Más del 90% de los niños del mundo respiran aire tóxico a diario
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Más del 90% de los niños del mundo respiran aire tóxico a diario

Informes de la OMS y Unicef señalan que casi 300 millones de niños viven en zonas con atmósferas consideradas altamente perjudiciales para la salud.
7 noviembre, 2018
Jorge Ruiz Morales
Foto: Unicef.
  • Medio Ambiente

Más del 90% de los niños del mundo respiran aire tóxico a diario

Jorge Ruiz Morales
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La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha publicado hace unos días el estudio, Air pollution and child health: Prescribing clean air, con cifras aterradoras. El 93% de la población infantil del planeta está expuesta a altos niveles de partículas que superan los límites establecidos sobre la calidad del aire. En otras palabras, casi 2.000 millones de niños respiran aire sucio a diario. La OMS considera que unos 600.000 niños murieron en 2016 a consecuencia de la polución atmosférica.

Este estudio viene a coincidir con uno publicado en 2016 por UNICEF que señalaba que “la contaminación del aire es un factor importante que contribuye a la muerte de alrededor de 600,000 niños menores de 5 años cada año y que amenaza la salud, las vidas y el futuro de millones más”.

Los niños son especialmente vulnerables a la contaminación del aire: respiran más rápido que los adultos en promedio, sus vías respiratorias son más permeables y toman más aire en relación con su peso corporal. Así mismo, la altura influye. Sus sistemas inmunes son más débiles y sus cerebros están aún en desarrollo. 

300 millones de niños viven en zona con niveles de contaminación “extremadamente tóxicos”.

Las sustancias contaminantes ultra finas (derivadas, sobre todo, del humo y los gases) pueden penetrar más fácilmente en los pulmones de los niños, irritarlos y causar o empeorar enfermedades mortales. Los estudios revelan que esas partículas diminutas también pueden sobrepasar la barrera hematoencefálica, menos resistente en los niños, y causar inflamaciones, daños en el tejido cerebral y discapacidades permanentes en el desarrollo cognitivo. Cuando una mujer embarazada se expone a sustancias contaminantes tóxicas, estas partículas pueden incluso atravesar la barrera placentaria y dañar al feto.

aire contaminado
Una imagen de la nube de polución sobre Yakarte, Indonesia. Foto: Archivo ES.

Una situación crítica que, además, es discriminatoria en el mundo actual. El informe de la OMS destaca que los países con rentas más bajas tienen un mayor porcentaje de riesgo: el 98% de niños de hasta cinco años respiran aire tóxico, en comparación con el 52% de la población infantil en los países con un nivel de ingresos más alto.

Como señalaba Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, “los niños que viven en zonas urbanas y crecen demasiado cerca de zonas industriales donde se queman vertederos o de generadores eléctricos que queman combustibles de biomasa como los excrementos; o los niños de zonas rurales que viven en hogares sin ventilación donde la comida se prepara en cocinas de gas; o los niños refugiados y migrantes que viven en tiendas de campaña llenas de humo de leña respiran día y noche sustancias contaminantes que ponen en peligro su salud, amenazan su vida y debilitan sus oportunidades para el futuro”.

Las elevadas cifras de niños afectados son impactantes. Un informe basado en imágenes de satélite se revela que hoy en día, 300 millones de niños de todo el mundo viven en zonas con niveles de contaminación atmosférica extremadamente tóxicos. “La importancia de usar satélites es que pudimos obtener una medida constante de las concentraciones de contaminación del aire en todo el mundo”, indica Daven Henze, científico de la Universidad de Colorado Boulder (EE UU).

Soluciones urgentes

Es urgente la toma de medidas por los gobiernos. Aplicar y extender nuevas políticas en materia medioambiental. En algunos países desarrollados se están dando pasos en esta dirección. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y, especialmente, en los países en desarrollo con menos recursos.

Se debe mejorar la planificación urbana para que las escuelas no se sitúen en las proximidades de las fuentes de contaminación tóxica. Para ello, es necesario mejorar los sistemas de eliminación de desechos e incrementar las opciones de transporte público con el fin de reducir el tráfico de automóviles y las dañinas emisiones de combustibles fósiles que estos producen. Asimismo, se debe invertir en soluciones de energía sostenible y bajas en emisión de CO2 que reduzcan la dependencia de fuentes de energías sucias contaminantes como el carbón, petróleo o biomasa.

Y cuando hablamos de la salud infantil, se nos olvida, casi siempre, la información. Esta es importante para los trabajadores de la salud ya que si saben que un niño enfermo ha estado expuesto a niveles altos de contaminación, les permite diagnosticar enfermedades más rápidamente, tratarlas de forma más efectiva y prevenir los daños adicionales que causa la contaminación. Proteger a los niños de la contaminación del aire no solo los beneficia a ellos, sino también a sus sociedades, pues reduce los costes en salud, aumenta la productividad, proporciona un entorno más limpio y seguro y, además, da como resultado un desarrollo más sostenible.

La contaminación atmosférica arrastra consigo a las economías y las sociedades, con un coste que ya alcanza el 0,3% del PIB mundial (unos 240.000 millones de euros) y que sigue en alza. Citando de nuevo a Anthony Lake “juntos podemos hacer que el aire sea más seguro para los niños. Y como podemos, debemos hacerlo”.


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