. Cuando no hay ni viento ni sol, hay que sustituirla con otra fuente de respaldo. En España, la hidroeléctrica no da mas de sí. No tenemos ni agua ni una orografía que facilite su expansión. Y el gas no es ninguna alternativa viable porque también contamina (a pesar de los intereses de Enagas y Repsol), tal como se ve en el cuadro adjunto

Emisiones CO2

La única alternativa viable de respaldo y de baja emisiones, es la energía nuclear. El ahorro de emisiones de CO2 en los últimos 50 años es equivalente al haber retirado de la circulación 500 millones de coches.
El IPCC lo ha dejado claro en diversos informes, los científicos y expertos lo dicen a diario, y la realidad impone qué hay que dejar de emitir gases contaminantes a la atmósfera.

Entonces, ¿qué es el decrecimiento? Según Sege Latouche, economista y filósofo, teórico del Decrecimiento, este puede definirse como ecosocialista, “como un proyecto de prosperidad sin crecimiento, o bien de abundancia frugal. […] las sociedades de cazadores y recolectores eran las más cercanas a la abundancia, precisamente porque es la frugalidad el requisito necesario para esta abundancia; no tenían apenas necesidades y, por eso, les era suficiente con dos o tres horas diarias de caza o pesca”.
Uno de los argumentos a favor, es que es necesario fomentar el consumo (de todo tipo) local. Sin embargo, en la actual sociedad es poco viable. No solo en la agricultura y ganadería. Necesitamos escuelas, hospitales, centros de investigación… que exigen unos recursos que no se encuentran cercanos.
Ante las pretensiones de algunos movimiento llamados ecologistas de un desarrollo sostenible, hay que anteponer lo que James Lovelock en su obra “Una dura carrera hacia el futuro” (2014), denomina una retirada sostenible. Utilizar las nuevas tecnologías de producción de energía como la nuclear o la solar, abandonar la agricultura en favor de la biotecnología para producir alimentos para la todavía creciente población, sin realizar demandas imposibles al planeta. Ayudado por una intensificación de la vida urbana para que espacios naturales puedan recuperarse.
Cómo señala John Gray “El propósito de la ciencia es la formulación de leyes universales independientemente de las creencias y los valores humanos. Si estas leyes debilitan nuestras esperanzas y ambiciones, que así sea. […] la ciencia es la indagación del mundo natural del que el ser humano es parte consustancial. […] se debe dejar de lado la fe, ya sea la religiosa o de otra clase. La crisis de la extinción (como especie) solo se puede evitar reorientando nuestra mente para que aborde la realidad. El pensamiento realista, sin embargo, está prácticamente extinguido”.
O dicho con otras palabras: el análisis de la realidad concreta en el momento concreto.


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