Los maestros que combaten el abandono escolar

Los maestros que combaten el abandono escolar

Más del 30% de los niños españoles está en riesgo de pobreza o exclusión social. Las maestras y maestros usan la educación emocional para integrar a la infancia más vulnerable.
27 noviembre, 2018
Arturo Tena
Foto: Fundación Balia.
  • Educación

Los maestros que combaten el abandono escolar

Arturo Tena
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Uno de cada tres niños españoles está en riesgo de pobreza o exclusión social. A nivel educativo, esta pobreza infantil se hace notar: el 43% de los niños del 20% de los que tienen menos recursos abandona los estudios, un síntoma de la serie de desventajas (familiares, económicas, cognitivas…) de las que parten muchos de estos niños cuando llegan a clase. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dice que “es una prioridad” atajar esta situación, miles de profesores y maestros tienen que enfrentarse a ella todos los días en España. El rol del docente es fundamental para que estos chicos se integren, tengan expectativas de futuro y se mitigue la desigualdad de oportunidades. ¿Cómo trabajan nuestros profesionales en estos entornos?

Un estudio de la Universidad de Granada sobre la educación en contextos de exclusión social apunta a que los maestros tienen que hacer una labor preventiva desde muy temprano. “Lo primero es que tanto profesor como alumno se adapten unos a otros. Hay que invertir tiempo en conocerse para que ellos puedan decir cómo se encuentran“, cuenta Esther Toledo, maestra en educación infantil en la Fundación Balia, una ONG que se dedica al desarrollo integral de la infancia y juventud en esta situación.

El trabajo en educación emocional

Esther y otros maestros consultados por LA MIRADA COMÚN insisten en que para ellos, más allá de los contenidos que se aprendan en clase, lo básico es el trabajo emocional con estas niñas y niños. “No le damos tanta importancia a aprender matemáticas, que es básico, sino a asimilar valores, emociones y a generar afectividad”, dice Antonio López, maestro desde hace 13 años en la Fundación. 

Los docentes tienen que lidiar a diario con la frustración y la mochila de conflicto que traen estos chicos desde casa o en sus entornos más cercanos. El defensor del Profesor registró 2.179 casos de acoso y violencia hacia los profesores el curso pasado. “Por el bagaje que tienen, entran al aula de forma agresiva”, explica el pedagogo Luis Bareño, que trabaja en un programa con chicos expulsados del colegio. Estimular la motivación y generar empatía ayuda a que los chicos adopten otra actitud y entiendan que “todo lo que estudien ahora les va a ayudar a tener una vida mejor”, dice Luis. 

Las carencias del sistema educativo

El trabajo extraescolar que se realiza desde ONGs como Balia, sin embargo, no puede suplir la realidad a la que se enfrentan los maestros en los centros escolares formales públicos, que son la gran mayoría. La atención que necesitan estos chicos, cada uno con sus situaciones concretas, se disipa con ratios que en Primaria, por ejemplo, es de 20,8 alumnos por clase, según un estudio de CCOO.  Ahí mandan los programas educativos, con el contenido a aprender y examinar. Esther asegura que “en la educación formal muchas veces no hay tiempo ni recursos para hacer este trabajo”.

Esta situación provoca que muchos funcionarios de la educación pública, algunos con una larga carrera en el sistema y recortes presupuestarios a sus espaldas, hayan tenido experiencias negativas en estos entornos. Antonio piensa que es necesario que se forme de otra manera a los maestros “ya desde la Universidad” para que sean capaces de trabajar así.  Lo primero, explica el docente, es que se valore más su figura desde las instituciones. “No puede ser que Medicina tenga una nota de corte de 12 y los grados en Maestro en Educación Infantil y Primaria (antes Magisterio) un 5”.

“Sabemos que esto es a largo plazo”

La academia, además, no termina de incluir la educación emocional en sus programas. “Hay una gran rama de estudios, una nueva escuela, que sí está apostando por esto”, dice Esther, pero asegura que para acceder a ella hay que pagarla a través de másters específicos. “En el grado se hace mucho desarollo cognitivo que luego no se lleva a la práctica”. El llamado MIR docente, de uno o dos años de prácticas acompañadas, se propone últimamente como solución para que los maestros estén preparados en la gestión de estas situaciones hasta que se queden solos frente al alumnado. “Ahora mismo sólo te dan tres meses de trabajo tutorizado”, asegura.   

El 80% de los niños españoles cuyos padres no alcanzaron la Primaria no han conseguido completar Secundaria, según un estudio de Cáritas. Los profesionales de la educación siguen trabajando para ayudarles a gestionar las situaciones que les ha tocado vivir en sus contextos familiares, a la espera de que las admnistraciones públicas tomen medidas serias. “Les damos peso para se sientan bien y no estén enfadados con el mundo”, dice Antonio. Y concluye que los maestros tienen que trabajar mirando al futuro: “Sabemos que esto es a largo plazo”


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