Madrid y Barcelona: cuanto más grandes peor calidad de vida
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Madrid y Barcelona: cuanto más grandes peor calidad de vida

Los datos de las principales capitales españolas muestran que sus inconvenientes se crecen cada vez más rápido cuanto más aumentan su tamaño.
8 noviembre, 2018
Violeta Muñoz
Proyecto del desarrollo del norte de Madrid. Foto: EP.
  • Día Mundial del Urbanismo

Madrid y Barcelona: cuanto más grandes peor calidad de vida

Violeta Muñoz
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En las grandes ciudades hay más innovación y tecnología, mayor capital humano, son puntos gravitatorios para la economía y el empleo, la educación, la cultura y un largo etcétera. Pero llega un punto en que un desarrollo intensivo de la superficie urbana le da la vuelta a la tortilla y los problemas que acarrean sus dimensiones empeoran exponencialmente.

Aplicado a Madrid y Barcelona, es una de las principales aportaciones del estudio que BBVA Research ha publicado en la semana del Urbanismo, que hoy celebra su día mundial. En él analiza el fenómeno de “las deseconomías de escala”, esto es, cómo los grandes polos urbanos inflan ciertos “problemas que impiden una calidad de vida superior”, como cabría esperar de las mayores ciudades españolas.

El estudio Tendencias en la urbanización: riesgos y oportunidades explica que los problemas asociados a la concentración urbana, en lugar de crecer proporcionalmente, se agrandan a mucho mayor ritmo cuando se alcanza cierto tamaño.

Por ejemplo, que “los precios de venta y los alquileres de los edificios más próximos al núcleo central de actividad se disparen” y que, a día de hoy, la burbuja del precio del la vivienda sea más agresiva en Madrid y Barcelona de lo que proporcionalmente se podría calcular comparándolas con ciudades medianas.

“El elevado precio de las viviendas hace que las personas tiendan a moverse hacia las afueras en un proceso de extensión de las ciudades y generación de suburbios denominado urban sprawl”.

Esa creación de nuevos barrios cada vez más alejados del núcleo urbano, a su vez, incrementa los tiempos que se pasan en traslados y atascos, empeorando la calidad de vida. Esos inconvenientes, de sobra conocidos, aumentan más rápido cuanto más grande es la urbe, y eso es lo que se denomina “paradoja urbana”.

“Con datos de 2011, los veinte minutos de media en el conjunto de España se alargaban hasta la media hora en Madrid y Barcelona, mientras que los desplazamientos eran menores que la media en ciudades como Jaén, Logroño o Zamora. En 2015, Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao, Valencia y Zaragoza fueron las ciudades más congestionadas de España con más de 10 horas de media al año en atascos”.

El salto productivo que redistribuye peor

Otro fenómeno que aumenta más cuanto más ladrillo es la desigualdad: el salto del modelo productivo que supone la urbe frente a lo rural influye positivamente en la productividad y la formación del capital humano. Eso aumenta los salarios.

Pero el problema viene cuando ambos niveles conviven más intensamente: “En las ciudades coinciden trabajadores más productivos que consiguen beneficios cada vez mayores con otros menos productivos que fracasan e incrementan las bolsas de pobreza, y aumentan la desigualdad de ingresos a medida que aumenta el tamaño de la ciudad”, recoge el análisis.

Este enfoque constata que Madrid y, a cierta distancia, Barcelona muestran mayores niveles de desigualdad que el de otras grandes áreas urbanas pero de menor tamaño. Y esto en parte también porque las mayores capitales generan una mayor concentración de la renta en sus propios núcleos que en el resto de municipios del área metropolitana.

En España, Madrid, Barcelona y Valencia son las ciudades con una mayor concentración de la renta. Sus zonas urbanas son también más desiguales en la distribución de la renta que las zonas no urbanas de cada provincia o que las zonas metropolitanas de otras capitales más pequeñas. “En el extremo opuesto, las áreas urbanas de Teruel, Soria, Huesca o Cuenca son las que muestran una distribución de la renta más igualitaria”.


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