La OMS recomienda modificar la clasificación del cannabis, pero este sigue sin ser un medicamento

La OMS recomienda modificar la clasificación del cannabis, pero este sigue sin ser un medicamento

El comité experto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir la restricción del cannabis de la Convención de 1961 de la ONU
9 febrero, 2019
Gabriel Santiago Fuentes
  • Ciencia

La OMS recomienda modificar la clasificación del cannabis, pero este sigue sin ser un medicamento

Gabriel Santiago Fuentes
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El pasado 24 de Enero, el director general de la OMS escribía al secretario general de la ONU para comunicarle sus recomendaciones relativas al cannabis. Su aplicación supondría reducir las restricciones internacionales sobre el cannabis y sus derivados, dejando mayor libertad a los estados a la hora de legislar y otorgando facilidades para su investigación.

Esta modificación sería – en caso de realizarse – una gran noticia, pues supondría menos trabas a la investigación sobre sus posibles usos terapéuticos y al desarrollo de medicamentos basados en cannabinoides. En palabras del propio informe de la OMS, “el Comité reconoció la limitada evidencia científica sólida sobre el uso terapéutico del cannabis. De toda formas, algunos preparados farmacéuticos orales del cannabis tienen ventajas terapéuticas para el tratamiento de condiciones como ciertas formas de dolor o epilepsia”.

EL CANNABIS NO ES UN MEDICAMENTO

Algunos países – como Canadá – han legislado el cannabis dentro de sus sistemas de salud como si se tratase de un medicamento, pero el cannabis no cumple los requisitos de eficacia, seguridad y calidad que requeriría tal categoría. Otro caso es el de los medicamentos a base de cannabinoides – entre ellos el Sativex, comercializado en España – que sí están respaldados por una evidencia científica sólida, algo que suele generar confusión en torno a las propiedades terapéuticas del cannabis. También hay países que han regulado la homeopatía y la acupuntura sin que ninguna evidencia lo soporte, como es el caso de Suiza, pero por suerte en España contamos con un sistema de salud público ceñido rigurosamente a la medicina basada en la evidencia científica.

«Para muchos tipos de dolencias el cannabis no consigue mejorar los efectos de los calmantes derivados del opio y sus efectos secundarios en combinación con otros tratamientos están aún por estudiar”

Sin embargo no todo el mundo lo tiene tan claro y lo hemos podido notar por la polémica levantada tras una entrevista, en octubre de 2018, de La Vanguardia a María Luisa Carcedo – ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar social – donde a parte de cargar contra las pseudociencias en el campo de la salud, declaró que “disponemos de un arsenal de medicamentos para el dolor, y no hay evidencia científica sobre el cannabis en ese sentido. No es un medicamento”. Tras esta declaración de la OMS, pensando que significaba el reconocimiento del cannabis como un medicamento, mucha gente ha vuelto a cargar contra la ministra de forma equivocada.

Si bien es cierto que cabe matizar que el cannabis tiene principios activos que se usan en medicamentos, así como está en estudio para diversos usos terapéuticos, estrictamente hablando tiene razón. Para muchos tipos de dolencias el cannabis no consigue mejorar los efectos de los calmantes derivados del opio y sus efectos secundarios en combinación con otros tratamientos están aún por estudiar. También es muy probable que el cannabis no se llegue a usar en su forma natural como medicamento, sino que tras el avance en el conocimiento sobre los efectos de sus principios activos se descubra más eficaz y seguro sintetizar dichos principios, suministrándolos de forma aislada, como ocurre en la práctica totalidad de casos.


EL ALCANCE REAL DE LA RECOMENDACIÓN

Las listas en las que la Convención de 1961 de la ONU clasifica las diferentes sustancias psicoactivas, en orden de las más restrictiva a la que menos, son la IV, I, II y III. Actualmente el cannabis y su resina están clasificados en la lista IV, reservada para sustancias que, a parte de ser adictivas y poder causar problemas graves de salud, no tienen ningún interés terapéutico. Esto supone que, a parte del control correspondiente a las sustancias de la lista I, será sometida a controles especiales.

«La modificación supondría facilitar la investigación y preparar el marco para un posible uso futuro como medicamento de sus principios activos”

Una recomendación de la OMS al respecto es la eliminación de dicha clasificación. Otra, añadir el principio activo psicotrópico – delta-9-tetrahydrocannabinol (THC) – a la lista I, considerada el nivel de restricción estándar. Esto supondría la aceptación de su comercio para propósitos médicos y científicos, siempre bajo autorización estatal, pero conviene recordar que en el informe de la OMS señala la limitada cantidad de evidencia sólida disponible para su uso directo e inmediato como medicamento, por lo que la modificación supondría facilitar la investigación y preparar el marco para un posible uso futuro como medicamento de sus principios activos.


EL CANNABIDIOL (CBD)

El CBD es un principio activo del cannabis que no tiene efectos psicoactivos ni produce dependencia o efectos adversos en la salud, por lo que en este caso la recomendación es que “los preparados que contengan predominantemente CBD y no más de un 0.2% de THC no estén bajo control internacional”. En realidad el CBD inhibe los efectos psicoactivos del THC, por lo que el preparado podría contener niveles superiores de este sin que resultase psicoactivo, pero se puede entender el margen de seguridad dado el escaso nivel de conocimiento científico sobre el cannabis, realidad que sin duda cambiará en los próximos años.

«El cannabidiol ha mostrado ser efectivo en la gestión de cierta epilepsia infantil resistente al tratamiento”

La aplicación de esta recomendación supondría un empujón para una creciente industria del CBD, componente usado en multitud de productos como tinturas, bálsamos, cremas o incluso vinos. En el campo de las aplicaciones terapéuticas, la OMS en su informe indica que el “cannabidiol ha mostrado ser efectivo en la gestión de cierta epilepsia infantil resistente al tratamiento”. También es un componente usado en el medicamento a base de cannabinoides conocido como Sativex, que utiliza THC y CBD en partes iguales.

Hasta aquí llegan los beneficios con base científica, aunque hay indicios de que podría tener otros posibles usos médicos. El 31 de enero de este mismo año, Springer Nature publicó una revisión de los estudios sobre CBD relacionados con el tratamiento de los síntomas de la enfermedad del parkinson, concluyendo que hay experimentos en fase preclínica y clínica preliminar que indican que podría ser un tratamiento efectivo, aunque son necesarios más estudios para poder llegar a conclusiones al respecto.

«Resulta fundamental separar los debates sobre la regulación del cannabis para uso recreativo y sobre sus posibles usos terapéuticos o medicinales”

Estas recomendaciones deberían ser valoradas por la Comisión de Estupefacientes de la ONU en el encuentro de marzo de este mismo año, pero como eran esperadas para el pasado diciembre y no han llegado hasta finales de enero, probablemente no sabremos si son aprobadas hasta el siguiente encuentro, el cual tendrá lugar en 2020. Mientras, resulta fundamental separar los debates sobre la regulación del cannabis para uso recreativo y sobre sus posibles usos terapéuticos o medicinales, así como recordar que la medicina basada en la evidencia científica es la herramienta que ha demostrado ser más eficiente y segura para velar por nuestra salud.


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