Vapear: una moda con dos caras

Vapear: una moda con dos caras

Reino Unido ha implementado el cigarrillo electrónico como una alternativa para abandonar el hábito de fumar, una decisión polémica para la mayoría de instituciones sanitarias mundiales
6 abril, 2019
Gabriel Santiago Fuentes
  • Ciencia

Vapear: una moda con dos caras

Gabriel Santiago Fuentes
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A comienzos de año, las autoridades sanitarias de Reino Unido lanzaron un polémico anuncio para promocionar el vapeo – término usado para diferenciar el uso de un cigarro electrónico del hecho de fumar – como una forma de abandonar el tabaquismo, algo que lleva permitido por la ley británica desde el año 2015. A pesar de que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han pedido prudencia al respecto, ya que sus efectos sobre la salud a largo plazo no están claros, el debate está abierto a nivel internacional, también en España.

Si bien es un producto que lleva muchos años en el mercado, la evolución de la tecnología ha llevado a que guste cada vez a más personas, convirtiéndose en una tendencia – especialmente entre la gente más joven – aunque su uso siga siendo aún muy inferior al del tabaco. Se trata básicamente de un dispositivo con un depósito, un calentador conectado a un sensor que se activa al aspirar y una batería. En el depósito se coloca un líquido con las sustancias que se inhalan tras ser calentadas: propilenglicol, glicerol, aromas alimentarios y nicotina en la cantidad deseada, pudiendo incluso no llevar.

EFECTOS SOBRE LA SALUD

En el caso del tabaco, la combustión produce miles de sustancias que conllevan un gran número de problemas para la salud al ser inhaladas, así como eleva la temperatura del aire a puntos dañinos para nuestro organismo. Sin embargo, la vaporización ni produce esas sustancias, ni eleva la temperatura del aire a esos niveles, por lo que a priori se entiende que es un sistema que conlleva menos riesgos para la salud que la forma tradicional de fumar, es decir, la combustión. El problema es que no existen suficientes estudios sobre el efecto para la salud de ciertas sustancias consumidas de esta forma, pues se trata de algo novedoso y poco conocido para sacar conclusiones firmes.

“El consenso científico actual se sitúa en la necesidad de más estudios para conocer el impacto sobre la salud de esta nueva práctica”

Esta primera impresión – que lleva a mucha gente a pensar que los cigarrillos electrónicos son una forma poco dañina de fumar – no debe dejarnos engañar: vapear también tiene efectos negativos sobre nuestra salud. El departamento de salud de Reino Unido ha publicado un informe en 2015 donde afirma que vapear es un 95% más sano que fumar, sin embargo los estudios científicos disponibles sobre la materia muestran que se trata de una afirmación que no es consistente. Una revisión sistemática de los estudios disponibles hasta marzo de 2018 refleja la necesidad de más estudios para poder determinar con rigor el impacto sobre la salud de vapear.

Precisamente en marzo de 2018, el departamento de salud de Reino Unido publicó un nuevo informe sobre los cigarrillos electrónicos – indicando claramente que actualizaba al de 2015 – donde reconoce las limitaciones de los estudios disponibles. Si bien podemos leer información muy diferente según el medio que consultemos, el consenso científico actual se sitúa en la necesidad de más estudios para conocer el impacto sobre la salud de esta nueva práctica, pues parece probable que en el corto plazo sea menos dañina que fumar, pero no está claro que sea así cuando se produce un consumo a largo plazo.


ALTERNATIVA A FUMAR

El principal argumento en la defensa del uso de cigarrillos electrónicos es que suponen una vía efectiva para abandonar el hábito de fumar, teóricamente más perjudicial. Nuevamente, los estudios disponibles no son concluyentes. En el año 2017, en Reino Unido, la cantidad de gente que dejó de fumar subió notablemente, pero no se ha podido demostrar una relación de causalidad con el uso de cigarrillos electrónicos, aunque se estima que han sido un factor influyente. De los 7 estudios que presenta el departamento de salud de Reino Unido, 2 muestran resultados positivos, 4 no concluyentes y 1 negativos. Existe un elevado número de casos de fumadores duales, es decir, que alternar fumar y vapear. Una revisión sistemática de estudios publicada en febrero de 2017 concluyó que no hay pruebas suficientes para considerar el vapeo como un método efectivo para dejar de fumar.

“Nuevamente, más estudios y tiempo son requeridos para obtener datos concluyentes sobre el impacto de la moda de vapear en la tendencia a fumar”

En cuanto a la gente más joven, un estudio publicado el día 1 de abril sobre el impacto en jóvenes de Inglaterra, Gales y Escocia indica que no ha habido cambios significativos en la normalización del hábito de fumar entre estos, ni positivo ni negativo. Sin embargo, tan solo dos días antes fue publicado el primer estudio de este tipo en Asia – concretamente en Taiwan – indicando que existe un riesgo incrementado de empezar a fumar tras probar los cigarrillos electrónicos, esgrimiendo también datos parecidos de países occidentales. Similares conclusiones sobre el vapeo como puerta de entrada a fumar publica el Instituto Nacional para el Abuso de las Drogas de EEUU, en su informe sobre el vapeo.

Nuevamente, más estudios y tiempo son requeridos para obtener datos concluyentes sobre el impacto de la moda de vapear en la tendencia a fumar, especialmente en lo referido a la gente más joven y los factores que llevan a empezar a vapear y/o fumar.

“Vapear no es recomendable para personas que no fumen, así como tiene el potencial de beneficiar a algunas personas y dañar a otras cuando se utiliza como alternativa para dejar de fumar”

En resumen, vapear no es recomendable para personas que no fumen – puede parecer evidente, pero existe cierta creencia de que es inocuo -, así como tiene el potencial de beneficiar a algunas personas y dañar a otras cuando se utiliza como alternativa para dejar de fumar, por lo que más investigación es recomendable antes de emplearlo como un método para ello, aunque resulta aceptable para personas que ya han fracasado con otros métodos cuya seguridad está establecida. También resultan necesarios más estudios para conocer sus efectos sobre la salud, especialmente a largo plazo.

Al tratarse de una nueva forma de consumir sustancias, se requieren nuevos estudios. Por ejemplo, el uso de aromas alimentarios sabemos que es seguro para la ingesta, pero no hay estudios específicos para su uso en cigarrillos electrónicos. Esta misma semana, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha alertado de la posible relación entre el vapeo y múltiples casos de convulsiones que están siendo investigados. Si bien no es seguro que el vapeo haya sido la causa, parece que la precaución está más que justificada.


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